Celebración del DÃa Internacional de las Mujeres en las Naciones Unidas
Presentación de RocÃo GarcÃa Gaytán, Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres de México
Su excelencia,
Señor Secretario General de las Naciones Unidas,
Señor Ban Ki-Moon
Excelencias,
Distinguidos panelistas,
Señoras y Señores,
Como Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres de México, es un honor dirigirme a las y los presentes. Agradezco la invitación a esta conmemoración del DÃa Internacional de la Mujer. Traigo además la representación de la Presidenta de la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de Estados Americanos (CIM), Dra. Laura Albornoz, Ministra del Servicio Nacional de la Mujer de Chile, quien no ha podido estar presente en esta oportunidad.
Quisiéramos destacar el respaldo otorgado por los Estados Miembros, a la Resolución de la Asamblea General sobre Intensificación de los Esfuerzos para Eliminar todas las Formas de Violencia contra la Mujer. Agradecemos al Secretario General la implementación de la campaña Ä¢¹½ÊÓÆµIDOS PARA PONER FIN A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, la cual ha contribuido a visibilizar más el problema, a articular los esfuerzos de los gobiernos y llamar a la comunidad internacional a la acción mancomunada.
Al respecto, destacamos las iniciativas desplegadas en este ámbito por la Oficina de la Asesora Especial del Secretario-General en Asuntos de Género, la División para el Adelanto de la Mujer, la Comisión de la Condición JurÃdica y Social de la Mujer, el PNUD, el INSTRAW, el Fondo de Población de Naciones Unidas, la Red Interagencial sobre la Mujer e Igualdad de Género y su grupo de trabajo sobre violencia contra la mujer, y en especial a Ä¢¹½ÊÓÆµIFEM por su implementación de la Campaña Di NO a la violencia contra las mujeres.
Dentro del quehacer de la Comisión Interamericana de Mujeres, quiero destacar la implementación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer (Convención de Belem do Para), única en su género en el mundo, que además cuenta con un mecanismo de seguimiento para evaluar su aplicación en nuestra Región.
Las Naciones Unidas, a través de la Asamblea General y sus órganos funcionales, viene trabajando desde hace décadas en la eliminación de la discriminación de género y en introducir esta perspectiva, en las polÃticas públicas en todos los niveles, además de iniciativas para la construcción de redes y el desarrollo de estudios y estadÃsticas que visibilizan las realidades diferenciadas entre mujeres y hombres.
Todo ello constituye un gran aporte para los paÃses miembros de la OEA, y por ello la CIM se ha empeñado en potenciar los vÃnculos y acciones comunes con las Naciones Unidas, a través de sus Programas y Comisiones.
Conscientes del importante rol de las Naciones Unidas en la búsqueda de la igualdad entre los géneros, los estados miembros de la OEA apoyamos el diálogo en curso en materia de reforma de la arquitectura de género, y esperamos que sus resultados incluyan la dimensión regional, en beneficio del empoderamiento y la autonomÃa de las mujeres.
La desigualdad de recursos y asimetrÃa de poder entre los géneros, repercute en la salud de las mujeres que, como sabemos, constituyen el 70 % de los pobres del mundo.
En ese sentido, los problemas que más afectan a las mujeres de este continente, y a los que me referiré en esta oportunidad, son aquéllos vinculados a su salud sexual y reproductiva y a la violencia de género que viven dentro y fuera de sus hogares; incluyendo nuestra preocupación por la violencia sexual hacia las mujeres en los conflictos armados.
En nuestra región, la violencia contra las mujeres es un problema de salud pública, de justicia y de derechos humanos, y puede ser causa y consecuencia del VIH/SIDA. La falta de autonomÃa económica de las mujeres, la desigualdad en el acceso a la educación e información, y su poca capacidad de decisión en cuestiones de salud sexual y reproductiva, se constituye en un riesgo para toda la población mundial, y un impedimento para la paz y la disminución de la pobreza.
Por ello, el empoderamiento de las mujeres y niñas resulta clave, en el diseño de cualquier programa de reducción de la vulnerabilidad ante el VIH/SIDA, tanto de las mujeres como de los hombres.
En el marco de la crisis económica y financiera que estamos viviendo, es urgente aumentar las acciones y fondos para evitar el contagio, detener el alarmante número de muertes femeninas por VIH/SIDA, facilitar el acceso a terapias y disminuir la estigmatización de las mujeres que viven con VIH y sus hijas e hijos.
Para ello es condición fundamental incorporar la perspectiva de género en todas las PolÃticas de los paÃses, actuando en forma intersectorial, lo que incluye tanto las campañas de prevención que fomenten la participación de los hombres, para evitar las situaciones que generan una mayor vulnerabilidad de las mujeres al VIH/SIDA, asà como la instrumentación y fortalecimiento de los programas de salud sexual y reproductiva, incluyendo también los destinados a la prevención de la transmisión vertical.
Con respecto a los ODM 4 y 5, reconocemos la importante contribución de los compromisos en materia de salud y género, adquiridos por los Estados en el marco de la Reunión de Alto Nivel sobre Objetivos de Desarrollo del Milenio, realizada el 25 de Septiembre pasado, entre los cuales destacan aquéllos focalizados a la salud de las madres, anunciados en el evento presidido por los Presidentes de Tanzania, Noruega y Chile. Se espera que los Estados y sociedad civil cumplan con su compromiso a favor del bienestar de las mujeres, particularmente, de las zonas más desposeÃdas.
La actual crisis económica y financiera global, impacta de manera diferenciada en las mujeres y en quienes dependen de ellas, lo que acrecienta la importancia de la ayuda internacional para el desarrollo.
Las mujeres, en las actuales circunstancias son quienes más necesitan de polÃticas sociales especÃficas, dada su situación de desigualdad, por lo tanto los planes de empleo de emergencia y otras polÃticas de protección social, deben enfocarse en ellas, a fin de que los logros en la disminución de la pobreza, los avances educacionales y en salud –incluyendo el progreso nutricional- y la reducción de la mortalidad materna, no retrocedan hasta niveles de difÃcil recuperación.
Por ello, debemos enfrentar la crisis económica con una mirada transversal de género, y considerar una diferenciación de necesidades y particularidades entre mujeres y hombres en las polÃticas públicas y medidas que adoptemos.
Para abordar adecuadamente estos grandes desafÃos, a favor de los derechos humanos fundamentales de las mujeres, la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA, propone profundizar y articular aún más el trabajo dentro y entre los organismos intergubernamentales.
En el 2010, se cumplen quince años de la Plataforma de Acción de Beijing, y de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, y diez años de la Declaración del Milenio. Se hace necesario evaluar los avances, reflexionar sobre los retos y formular las nuevas polÃticas, en el marco de los notorios adelantos que las mujeres han alcanzado objetiva y simbólicamente, y del nuevo escenario generado por la crisis financiera, que puede agudizar las desigualdades en todos los ámbitos, asà como la violencia de género en todas sus dimensiones.
Este será nuestro nuevo desafÃo.
Muchas gracias, en nombre de las mujeres de las Américas y El Caribe.
Marzo 2009