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Discurso del Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas al concluir su presidencia del sexag谷simo tercer per赤odo de sesiones de la Asamblea General.

Nueva York

14 de septiembre de 2009

Queridos hermanos y hermanas,

Tempus fugit - dec赤an los Romanos y ten赤an raz車n. El tiempo vuela, se nos va, se nos termina. Y con el tiempo que se va, se van tambi谷n las oportunidades de hacer lo que tenemos que hacer para garantizar un futuro digno para las generaciones venideras.

Los viejos, como yo, estamos m芍s conscientes de esta realidad. Con un pie pr芍cticamente ya en la sepultura, parecemos estar m芍s claros de la urgencia; de que no debemos seguir postergando la toma de medidas indispensables para evitar que los peores posibles escenarios se nos conviertan en una realidad. Sin embargo, en este caso, no creo que se trate s車lo de necedad de anciano. Al mundo, definitivamente, el tiempo se le est芍 acabando.

Si no logramos que la solidaridad y el sentimiento de responsabilidad social y ambiental se conviertan en el motor principal de nuestra sociedad humana, simplemente, no sobreviviremos. El ego赤smo, el individualismo, la codicia y los excluyentes intereses nacionales, que caracterizan e impulsan la conducta humana hoy en d赤a, s車lo podr芍n conducirnos a la extinci車n de nuestra especie. Ese es el proceso en el que ya nos encontramos y que, en cualquier momento puede llegar a un punto de irreversibilidad.

Hace un a?o, desde este mismo lugar, compart赤 con ustedes la visi車n de lo que aspiraba poder hacer durante el a?o en el importante cargo para el que, con tanta confianza y cari?o, me hab赤an elegido. Ahora estamos en el momento de rendici車n de cuenta.

Quiero comenzar agradeciendo, no s車lo su confianza, sino tambi谷n la generosa cooperaci車n que me brindaron incluso muchos que no ocultaban sus preocupaciones por ser yo un sacerdote cat車lico, comprometido con la teolog赤a de la liberaci車n y con la lucha libertaria de mi pueblo, que encabeza el Frente Sandinista de Liberaci車n Nacional en mi patria, Nicaragua. Felizmente, estas dudas y sospechas no impidieron mantener un di芍logo franco y fraterno con quienes se supon赤a que iba a tener la mayor oposici車n. Hoy me retiro muy contento y sumamente agradecido por toda la generosa cooperaci車n que recib赤 de todos ustedes sin excepci車n.

Deseo, en particular, expresar mi profundo agradecimiento para con el Secretario General, nuestro querido hermano Ban Ki Moon, con quien, desde el inicio de mi periodo, me unieron fuertes lazos de simpat赤a y sincera amistad. Agradezco tambi谷n la generosidad con que todos nuestros 車rganos y agencias especializadas se esmeraron en prepararme los briefings iniciales y brindarme la necesaria cooperaci車n sobre la marcha de este 63 periodo de sesiones que hoy estamos concluyendo.

Por supuesto, sin el apoyo y cooperaci車n de los 27 vice presidentes, y el excelente trabajo de mi Gabinete, tampoco hubi谷ramos podido concluir exitosamente este sexag谷simo tercer periodo de sesiones que, creo que podemos decir, sin temor a exageraci車n, ha sido uno de los m芍s agitados en muchos a?os.

Agradezco a todo el equipo del Secretariado, traductores, personal de seguridad y de apoyo en general que, adem芍s de cumplir con sus obligaciones a cabalidad, elevaban constantes plegarias al Se?or, como lo hizo siempre nuestra querida hermana ascensorista, Altagracia Rossi, para que todo nos saliera bien, en beneficio de los m芍s desprotegidos de nuestros hermanos y hermanas en el mundo; o el compa?ero oficial de seguridad, Ralph Herring quien nos saluda siempre con una fraterna sonrisa que nos anima a todos en la entrada de delegados a estas Naciones Unidas; o el compa?ero de mantenimiento, Gregory Yanushkevich, listo siempre para estrechar mi mano y desearme buena suerte cuando entraba aqu赤 cada ma?ana. Para todos ellos y sus colegas, mis m芍s sinceros reconocimientos.

Los meses m芍s importantes de nuestra Presidencia transcurrieron en la sombra de la actual profunda crisis financiera y econ車mica que parece a迆n no haber tocado fondo. Pero, como dijo un filosof車 ingl谷s del siglo XVIII, "tal vez empa?e el triunfo de la cr赤tica maligna observar que, aunque mucho se haya omitido, mucho tambi谷n se ha logrado", aunque no todo lo que hubi谷ramos querido.

Conforme al art赤culo 18 de la Carta de las Naciones Unidas, la Asamblea General "har芍 recomendaciones a efectos de fomentar la cooperaci車n internacional en materias de car芍cter econ車mico, social y cultural, educativo y sanitario". No obstante, durante aproximadamente los 迆ltimos 30 a?os, no se permiti車 a la Organizaci車n desempe?ar esta funci車n que le encomienda la Carta, so pretexto de que s車lo las instituciones de Bretton Woods eran las expertas en ese 芍mbito.

El trabajo de mi Comisi車n Presidencial de Expertos, dej車 claro que no hay tales de que la Asamblea General no sea capaz de reunir a expertos de la envergadura necesaria para discutir la gobernanza financiera, econ車mica, monetaria y comercial mundial y, adem芍s, produjo lo que, sin lugar a dudas, es la m芍s seria y completa propuesta de c車mo debemos actuar ante la actual crisis financiera y econ車mica mundial.

La adopci車n, el 26 de Junio, del Documento Final de nuestra Conferencia sobre la Crisis Financiera y Econ車mica Mundial y Sus Efectos en el Desarrollo celebrada los d赤as del 24 al 30 de Junio de 2009, constituy車 un hito hist車rico en las Naciones Unidas. El G192 qued車 establecido como el lugar m芍s adecuado para tratar estos temas que afectan a la comunidad internacional en su conjunto.

El G8, e incluso el G20, seguir芍n siendo minor赤as importantes, aunque m芍s por el hecho de ser ricas y poderosas que por haber demostrado capacidad de c車mo hacer bien las cosas. No podemos ni debemos olvidar que, despu谷s de todo, es debido a sus grav赤simos errores y a los de las instituciones de Bretton Woods, manejadas por el G8, que el mundo est芍 atravesando lo que bien podr芍 llegar a ser la peor crisis de la historia.

Tanto las propuestas de la Comisi車n de Expertos presidida por el Profesor Stiglitz como el informe del Departamento de Asuntos Econ車micos y Sociales (DESA) y obviamente, lo expuesto por Jefes de Estado y de Gobierno en el plenario de la propia Conferencia como, por ejemplo, la excelente intervenci車n del Presidente Rafael Correa del Ecuador, o las observaciones hechas en las mesas redondas o desayunos de trabajo, fueron todos aportes sumamente importantes para las conclusiones a las que se lleg車.

Pero debemos reconocer tambi谷n que sin el apoyo extraordinario y la participaci車n activa de las ONGs y del South Center, con Martin Khor a la cabeza, no hubi谷ramos podido avanzar tanto. 16. El borrador del Documento Final, pese a haber sido negociado por 192 pa赤ses, y contrariamente a los temores expresados por algunas importantes minor赤as, no s車lo estuvo listo dos d赤as antes de la Conferencia, sino que trat車 en profundidad una serie de cuestiones complejas, yendo m芍s all芍 de los debates y documentos que se hab赤an generado en otros foros.

Cabe se?alar, adem芍s, que el Documento Final, de nuestra hist車rica Conferencia de junio, inici車 por fin el proceso para alcanzar lo que se recomendaba en el informe de la Comisi車n Mundial sobre la Dimensi車n Social de la Globalizaci車n titulado "Por una globalizaci車n justa", en el que se afirma que "la globalizaci車n est芍 haciendo que el multilateralismo resulte a la vez indispensable e inevitable" y que el sistema multilateral de las Naciones Unidas "est芍 excepcionalmente dotado para encabezar el proceso de reforma de las pol赤ticas econ車micas y sociales".

La funci車n de las Naciones Unidas, de ocuparse de los asuntos m芍s urgentes de nuestro tiempo, ha sido institucionalizada con el establecimiento, el 31 de julio de 2009, del Grupo de Trabajo Especial de Composici車n Abierta de la Asamblea General, encargado del seguimiento de las cuestiones de las que trata el Documento Final, entre ellas, la reforma de las instituciones de Bretton Woods; las mismas instituciones supuestamente expertas que durante tres d谷cadas redujeron a la m赤nima expresi車n el Art赤culo 18 de la Carta de las Naciones Unidas.

Hoy la cuesti車n m芍s urgente sigue siendo la aportaci車n de recursos a los pa赤ses m芍s vulnerables, principalmente en forma de donaciones, o, mejor dicho, compensaciones mediante un fondo mundial, o derechos especiales de giro, para el desarrollo, que financien tambi谷n bienes p迆blicos y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Precisamente porque no hemos podido resolver los problemas fundamentales del sistema econ車mico, la pobreza y desigualdad extremas sobre las que 谷ste se basa, hemos tenido que recurrir a medidas paliativas como los Objetivos de Desarrollo del Milenio o instar a la aplicaci車n urgente del concepto de la Responsabilidad de Proteger. Por necesarios que sean los Objetivos del Desarrollo del Milenio, 谷stos no responden a las urgentes e indispensables reformas econ車micas internacionales.

Sin la voluntad pol赤tica de afrontar las graves injusticias y desigualdades que aquejan al mundo, es mucho m芍s c車modo apelar a la Responsabilidad de Proteger para paliar las consecuencias de 谷stas. No obstante, debemos estar satisfechos de haber podido cumplir con lo estipulado en el p芍rrafo 139 del Documento Final de la Cumbre Mundial 2005, en el que se pide a la Asamblea General seguir examinando el concepto de Responsabilidad de Proteger y sus consecuencias.

Nuestro panel sobre este tema no s車lo fue equilibrado, sino tambi谷n uno de los paneles m芍s distinguidos en la historia de las Naciones Unidas, con participaci車n de intelectuales del calibre de Noam Chomsky, Ngugi Wa Thiong'o, Jean Bricmont y el ex-canciller australiano Garreth Evans. El debate que celebramos fue un debate rico y profundo que aclar車 nuestra comprensi車n de este concepto que sigue siendo una importante aspiraci車n, pero habr芍 que tener mucho cuidado para que no se perciba ni se utilice, como tantas veces en el pasado, como derecho a la intervenci車n.

Estamos viviendo un momento cr赤tico para la trayectoria general que iniciamos en San Francisco hace 64 a?os. Las instituciones creadas en esa 谷poca han sufrido un proceso natural, gradual e inevitable de agotamiento, como ocurre en todas las instituciones. Por eso la crisis de hoy afecta tanto a la gobernanza econ車mica internacional como a la pol赤tica.

Hay un amplio consenso en que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no tiene capacidad para abordar eficazmente muchas de las cuestiones m芍s cruciales relacionadas con la paz y la seguridad internacionales y ha de someterse a una reforma amplia para poder superar las limitaciones cada vez mayores que le imponen sus m谷todos restrictivos y su estrecha base decisoria. Tambi谷n, en lo que a esto se refiere, hemos tomado medidas importantes y hemos avanzado en la aplicaci車n de la decisi車n 62/557, del 15 de septiembre de 2008.

En lo que respecta a la reforma del Consejo de Seguridad, creo que podemos afirmar que durante el sexag谷simo tercer periodo de sesiones de la Asamblea General hemos convertido un sue?o en realidad, pues hemos conseguido que el proceso de reforma haya pasado de estudiarse, a nivel de Grupo de Trabajo de Composici車n Abierta, a ser objeto de negociaciones intergubernamentales celebradas en sesi車n plenaria oficiosa.

Desde el inicio de las negociaciones en febrero, bajo la direcci車n del Embajador Zahir Tanin de Afganist芍n, hemos celebrado 32 reuniones para examinar temas concretos. En estas reuniones participaron activamente m芍s de dos tercios de los Estados Miembros, e incluso se presentaron propuestas detalladas, lo que demuestra claramente la importancia que los Estados Miembros otorgan a esta cuesti車n.

En mayo avanzamos a迆n m芍s sobre esta base, alentando nuevamente las negociaciones al presentar un documento en el que se expon赤an las principales opciones y una serie de cuestiones negociables. De esta forma, establecimos un marco s車lido para ulteriores negociaciones. Estoy convencido de que hay luz al final del t迆nel. Si continuamos con las negociaciones y asumimos un mayor grado de compromiso en el pr車ximo periodo de sesiones de la Asamblea General, este proceso pronto arrojar芍 resultados concretos.

Agradezco a los embajadores Maria Fernanda Espinoza y Morten Wetland, de Ecuador y Noruega, respectivamente, por el encomiable trabajo que acometieron como co-presidentes del grupo de trabajo especial sobre la 賊梗措勳喧硃梭勳堝硃釵勳車紳 de la Asamblea General. La labor que ellos realizaron estuvo ce?ida al llamado que esta Presidencia hizo desde su inicio, sobre la Democratizaci車n de las Naciones Unidas, como uno de sus temas prioritarios.

S車lo una AG fuerte, que ejerza vigorosamente su rol deliberativo, normativo y de definici車n de pol赤ticas, podr芍 ser capaz de acrecer el multilateralismo como la mejor opci車n para el relacionamiento entre los Estados. Hay que tener en cuenta que la revitalizaci車n m芍s importante ha sido la capacidad demostrada por la Asamblea de hacer frente a problemas econ車micos existenciales que no hab赤a podido abordar desde hac赤a tres d谷cadas. La revitalizaci車n no es una cuesti車n t谷cnica, sino pol赤tica.

Agradezco, asimismo, a los co-presidentes del grupo de trabajo especial sobre la Coherencia en la Acci車n del Sistema, embajadores Juan Antonio Y芍nez- Barnuevo y Kaire Mbuende, de Espa?a y Namibia, respectivamente, por el progreso alcanzado bajo su acertada conducci車n. En efecto, la armon赤a de la cooperaci車n y su alineamiento con los planes nacionales de los pa赤ses en desarrollo, debe seguir siendo objetivo fundamental para asegurar la coherencia en la acci車n del sistema de las Naciones Unidas mediante una gobernanza ce?ida a los principios de transparencia, inclusi車n y empoderamiento nacional. Estos principios deben, a su vez, garantizar la movilizaci車n de las fuerzas del cambio para lograr la equidad de g谷nero a nivel mundial y, al propio tiempo, lograr mejores resultados a nivel nacional.

En este sentido, es preciso continuar sin desmayo los esfuerzos para que los Estados Miembros lleguen a un acuerdo sobre la necesidad de contar con un acicate institucional mundial para realizar la equidad de g谷neros y que, de esta suerte, las mujeres del mundo cuenten con una voz firme y coherente dentro de una estructura efectiva.

Por mi parte, me retiro satisfecho de no haber escatimado ning迆n esfuerzo por cumplir a cabalidad con mi obligaci車n de atender la agenda prevista para el sexag谷simo tercer periodo de sesiones y, al mismo tiempo, garantizar que la Asamblea General se mantuviera en sinton赤a con acontecimientos de relevancia internacional no previstos en la agenda como, por ejemplo, la agresi車n israel赤 contra Gaza, la crisis financiera y econ車mica mundial o el reci谷n ocurrido golpe de Estado en Honduras que es una suerte de golpismo del siglo XXI mediante el cual la reacci車n internacional intenta detener el victorioso y promisorio avance del ALBA. Si tuvi谷ramos m芍s tiempo, el tema que cabr赤a tratar ahora en la Asamblea General es el del serio peligro que representan para la paz en Am谷rica Latina los planes de construir siete nuevas bases militares de Estados Unidos en Colombia pero, lamentablemente, a este sexag谷simo tercer periodo de sesiones el tiempo se le termin車. Este tema tendr芍 que quedar para el pr車ximo periodo de sesiones si es que se quiere mantener el que hacer de la Asamblea General en sinton赤a con el acontecer en nuestro mundo.

Al igual que lo sucedido con muchos gobiernos de Estados Miembros, la magnitud y seriedad de la crisis financiera y econ車mica mundial, la mayor crisis desde la fundaci車n de las Naciones Unidas, ocup車 el lugar central de nuestra agenda en este 迆ltimo a?o y, de hecho, nos impidi車 tratar, con el detenimiento que hubi谷ramos querido, ciertos temas como el desarme nuclear, la situaci車n de Palestina, la descolonizaci車n y el peligros赤simo e ilegal concepto de guerra preventiva, que no tiene nada que ver con el de "preemptive war", aunque, lamentablemente, en espa?ol usamos la misma palabra para referirnos a estos dos conceptos tan esencial y cr赤ticamente diferentes.

La llamada guerra contra el terrorismo es algo que tambi谷n quer赤amos haber abordado en mayor profundidad en nuestra agenda. En relaci車n a eso, sobresale el caso, universalmente repudiado, de los cinco h谷roes cubanos, injusta y arbitrariamente detenidos hace exactamente 11 a?os y dos d赤as y, posteriormente, condenados a guardar descomunales sentencias carcelarias en Estados Unidos, por haber descubierto, en Miami, planes terroristas contra la heroica y siempre solidaria hermana Rep迆blica de Cuba. A pesar de que todo fue debidamente informado a las autoridades de nuestro pa赤s anfitri車n, que siempre han dicho no saber nada al respecto, la respuesta fue encarcelarlos. Es de esperarse que con la tan pregonada pol赤tica de cambio y rectificaci車n, del nuevo gobierno del pa赤s anfitri車n, se corrija esta aberraci車n de justicia que tanto sufrimiento causa a las cinco familias afectadas y tanto da?a la imagen de los Estados Unidos que su nuevo presidente se est芍 empe?ando en mejorar.

La frustraci車n mayor para m赤 en este a?o se refiere a la situaci車n de Palestina. La Cuesti車n de Palestina sigue siendo el m芍s serio y prolongado problema pol赤tico y de derechos humanos a迆n no resuelto en la agenda de las Naciones Unidas desde su inicio. La evidente falta de compromiso para resolverlo es un esc芍ndalo que me ha causado mucha tristeza.

Yo promet赤 una Presidencia proactiva y sinceramente creo que este concepto lo he llevado a su m芍xima expresi車n, literalmente solicitando y hasta tratando de persuadir a los que deber赤an ser los m芍s interesados, que me pidieran convocar la Asamblea General para tratar la situaci車n de Palestina. Pero, tanto cuando la invasi車n de tres semanas iniciada el 27 de diciembre contra Gaza, como ahora, lo que m芍s he recibido son consejos de dar m芍s tiempo al tiempo, porque las cosas est芍n siempre a punto de ser resueltas y no deber赤amos hacer nada que ponga en peligro el 谷xito que est芍 siempre ya por alcanzarse.

Ante esta situaci車n, sinceramente no he sabido qu谷 hacer. He querido ayudar a Palestina pero, los que supuestamente deber赤an ser los m芍s interesados, me niegan el apoyo por consideraciones de "prudencia" que yo he sido incapaz de comprender. Ojal芍 que ellos est谷n en lo correcto y que yo est谷 equivocado. De lo contrario, estar赤amos ante una situaci車n muy fea de constante complicidad con la agresi車n contra los derechos del noble y muy sufrido pueblo palestino.

Una soluci車n justa a la Cuesti車n de Palestina tendr芍 que basarse en lo indicado por el derecho internacional y s車lo se podr芍 alcanzar cuando se logre la unidad del pueblo palestino y la comunidad internacional hable con todos sus representantes que gozan de credibilidad y han sido elegidos democr芍ticamente. Adem芍s, del retiro de los israel赤es de todos los territorios ilegalmente ocupados desde 1967, el derecho internacional exige que a todos los palestinos desplazados durante la creaci車n del Estado de Israel, sus hijos y sus nietos, se les permita regresar a su patria Palestina.

Del 17 al 22 de febrero envi谷 a mi asesor principal sobre asuntos humanitarios, el Doctor Kevin Cahill, a visitar y levantar un informe sobre la situaci車n humanitaria en Gaza inmediatamente despu谷s de la agresi車n. El mi谷rcoles 19 de agosto, en ocasi車n del D赤a Mundial de la Asistencia Humanitaria en que se conmemora el sacrificio de funcionarios de la ONU en zonas de conflicto, hice circular el informe del Dr. Cahill originalmente preparado para darse a conocer en el contexto de una sesi車n especial sobre Gaza que, por las razones expuestas, no se ha podido celebrar.

Para m赤 es escandalosa la pasividad y aparente indiferencia de algunos muy influyentes miembros del Consejo de Seguridad ante el hecho de que el bloqueo contra Gaza contin迆a imperturbado por dos a?os, en flagrante violaci車n al derecho internacional y a la resoluci車n del propio Consejo de Seguridad, causando inmenso da?o y sufrimiento a la poblaci車n palestina de Gaza. Esta situaci車n amenaza con volverse aun m芍s grave si no se toman medidas inmediatas, ahora que el invierno se aproxima. Es el momento de demostrar, con hechos y no s車lo palabras, un compromiso real con el concepto de Responsabilidad de Proteger.

No ser赤a correcto de mi parte retirarme sin compartir con ustedes lo que considero como la principal lecci車n o percepci車n que he recibido en este a?o de trabajo, dedicaci車n y entrega total a la causa de la paz mediante la democratizaci車n de las Naciones Unidas; la revitalizaci車n de la Asamblea General; la abolici車n total de las armas nucleares para el a?o 2020, fecha del 75 aniversario del lanzamiento de las bombas at車micas sobre Hiroshima y Nagasaki; la erradicaci車n de la pobreza y del hambre, que en este a?o ya sobrepas車 la barrera sicol車gica de los mil millones de hambrientos en el mundo; la toma de medidas para garantizar agua limpia y alimentos al alcance de todos; la promoci車n de pol赤ticas efectivas para enfrentar el cambio clim芍tico; poner fin a la infamia de Tr芍fico Humano, como tambi谷n al vergonzoso mal trato y discriminaci車n de la Mujer; garantizar el derecho a educaci車n de la ni?ez y juventud, incluyendo el de las ni?as y ni?os en situaciones de conflicto b谷lico o de desastre humanitario a causa de fen車menos naturales; como tambi谷n garantizar el acceso universal a la salud que es un imperativo 谷tico y religioso.

En todo este esfuerzo, la asesor赤a permanente del Hermano David Andrews, de los Hermanos de la Santa Cruz, as赤 como de Maude Barlow, Mohamed Bedjaoui, Byron Blake, Leonardo Boff, Noam Chomsky, Ramsey Clark, Michael Clark, Kevin Cahill, Aldo D赤az Lacayo, Fran?ois Houtart, Michael Kennedy, Francisco Lacayo Paraj車n, Carlos Emilio L車pez, Paul Oquist, Nuripan Sen, Joseph Stiglitz y Oscar-Ren谷 Vargas, fue de gran utilidad para esta presidencia que, desde el inicio, nos propusimos fuera una presidencia de equipo. Pero, obviamente, nuestro mayor agradecimiento debe ser para con Dios, Nuestro Se?or, por habernos permitido aportar algo a la causa de la paz mundial.

Durante este a?o, mucho escuch谷 hablar de la necesidad de reformar la ONU y de hacer todo lo posible para que su imagen, credibilidad y efectividad mejoren. Seg迆n los datos de la 迆ltima encuesta del Pew Research Center's Global Attitudes Project, realizada en 24 naciones y los Territorios Palestinos, ha habido una sensible mejor赤a en c車mo se ve a las Naciones Unidas. Esto nos alegra pero no nos satisface. A迆n queda mucho por hacer para lograr que Naciones Unidas sea merecedora del prestigio, confianza y credibilidad que deber赤a tener para cumplir con efectividad su important赤sima misi車n en este mundo tan atribulado.

Se dice que la Sociedad de Naciones fracas車 porque los que la promovieron no ten赤an el poder o la voluntad necesaria para convertirla en una realidad. Creo que algo parecido cabe decir sobre las Naciones Unidas. Yo soy de los que cree que la ONU es potencialmente una Organizaci車n indispensable para ayudar a la Humanidad a sobrevivir el conjunto de crisis convergentes que amenazan con llevarla a su extinci車n. El problema principal es, sin embargo, que no todos sus fundadores realmente cre赤an, ni creen a迆n hoy, en la visi車n o los principios expl赤citos e impl赤citos en su Carta constituyente.

Creo que no es desatinado se?alar lo que todo el mundo sabe y eso, entre muchas otras verdades, es el hecho de que entre nuestros m芍s poderosos e influyentes Estados Miembros hay quienes, definitivamente, no creen en el imperio de la ley en las relaciones internacionales y consideran, m芍s bien, que eso de acatar las normas de derecho a que nos hemos formalmente comprometido al firmar la Carta, es algo que ata?e solamente a los pa赤ses d谷biles. Con tan bajo nivel de compromiso, no nos deber赤a sorprender que las Naciones Unidas no haya logrado cumplir con los principales objetivos para los que fue creada.

Consideran ciertos Estados Miembros que ellos pueden comportarse seg迆n la ley de la selva y defienden el derecho de los m芍s fuertes a hacer lo que se les antoje con total y absoluta impunidad, sin tener que rendir cuentas a nadie. Adem芍s, consideran correcto el despotricar contra el multilateralismo y proclaman las bondades del unilateralismo al mismo tiempo que pontifican, sin ning迆n empacho, desde sus privilegiados esca?os en el Consejo de Seguridad, sobre la necesidad de que los Estados Miembros cumplan a cabalidad sus obligaciones bajo la Carta, o que se les apliquen sanciones (selectivamente, por supuesto) por no hacerlo. Lo de la igualdad soberana de todos los Estados Miembros y lo de la obligaci車n de impedir las guerras son, para ellos, peque?os detalles que no merecen ser tomados muy en serio.

Todo esto, y muchas otras anomal赤as igualmente serias, es lo que ha llevado a muchos a creer en la imperiosa necesidad de reformar la ONU. Pero yo, en este a?o como Presidente de la Asamblea General, he llegado a la conclusi車n que nuestra Organizaci車n est芍 ya m芍s all芍 de reformas o remiendos. Lo que necesitamos es reinventarla, y estamos en la urgente necesidad de hacerlo ad majorem gloriam Dei, es decir, por el bien de la Tierra y de la Humanidad.

En los 64 a?os, desde que se cre車 la ONU, han habido muchos avances cient赤ficos y desarrollo en la conciencia 谷tica del hombre que nos permiten explicitar los principales elementos de ese otro mundo, posible e indispensable para nuestra sobrevivencia, y proceder en base a eso a la elaboraci車n de una propuesta de Declaraci車n del Bien Com迆n de la Tierra y de la Humanidad. Una vez logrado el consenso necesario entre los Estados Miembros sobre esa Declaraci車n, habr赤a que proceder a convertir esa visi車n compartida en un proyecto de nueva Carta de las Naciones Unidas, a tono con las necesidades y conocimientos del siglo XXI.

Nuestro querido hermano, Evo Morales Ayma, Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, como tambi谷n nuestro hermano y te車logo de la Liberaci車n, Leonardo Boff, nos han ayudado a entender en forma m芍s integral y hol赤stica, el lugar del hombre en la creaci車n y su relaci車n con la Madre Tierra. Entendemos que la Tierra y la Humanidad son parte de un vasto universo en evoluci車n y que poseen el mismo destino, amenazado de destrucci車n por la irresponsabilidad y por la falta de cuidado de parte de los seres humanos.

Entendemos ahora que existen lazos de parentesco entre todos los seres vivos porque todos somos portadores del mismo c車digo gen谷tico de base que funda la unidad sagrada de la vida en sus m迆ltiples formas. Estamos m芍s claros de que todos los seres humanos con sus culturas, tradiciones, religiones, artes y visiones del mundo constituyen una 迆nica familia de hermanos y hermanas con igual dignidad e iguales derechos. Estamos urgidos de una nueva cultura, una cultura de cooperaci車n que reemplace a la cultura de competencia. Nuestro horizonte debe ser vivir bien no vivir mejor. Eso significa vivir en armon赤a con los ciclos de la Madre Tierra y del cosmos, y en equilibrio con todo lo que existe.

Ahora sabemos o, mejor dicho, estamos m芍s conscientes que nunca de que la Madre Tierra nos brinda todo lo necesario para vivir y que la vida natural, incluyendo la humana, depende de una biosfera saludable, capaz de mantener y preservar el agua, los bosques, los animales e incontables microorganismos. Pero tambi谷n estamos m芍s conscientes que nunca sobre la precaria situaci車n de la vida humana y de la capacidad de la Tierra para mantener la vida.

El ser humano, convertido en el principal depredador de la naturaleza y mayor enemigo de la vida, ha iniciado un proceso que nos lleva a todos y con gran velocidad, a la deriva. Es el principal causante del cambio clim芍tico que, sin duda, es la m芍s seria y m芍s urgente de todas las m迆ltiples crisis convergentes que amenazan hoy d赤a con la desaparici車n de la propia especie humana. Para ser efectiva, nuestra respuesta al cambio clim芍tico tiene que ser de inmediato y contundente. En t谷rminos de recursos econ車micos, se requerir赤a m赤nimo el uno por ciento (1%) de la suma del PIB de todo el mundo. Los principales causantes tendr芍n que asumir el costo en proporci車n a su responsabilidad.

Todo este conocimiento y conciencia de las reales y serias amenazas a la vida debe tener consecuencias pr芍cticas en nuestro comportamiento, en nuestra conducta con respecto al Bien Com迆n de la Tierra y de la Humanidad. La Declaraci車n Universal de los Derechos Humanos es, hasta ahora, lo m芍s grande que conjuntamente hemos podido lograr aqu赤 en la ONU, aunque, obviamente para que surja efecto esa Declaraci車n tiene que ser llevada a la pr芍ctica, tiene que ser respetada a cabalidad en todo el mundo y tiene que irse perfeccionando en la medida en que la conciencia humana se va sensibilizando y descubriendo derechos antes no reconocidos como tales.

No obstante, ya no basta con hablar s車lo de los Derechos Humanos. El conocimiento a que la ciencia nos ha llevado nos obliga a adoptar una visi車n m芍s hol赤stica, integral, porque sabemos que somos, junto con la Tierra y la Naturaleza, un todo indivisible. Urge, como ya hemos dicho, la adopci車n de una Declaraci車n Universal del Bien Com迆n de la Tierra y de la Humanidad como primer paso indispensable para la reinvenci車n de las Naciones Unidas. Cabe recordar que nos comportamos como corresponde, sirviendo a la Madre Tierra en vez de seguir sirvi谷ndonos de ella, am芍ndonos y sirvi谷ndonos mutuamente o, ?pereceremos todos! As赤 de simple est芍n las cosas. Tempus fugit. El tiempo se nos va, se nos termina. En Copenhague tendremos la oportunidad de demostrar que entendemos bien lo que 谷sto significa y que estamos decididos a hacer lo que sea necesario para defender la vida.

Muchas Gracias.

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