26 junio 2020

Este a?o celebramos el septuag¨¦simo quinto aniversario de la Carta de las Naciones Unidas, un documento que se redact¨® y se firm¨® en un per¨ªodo de grandes cambios en la esfera mundial. Actualmente, el mundo est¨¢ cambiando de nuevo bajo nuestros pies, sin embargo, la Carta contin¨²a actuando como una base s¨®lida para nuestras iniciativas conjuntas.

Esta ¨¦poca incierta de alteraci¨®n general arroja luz sobre las interdependencias de nuestro mundo. La pandemia de COVID-19, as¨ª como la desigualdad que ha sacado a la luz, representan un desaf¨ªo global que debemos resolver mediante soluciones globales. Estas soluciones exigen m¨¢s, y no menos, cooperaci¨®n transfronteriza entre los pa¨ªses.

La cooperaci¨®n mundial constituye la promesa duradera de la Carta de las Naciones Unidas. Tengo el honor de presidir el Consejo Econ¨®mico y Social (ECOSOC), uno de los ¨®rganos principales de las Naciones Unidas, en su septuag¨¦simo quinto aniversario.

En enero de 1946, 18 miembros se reunieron con motivo de la reuni¨®n inaugural del ECOSOC bajo la direcci¨®n de su primer Presidente, Sir Ramaswami Mudaliar, de la India. Al ECOSOC se le otorg¨® un poderoso mandato: promover una vida mejor para todos, por medio del fomento de la cooperaci¨®n internacional en materia econ¨®mica, social y cultural.

La Carta reconoce el valor del desarrollo social y econ¨®mico como requisitos previos para alcanzar la estabilidad y el bienestar. En febrero de 1956, el Secretario General Dag Hammarskj?ld dijo que, mientras que el Consejo de Seguridad est¨¢ concebido principalmente para la resoluci¨®n de conflictos, el Consejo Econ¨®mico y Social est¨¢ concebido para eliminar las causas de los conflictos.

En mi opini¨®n, esto nos recuerda que una paz y una prosperidad sostenibles dependen de la solidaridad y la cooperaci¨®n mundiales.

Hoy en d¨ªa, esta unidad en lo relativo al prop¨®sito de llegar en primer lugar a los m¨¢s rezagados constituye tambi¨¦n el esp¨ªritu de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La Agenda 2030 es nuestra hoja de ruta com¨²n para transformar el mundo al tiempo que nos recuperamos mejor, protegemos nuestro planeta y no dejamos a nadie atr¨¢s. El ECOSOC act¨²a como una plataforma unificadora para la integraci¨®n, la aplicaci¨®n, el seguimiento y la revisi¨®n de los ODS, y nuestra promesa de erradicar la pobreza, lograr la igualdad y detener el cambio clim¨¢tico debe guiar nuestras acciones.

El ECOSOC posee una capacidad de movilizaci¨®n ¨²nica para hacerlo. Re¨²ne a grupos muy valiosos como los j¨®venes y el sector privado para mejorar nuestra labor y nuestros debates. Adem¨¢s, el ECOSOC contin¨²a actuando como puerta de enlace para la colaboraci¨®n de la sociedad civil con las Naciones Unidas. La sociedad civil ha sido fundamental para alcanzar el progreso en lo relativo a la cooperaci¨®n econ¨®mica, social y ambiental en el plano internacional, desde el peque?o e importante n¨²mero de organizaciones presentes en San Francisco cuando se firm¨® la Carta en 1945, hasta las m¨¢s de 5.000 organizaciones no gubernamentales reconocidas como entidades de car¨¢cter consultivo por el ECOSOC.

Asimismo, la Carta establece que el ECOSOC debe promover el respeto y la observancia universales de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas las personas, sin distinci¨®n alguna por motivos de raza, sexo, idioma o religi¨®n. A pesar de que se han producido numerosos cambios en nuestro mundo, hoy en d¨ªa este mandato sigue siendo igual de importante que en 1945. Al fin y al cabo, los derechos humanos forman parte, literalmente, de los cimientos de las Naciones Unidas. Cuando Trygve Lie, el primer Secretario General y compatriota noruego, coloc¨® la primera piedra de la Sede de las Naciones Unidas en Turtle Bay en octubre de 1949, esta conten¨ªa, junto con la Carta, una copia de la Declaraci¨®n Universal de Derechos Humanos.

Wilhelm Munthe Morgenstierne, Embajador en los Estados Unidos de Am¨¦rica y miembro de la delegaci¨®n de Noruega, firmando la Carta de las Naciones Unidas en el War Memorial Veterans Building de San Francisco (los Estados Unidos) el 26 de junio de 1945.

Los derechos humanos siempre han formado parte de la labor del ECOSOC. La Comisi¨®n de Derechos Humanos fue una de las primeras comisiones org¨¢nicas que se crearon en el marco del ECOSOC y se le encomend¨® redactar la Declaraci¨®n Universal. Actualmente, el ECOSOC sigue decidido a cumplir con su cometido en la promoci¨®n de todos los derechos: los civiles y pol¨ªticos, as¨ª como los econ¨®micos, sociales y culturales.

En un marcado contraste con los 18 hombres que participaron en la primera reuni¨®n del ECOSOC en 1946, estoy orgullosa de ser la tercera Presidenta consecutiva del ECOSOC y una de las cinco Presidentas que ha ostentado el cargo a lo largo de sus 75 a?os de historia. Aunque lento, no deja de ser un avance, especialmente en comparaci¨®n con 1945, cuando de los 850 delegados internacionales que se reunieron en San Francisco para elaborar la Carta de las Naciones Unidas, solo ocho eran mujeres y ¨²nicamente cuatro de ellas firmaron la Carta. Actualmente, el Secretario General ha logrado la paridad de g¨¦nero en todos los altos cargos de las Naciones Unidas, y la Comisi¨®n de la Condici¨®n Jur¨ªdica y Social de la Mujer es quiz¨¢s la parte con un perfil m¨¢s elevado de la labor del ECOSOC. El per¨ªodo de sesiones anual de la Comisi¨®n es fundamental para promover los derechos de la mujer, documentar la realidad de la vida de las mujeres en todo el mundo y dar forma a las normas internacionales en materia de igualdad de g¨¦nero y el empoderamiento de la mujer.

El ECOSOC debe trabajar para lograr que la igualdad de g¨¦nero se convierta en el eje central de nuestra labor. Los derechos de la mujer y la igualdad de g¨¦nero son imprescindibles para lograr un mundo justo. En todas mis iniciativas, me esfuerzo por promover y fomentar estos derechos con la perspectiva de lograr un mundo m¨¢s pr¨®spero, pac¨ªfico y justo, en beneficio de las mujeres y las ni?as, pero tambi¨¦n de los hombres y los ni?os por igual.

Antes de la crisis actual, en todo el mundo hab¨ªa m¨¢s personas que viv¨ªan una vida mejor que diez a?os antes. Hay m¨¢s personas que nunca con acceso a una mejor atenci¨®n de salud, a un trabajo decente y a la educaci¨®n. No obstante, la desigualdad, el cambio clim¨¢tico y los duraderos efectos negativos de la pandemia de COVID-19 amenazan con echar por tierra todos estos progresos. Aunque disponemos de recursos tecnol¨®gicos y financieros, para adaptar los recursos a nuestros objetivos de desarrollo sostenible, ser¨¢n necesarios unos cambios sin precedentes. Las Naciones Unidas deben seguir encabezando nuestras iniciativas colectivas sobre la base de nuestro compromiso con la Carta.

La aut¨¦ntica prueba de nuestro ¨¦xito ser¨¢ si las personas, las comunidades y los pa¨ªses realmente disfrutan de una mejora en sus vidas y sociedades. Las Naciones Unidas deben aportar alg¨²n valor a las personas. A nuestra familia. A nuestros vecinos. A nuestros amigos. Si no lo logramos, nuestra credibilidad estar¨¢ en riesgo.

Con motivo de la celebraci¨®n del septuag¨¦simo quinto aniversario de la Carta de las Naciones Unidas, debemos recordar la promesa que esta encarna con el fin de contribuir a que el mundo sea un lugar m¨¢s pr¨®spero, justo, equitativo y pac¨ªfico.

Para m¨ª, las palabras iniciales de la Carta, ¡°NOSOTROS LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES Ä¢¹½ÊÓÆµIDAS¡±, nos recuerdan de manera humilde y empoderadora que disponemos de la capacidad necesaria para superar los desaf¨ªos presentes y futuros. Incluso en momentos complicados, sigue existiendo una gran esperanza en el poder de la colaboraci¨®n. Este es el esp¨ªritu fundacional de las Naciones Unidas y, en este septuag¨¦simo quinto aniversario, en un momento en el que nos enfrentamos a grandes desaf¨ªos en todo el mundo, es el esp¨ªritu que hoy en d¨ªa debemos convocar.
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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?