16 abril 2021

Hace 75?a?os, la Corte Internacional de Justicia celebr¨® su inauguraci¨®n en una sesi¨®n solemne de apertura en el Palacio de la Paz de La Haya en presencia de la Princesa Juliana y el Pr¨ªncipe Bernardo de Holanda, entre otros dignatarios. Ese mismo d¨ªa, en Ginebra, la Asamblea de la Sociedad de las Naciones adopt¨® una resoluci¨®n por la que se disolv¨ªa la Corte Permanente de Justicia Internacional (CPJI), predecesora de la Corte Internacional de Justicia. As¨ª pues, esa fecha, el 18 de abril de 1946, marca la ?cesi¨®n del testigo? de la adjudicaci¨®n internacional a la nueva Corte, con perspectivas muy prometedoras como ¨®rgano judicial principal de la reci¨¦n creada Organizaci¨®n de las Naciones Unidas.

La Corte Internacional de Justicia hered¨® de la CPJI no solo una rica jurisprudencia y su ic¨®nica sede, el Palacio de la Paz, sino tambi¨¦n su apodo de ?Corte Mundial?. Este alias iba como anillo al dedo de este tribunal permanente con la funci¨®n de resolver discrepancias entre los Estados Miembros de las Naciones Unidas de todas las regiones y sobre cualquier tema. Los primeros Jueces de la Corte, que hicieron sus solemnes juramentos en la sesi¨®n inaugural, proced¨ªan de los cinco continentes.

No obstante, en un importante ¨¢mbito, la referencia a una Corte ?Mundial? era err¨®nea. Cuando se adopt¨® la Carta de las Naciones Unidas, m¨¢s de 750?millones de personas, casi un tercio de la poblaci¨®n mundial viv¨ªa en colonias y en territorios no aut¨®nomos. Un peque?o n¨²mero de Estados fueron primordiales para la conclusi¨®n de importantes pactos posteriores a la Segunda Guerra Mundial y para la arquitectura institucional que inclu¨ªa la Corte Internacional de Justicia. Hab¨ªa 51?miembros en las Naciones Unidas en 1945. Representantes de 44?Estados participaron en el Comit¨¦ de Juristas responsable de redactar el Estatuto de la Corte.

Mucho ha cambiado en los siguientes 75?a?os. En la actualidad, las Naciones Unidas cuenta con 193?Estados Miembros, cada uno de ellos con derecho de igualdad soberana en virtud de la Carta de las Naciones Unidas. Todos ellos contribuyen a la formaci¨®n, interpretaci¨®n y aplicaci¨®n del derecho internacional y a la construcci¨®n y funcionamiento de sus instituciones. Los miembros contempor¨¢neos de las Naciones Unidas son diferentes en muchos aspectos, entre ellos, cultura, idioma, tradiciones legales, sistemas pol¨ªticas y niveles de desarrollo. Esta diversidad enriquece el campo del derecho internacional mientras, al mismo tiempo, complica la b¨²squeda de bases comunes para responder a los muchos desaf¨ªos a que se enfrenta el mundo.

La Corte Internacional de Justicia de nuestros d¨ªas debe entenderse en este contexto. La fuerza de la Corte, medida en t¨¦rminos de la calidad de su jurisprudencia y la aceptada legitimidad de sus sentencias, reside en primera instancia en la selecci¨®n de los Jueces que intachablemente desempe?an su labor en el Tribunal, procedentes de pa¨ªses de todas las regiones del mundo y formados en las m¨¢s diversas tradiciones legales. Pero los miembros de la Corte no est¨¢n solos a la hora de dar forma a las decisiones de este ¨®rgano. Escuchamos los argumentos de los agentes de los Estados y su consejo. Recibimos el apoyo de una peque?a, pero muy diligente Secretar¨ªa. Y tenemos el privilegio de recibir cada a?o a un grupo de 15??Becarios Judiciales?, sobre los que hablar¨¦ m¨¢s extensamente.

Es un verdadero honor ocupar un asiento en el tribunal del Gran Sal¨®n de Justicia del espl¨¦ndido Palacio de la Paz. Cada vez que miro a las delegaciones que representan a las partes, me llama la atenci¨®n que su composici¨®n guarda mucho parecido con los grupos de personas que se reunieron en 1945 para redactar la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte. Muy pocos de los abogados proceden de pa¨ªses en desarrollo y, casi todos, independientemente de la nacionalidad, son hombres.

Es una situaci¨®n inaceptable. Mientras hay muchos aspectos del derecho internacional sobre los que se puede esperar que los juristas de todos los partidos est¨¦n de acuerdo, debemos reconocer que no existe una respuesta ¨²nica y homog¨¦nea a muchas cuestiones legales que surgen en disputas internacionales. Igual que cada persona puede aspirar a una perspectiva cosmopolita, todos nosotros debemos tener la humildad de apreciar que estamos moldeados por nuestras respectivas experiencias. Debemos buscar activamente perspectivas discrepantes y fomentar un intercambio abierto de ideas, especialmente con aquellos cuyos puntos de vista difieren de los nuestros.

Me he basado en estos ideales para guiar mi trabajo como Juez de la Corte Internacional de Justicia y ahora como su Presidente. En l¨ªnea con este enfoque, le doy mucha importancia al Programa de Becas Judiciales de la Corte, que permite a los Jueces desempe?ar un papel en el desarrollo de los futuros l¨ªderes del campo del derecho p¨²blico internacional. Cada a?o, a trav¨¦s de este programa, la Corte selecciona a 15?reci¨¦n graduados en derecho que hayan estudiado derecho p¨²blico internacional para venir a la Corte a desarrollar su experiencia en este ¨¢mbito. A cada Juez se le asigna un Becario por un periodo de unos diez meses, durante los cuales asiste a audiencias p¨²blicas del tribunal, investiga y redacta memorandos sobre cuestiones de hecho y de derecho de casos pendientes y participa en otros aspectos del trabajo de la Corte. Adem¨¢s, los participantes tienen la oportunidad de formar parte de la pr¨®spera comunidad de La Haya de abogados internacionales, asistiendo a conferencias y participando en otros eventos relacionados con las muchas instituciones destacadas situadas en esta ?Ciudad de la Paz y la Justicia?.

Este programa, creado en 1999 cuando la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York ofreci¨® como premio a cinco de sus antiguos alumnos que sirvieran como ?pasantes universitarios? en el Tribunal, cambi¨® posteriormente su nombre al de ?Programa de Becas Judiciales? y ha atra¨ªdo hasta la fecha a un n¨²mero creciente de candidatos e instituciones patrocinadoras. Este a?o, por ejemplo, 29?instituciones diferentes propusieron a un total de 55?candidatos para los 15?puestos disponibles en la edici¨®n 2021-2022 del Programa.

Los Becarios Judiciales no son pasantes autofinanciados. Al contrario, la participaci¨®n exige apoyo econ¨®mico de la universidad patrocinadora, que se compromete a financiar el estipendio, el seguro sanitario y los gastos de viaje de los candidatos seleccionados. A lo largo de los a?os, la Corte ha observado claramente que la financiaci¨®n que se exige a las instituciones patrocinadoras ha tenido un papel disuasorio para universidades con menos recursos, en particular, para las situadas en pa¨ªses en desarrollo, a la hora de nombrar candidatos. Mientras las universidades participantes de pa¨ªses desarrollados se han mostrado receptivas a las peticiones de miembros de la Corte de proponer a graduados de regiones infrarrepresentadas, el n¨²mero de candidatos de estas zonas se ha mantenido demasiado bajo.

Por tanto, durante la Presidencia de mi predecesor, el Juez Abdulqawi Yusuf, la Corte propuso la creaci¨®n de un fondo fiduciario para el Programa de Becas Judiciales. Gracias a los esfuerzos de un grupo central de Estados que representan a todas las regiones geopol¨ªticas del mundo, 86?Estados Miembros copatrocinaron una resoluci¨®n para solicitar al Secretario General de las Naciones Unidas que creara y administrara el fondo fiduciario, adoptada por consenso de la Asamblea General en diciembre de 2020.

De conformidad con la?, el fondo fiduciario financiar¨¢ la participaci¨®n en el Programa de Becas Judiciales de un n¨²mero de candidatos seleccionados procedentes de pa¨ªses en desarrollo y patrocinados por universidades situadas en pa¨ªses en desarrollo. Mejorar¨¢ la diversidad geogr¨¢fica y ling¨¹¨ªstica de los participantes en el Programa y ofrecer¨¢ una oportunidad formativa a la que, de otra forma, estos j¨®venes juristas no habr¨ªan podido acceder. Los Estados, las instituciones financieras internacionales, los organismos donantes, las organizaciones intergubernamentales, las organizaciones no gubernamentales y las personas f¨ªsicas y jur¨ªdicas pueden hacer contribuciones financieras voluntarias al fondo, que ser¨¢ administrado por el Secretario General de las Naciones Unidas. Con el fin de preservar su imparcialidad e independencia, la Corte no se comprometer¨¢ con los Estados Miembros individuales a movilizar las contribuciones al fondo fiduciario, ni participar¨¢ directamente en la administraci¨®n de los recursos econ¨®micos recaudados.

Se est¨¢n negociando algunos aspectos de la implementaci¨®n del fondo fiduciario con la Secretar¨ªa de las Naciones Unidas en el momento de la redacci¨®n de este art¨ªculo. La Corte anhela la creaci¨®n de mecanismos que permitan que se realicen contribuciones en los pr¨®ximos meses, con la esperanza de que el fondo fiduciario se pueda utilizar para apoyar a candidatos competentes propuestos por las universidades elegibles en la pr¨®xima convocatoria, que se publicar¨¢ en octubre de 2021.

He tenido la suerte durante mi tiempo en la Corte de conocer a muchos de los j¨®venes abogados talentosos que han participado en el Programa de Becas Judiciales.?Uno de mis mayores placeres es observar c¨®mo progresan en sus carreras en derecho internacional. Resulta emocionante leer sus trabajos acad¨¦micos y, m¨¢s especialmente, verlos aparecer como abogados ante la Corte. Estoy entusiasmado tanto por las futuras contribuciones de este grupo como por la mayor diversidad que traer¨¢ el fondo fiduciario al Programa de Becas Judiciales.

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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?