20 noviembre 2023

Cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas?, este medio de comunicaci¨®n acababa de empezar a experimentar algunos de los desaf¨ªos relacionados con la aparici¨®n de las tecnolog¨ªas digitales. Desde entonces, la televisi¨®n ha pasado de la radiodifusi¨®n anal¨®gica a la digital, de los televisores y monitores de ordenador de tubo a los de pantalla plana y de la transmisi¨®n nacional al alcance internacional mediante plataformas digitales por sat¨¦lite, a la vez que ofrece una calidad de imagen y sonido cada vez mayor. Todo el contexto tecnol¨®gico de la televisi¨®n se ha renovado, pero a un alto coste para el sector de los medios de comunicaci¨®n y los fondos p¨²blicos en general. Hoy en d¨ªa, es dif¨ªcil encontrar un canal de televisi¨®n que no tenga presencia en internet, la mayor¨ªa de las cadenas ya no dependen de las limitadas frecuencias de radio. De esta manera, la televisi¨®n tradicional ha sobrevivido a la dura competencia de los medios de comunicaci¨®n basados en internet, especialmente de las plataformas en las que se comparten v¨ªdeos y de los servicios de medios audiovisuales no lineales a la carta.

Adem¨¢s, la televisi¨®n sigue siendo?la mayor fuente de consumo de v¨ªdeos, puesto que el n¨²mero de hogares con servicio de televisi¨®n en el mundo sigue aumentando. Adem¨¢s del entretenimiento, la televisi¨®n proporciona numerosas oportunidades para promover la educaci¨®n, la comprensi¨®n y la cultura, a trav¨¦s de las fronteras y dentro de ellas, y para aumentar la sensibilizaci¨®n del p¨²blico en cuanto a los acontecimientos mundiales importantes que rigen los titulares.

La televisi¨®n contribuye a que centremos nuestra atenci¨®n en los principales problemas actuales, ya que somos testigos de la aparici¨®n de conflictos y amenazas para la seguridad pol¨ªtica, econ¨®mica y social en tiempo real. En muchos pa¨ªses, los servicios p¨²blicos de radiodifusi¨®n ¨Dactualmente conocidos como medios de comunicaci¨®n de servicio p¨²blico¨D son los encargados de proporcionar el contenido de las noticias de televisi¨®n. En el mismo a?o que las Naciones Unidas decidieron celebrar el D¨ªa Mundial de la Televisi¨®n, el Consejo de Europa reconoci¨® a los medios de comunicaci¨®n de servicio p¨²blico como ¡°¡±. Su mandato suele incluir un cumplimiento estricto de las normas period¨ªsticas profesionales, un enfoque equilibrado e imparcial para las noticias de actualidad, una pluralidad de puntos de vista pol¨ªticos y culturales, y la presentaci¨®n de programas destinados a diversos grupos de telespectadores. Tambi¨¦n atiende a las necesidades de los ni?os, las mujeres y diversos grupos minoritarios que, de lo contrario, podr¨ªan ser ignorados por los medios de comunicaci¨®n comerciales.

Tradicionalmente, la confianza del p¨²blico en los radiodifusores p¨²blicos se obtiene gracias al trabajo duro de los periodistas y editores televisivos que se esfuerzan para cumplir con las expectativas de los telespectadores. En la cacofon¨ªa moderna de mensajes contradictorios, la desinformaci¨®n y las interpretaciones contradictorias de los acontecimientos, los medios de comunicaci¨®n de servicio p¨²blico son la voz de la calidad y el periodismo de investigaci¨®n, de la verificaci¨®n de datos, el contexto y la raz¨®n. En ese sentido, los medios de comunicaci¨®n de servicio p¨²blico son capaces de establecer un est¨¢ndar para los medios comerciales en la divulgaci¨®n de informaci¨®n oportuna y fiable al p¨²blico, especialmente en situaciones de emergencia.

Por desgracia, en muchas de las denominadas "sociedades en transici¨®n" la televisi¨®n de servicio p¨²blico ha llegado como un hijo pobre y no deseado, privado de los debidos cuidados y atenciones, que existe ¨²nicamente para dar una apariencia de reforma democr¨¢tica.

En otros contextos, puede que los medios de comunicaci¨®n de servicio p¨²blico solo existan sobre el papel, puesto que se encuentran bajo el control del gobierno, tanto econ¨®mica como administrativamente. En estos casos, se pierde la confianza en los medios de comunicaci¨®n de servicio p¨²blico, que pasan a depender del gobierno y a retransmitir los mensajes de quienes ostentan el poder pol¨ªtico.

La imagen se vuelve desoladora cuando los medios de comunicaci¨®n de servicio p¨²blico controlados por el gobierno se complementan con otros canales que tambi¨¦n son apresados por el Estado. La captura de los medios de comunicaci¨®n tiene por objeto controlar al p¨²blico mediante la propaganda y su principal arma: la desinformaci¨®n. Al obtener una posici¨®n dominante sobre los medios audiovisuales y, por tanto, ejercer presi¨®n sobre los radiodifusores de televisi¨®n y, en ¨²ltima instancia, restringir su libertad editorial, el Estado determina la libertad de informaci¨®n, que est¨¢ consagrada en la?Declaraci¨®n Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, adoptada hace 75 a?os, entre otras libertades. El control del Estado sobre la informaci¨®n masiva se traduce en su monopolio sobre la "verdad" y la eliminaci¨®n del pluralismo de los medios.

Esto es motivo de preocupaci¨®n para toda la comunidad internacional, ya que la opresi¨®n sistem¨¢tica del derecho humano a la libertad de informaci¨®n dentro de las fronteras nacionales deriva en la existencia, m¨¢s all¨¢ de las fronteras de un pa¨ªs, de agresividad y propaganda perniciosa contra "los dem¨¢s".

El?, un tratado de la Liga de las Naciones de 1936, es especialmente relevante en este contexto, ya que obliga a los gobiernos a restringir la expresi¨®n que constituya una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. El Convenio, del cual siguen siendo parte numerosos Estados miembros de las Naciones Unidas (al menos formalmente)1, obliga a los gobiernos a prohibir y detener cualquier radiodifusi¨®n dentro de sus territorios que sea de tal car¨¢cter que incite a la poblaci¨®n de cualquier territorio a cometer actos incompatibles con el orden interno o la seguridad de un territorio. Recoge un mandato similar en lo que respecta a incitar a la guerra contra otra de las altas partes contratantes. Esta disposici¨®n no diferencia entre el discurso del Estado y el de un particular. Por otra parte, este Convenio tambi¨¦n proh¨ªbe la radiodifusi¨®n de noticias falsas. Si las partes no pueden resolver sus controversias en relaci¨®n con la aplicaci¨®n del Convenio a trav¨¦s de los canales diplom¨¢ticos, estas controversias pueden llevarse ante la Corte Internacional de Justicia, que fue precedida por la Corte Permanente de Justicia Internacional. Si las partes no son miembros de la Corte, el litigio puede remitirse para su revisi¨®n a un tribunal de arbitraje, constituido de conformidad con el Convenio de La Haya, de 18 de octubre de 1907, para la Resoluci¨®n Pac¨ªfica de Controversias Internacionales, .

Teniendo en cuenta la Carta de las Naciones Unidas, y de acuerdo con los objetivos y principios de la organizaci¨®n, en 1970, la Asamblea General declar¨® que . Por ese motivo, el 1 de agosto de 1975, los Estados que participaban en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperaci¨®n en Europa (posteriormente denominada Organizaci¨®n para la Seguridad y la Cooperaci¨®n en Europa y Consejo de Europa),??a abstenerse de difundir propaganda a favor de la guerra de agresi¨®n o cualquier amenaza o uso de la fuerza contra otro Estado participante.

El D¨ªa Mundial de la Televisi¨®n no es tanto una celebraci¨®n de la tecnolog¨ªa, sino m¨¢s bien de los nobles ideales que esta puede promover. Entre estos ideales se encuentran la paz y las relaciones amistosas entre naciones, el acceso del p¨²blico general a la informaci¨®n como medio para cumplir la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible y el desarrollo de una sociedad del conocimiento, as¨ª como de los derechos humanos y la democracia. Al conmemorar este d¨ªa reconocemos y recordamos el impacto de la televisi¨®n en nuestras vidas, con la esperanza de que se aproveche su potencial para mejorar la sociedad e impulsar la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible para todos.

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Nota

1?El ¨²ltimo pa¨ªs en adherirse al Convenio fue Liberia en 2005.

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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?