Como Director General de la Agencia Internacional de Energ¨ªas Renovables (IRENA), acept¨¦ encantado la oportunidad de escribir acerca de la incre¨ªble transformaci¨®n del sector energ¨¦tico mediante las tecnolog¨ªas de las energ¨ªas renovables. Mediante una cort¨¦s invitaci¨®n, Cr¨®nica ONU me sugiri¨® este tema, que abordar¨¦ enseguida, ya que ilustra muy bien el punto en el que se encuentra la energ¨ªa renovable hoy en d¨ªa y el modo en que se percibe.
Antes de ello, es necesario explicar por qu¨¦ la energ¨ªa renovable es tan importante. El mundo se encuentra ante un punto de inflexi¨®n sin precedentes. El cambio clim¨¢tico supone una amenaza real e inminente para la prosperidad de la que muchas personas disfrutan hoy, a la que millones de personas aspiran y por la que tales personas trabajan. Pero, naturalmente, se trata de algo m¨¢s que eso. Se trata de la supervivencia de los ciudadanos m¨¢s vulnerables de este planeta y de la protecci¨®n de los ecosistemas y la biodiversidad que deber¨ªamos estar preservando. El clima cambiante est¨¢ impulsado principalmente por las emisiones procedentes de la quema de combustibles f¨®siles, aunque hay tambi¨¦n otros factores importantes que contribuyen a dicho fen¨®meno. Para frenar el cambio clim¨¢tico, debemos reducir nuestro consumo de este tipo de combustibles con alto contenido de carbono. Las energ¨ªas renovables pueden y deben constituir un elemento central de este plan.
El incremento del desarrollo de las energ¨ªas renovables tambi¨¦n aportar¨¢ otros beneficios. Las tecnolog¨ªas de las energ¨ªas renovables crean empleo, reducen la contaminaci¨®n atmosf¨¦rica a nivel local y consumen menos recursos h¨ªdricos. Tales tecnolog¨ªas utilizan casi exclusivamente recursos locales y, por consiguiente, ayudan a proteger nuestras econom¨ªas frente a las consecuencias de la inestabilidad externa en materia de seguridad energ¨¦tica. Otro aspecto decisivo es que, para muchos de nuestros 173 Estados Miembros y signatarios, la energ¨ªa renovable es tambi¨¦n una de las maneras m¨¢s r¨¢pidas de incrementar el acceso a la electricidad. El car¨¢cter altamente modular de muchas de estas tecnolog¨ªas, en especial, de la solar fotovoltaica y la de las instalaciones e¨®licas costeras, tambi¨¦n implica que, por primera vez en la historia del sector de la electricidad, las personas y las comunidades est¨¢n desempe?ando una funci¨®n activa en su propio abastecimiento de electricidad. Como tal, las tecnolog¨ªas de las energ¨ªas renovables est¨¢n encabezando un cambio hacia un sistema energ¨¦tico m¨¢s democr¨¢tico y distribuido.
Las ventajas de la energ¨ªa renovable son numerosas y obvias, como tambi¨¦n lo han sido las barreras para su uso. Las estructuras de mercado, la falta de comprensi¨®n sobre las tecnolog¨ªas renovables emergentes, la dificultad de acceso a subvenciones, los elevados costos de financiaci¨®n, la existencia de marcos regulatorios inadecuados, la falta de remuneraci¨®n para compensar las externalidades derivadas del uso de combustibles f¨®siles (por ejemplo, las emisiones de carbono y contaminantes atmosf¨¦ricos a nivel local), el peque?o tama?o de los mercados y la incertidumbre normativa son factores que han contribuido, todos ellos, a dificultar el desarrollo de las energ¨ªas renovables. Afortunadamente, gracias al laborioso trabajo de la industria, los gobiernos y las instituciones de financiaci¨®n y regulaci¨®n, muchas de estas barreras est¨¢n empezando a desaparecer.
Las tecnolog¨ªas de generaci¨®n de energ¨ªa renovable han representado m¨¢s de la mitad de la totalidad de nuevas adiciones de capacidad de generaci¨®n de energ¨ªa efectuadas cada a?o desde 2011. En la actualidad, son 164 los pa¨ªses que han establecido objetivos en materia de energ¨ªa renovable, lo que supone un aumento con respecto a 2005, a?o en que dicha cifra solamente ascend¨ªa a 43. En 2014, se a?adi¨® un m¨¢ximo hist¨®rico de m¨¢s de 130 gigavatios (GW) de energ¨ªa renovable a la matriz energ¨¦tica mundial, y la inversi¨®n en el sector aument¨® de 55.000 millones?de d¨®lares de los Estados Unidos en 2004 a m¨¢s de 260.000 millones de d¨®lares de los Estados Unidos en 2014. Tambi¨¦n en 2014, las nuevas adiciones de capacidad de energ¨ªa solar fotovoltaica registraron un nuevo r¨¦cord de 40?GW, al tiempo que la energ¨ªa e¨®lica registr¨® asimismo una marca hist¨®rica con la adici¨®n de 52?GW.
EL CAMINO HACIA LA COMPETITIVIDAD
La econom¨ªa de las tecnolog¨ªas de las energ¨ªas renovables es esencial para entender su papel potencial en el sector energ¨¦tico y la rapidez y el costo con los que se puede orientar dicho sector hacia la senda de un desarrollo verdaderamente sostenible. Por desgracia, la mayor¨ªa de los gobiernos no han recabado de forma sistem¨¢tica los datos necesarios para el seguimiento de las tendencias en la evoluci¨®n ¡ªque muchos calificar¨ªan, con raz¨®n, de ¡°revoluci¨®n¡±¡ª de los costos de la tecnolog¨ªa de la energ¨ªa renovable. El resultado de ello es que, con demasiada frecuencia, las ideas equivocadas sobre los costos o los datos obsoletos han minado la efectividad de las pol¨ªticas.
Para subsanar esta laguna y asegurar que se pueda elaborar una pol¨ªtica s¨®lida basada en datos exactos y oportunos procedentes de una fuente fiable, IRENA ha dise?ado una base de datos con informaci¨®n de primer orden acerca de alrededor de 15.000 proyectos de generaci¨®n de energ¨ªa renovable a escala de servicio p¨²blico y casi 750.000 sistemas solares fotovoltaicos operativos a peque?a escala.
Las tendencias reveladas por estos datos no solo demuestran el ¨¦xito de las pol¨ªticas de desarrollo de este tipo de tecnolog¨ªa en la reducci¨®n de costos, sino que tambi¨¦n servir¨¢n para respaldar la transformaci¨®n del sector energ¨¦tico en el futuro.
La competitividad en costos de la generaci¨®n de energ¨ªa renovable ha alcanzado niveles hist¨®ricos. Actualmente, en aquellos lugares donde existan recursos adecuados y estructuras de gastos, la producci¨®n de energ¨ªa a partir de biomasa, la energ¨ªa hidroel¨¦ctrica y las instalaciones e¨®licas costeras pueden proporcionar electricidad de forma competitiva con respecto a la generaci¨®n de energ¨ªa procedente de los combustibles f¨®siles.?
(Gr¨¢fico 1).
Gr¨¢fico 1: Costos normalizados de la electricidad procedente de proyectos de generaci¨®n de energ¨ªa renovable a escala de servicio p¨²blico en comparaci¨®n con la electricidad generada a partir de combustibles f¨®siles (a?os 2010 y 2014).
Los precios de los m¨®dulos solares fotovoltaicos, en 2015, son entre un 75% y un 80% m¨¢s bajos de lo que eran a finales de 2009. Entre 2010 y 2014, el costo normalizado de la electricidad (LCOE, por sus siglas en ingl¨¦s) relativo a la energ¨ªa solar fotovoltaica generada a escala de servicio p¨²blico se redujo a la mitad. Los proyectos de generaci¨®n de energ¨ªa solar fotovoltaica a escala de servicio p¨²blico m¨¢s competitivos a d¨ªa de hoy proporcionan electricidad de forma regular, sin necesidad de apoyo financiero, por solo 0,08 d¨®lares de los Estados Unidos por kilovatio-hora (kWh), frente al intervalo de 0,045 a 0,14 d¨®lares de los Estados Unidos por kWh correspondiente a la electricidad procedente de combustibles f¨®siles. No obstante, se prev¨¦ asumir costos incluso m¨¢s bajos para 2017 y a?os posteriores. Recientemente, se aprob¨® una licitaci¨®n en Dub¨¢i a un costo de 0,06 d¨®lares de los Estados Unidos por kWh, lo que ilustra perfectamente el cambio que se est¨¢ experimentando, inclusive en una regi¨®n donde abundan los combustibles f¨®siles.
Las instalaciones e¨®licas costeras constituyen actualmente una de las fuentes de electricidad disponibles m¨¢s competitivas. Los avances tecnol¨®gicos, que se han dado en paralelo a la disminuci¨®n de los costos de instalaci¨®n, hacen que el costo de las instalaciones e¨®licas costeras se sit¨²e, a d¨ªa de hoy, en el mismo rango, o incluso en uno inferior, con respecto al derivado del uso de combustibles f¨®siles. Los proyectos e¨®licos a nivel mundial suministran electricidad de manera regular a un costo entre 0,05 y 0,09 d¨®lares de los Estados Unidos por kWh, sin necesidad de apoyo financiero, y los mejores proyectos tienen un costo incluso inferior.
Por lo general, la energ¨ªa solar de concentraci¨®n y las instalaciones e¨®licas costeras siguen siendo todav¨ªa, a d¨ªa de hoy, opciones m¨¢s caras que la generaci¨®n de electricidad a partir de combustibles f¨®siles, con la excepci¨®n de las instalaciones e¨®licas costeras situadas en planicies de marea. Sin embargo, estas tecnolog¨ªas se encuentran en una fase inicial de desarrollo. Ambas representan importantes fuentes de energ¨ªa renovable que tendr¨¢n un peso cada vez mayor en la futura matriz energ¨¦tica, ya que sus costos seguir¨¢n disminuyendo.
Los costos de las tecnolog¨ªas m¨¢s desarrolladas de generaci¨®n de energ¨ªa renovable ¡ªproducci¨®n de energ¨ªa a partir de biomasa, geot¨¦rmica e hidroel¨¦ctrica¡ª se han mantenido estables, en l¨ªneas generales, desde 2010. Sin embargo, en los lugares donde a¨²n existen recursos econ¨®micos sin explotar, estas tecnolog¨ªas desarrolladas pueden proporcionar parte de la electricidad m¨¢s barata generada a partir de fuentes de todo tipo.
Dados los costos de instalaci¨®n y el rendimiento de las tecnolog¨ªas de energ¨ªas renovables actuales, as¨ª como los costos de las tecnolog¨ªas tradicionales, es evidente que la generaci¨®n de energ¨ªa renovable se est¨¢ acercando cada vez m¨¢s, sin necesidad de apoyo financiero, al nivel de competitividad de los combustibles f¨®siles.
LA SENSATEZ DE UTILIZAR FUENTES VARIABLES DE ENERG?A RENOVABLE DESDE EL PÄ¢¹½ÊÓÆµTO DE VISTA ECON?MICO
Para conseguir un sistema energ¨¦tico realmente sostenible, la energ¨ªa e¨®lica y la solar fotovoltaica tendr¨¢n que incrementar de manera r¨¢pida y progresiva su papel en el suministro de electricidad. El principal reto es, por tanto, gestionar su implantaci¨®n de forma que se minimice cualquier costo adicional derivado de dicha integraci¨®n. Es preciso cambiar, cuanto antes, el planteamiento del apoyo normativo prestado, desde el actual enfoque compartimentado que respalda cada tecnolog¨ªa por separado a uno que fije objetivos a largo plazo para minimizar los costos generales del sistema.
No hay barreras t¨¦cnicas para aumentar la integraci¨®n de los recursos renovables variables, como las fuentes de energ¨ªa e¨®lica y solar. Mientras el grado de penetraci¨®n sea bajo, los costos de integraci¨®n en la red el¨¦ctrica ser¨¢n negativos o asequibles, pero estos pueden aumentar a medida que la penetraci¨®n se incremente. Aun as¨ª, si atendemos a los costos ambientales, tanto a nivel mundial como local, de los combustibles f¨®siles, tales costos de integraci¨®n en la red el¨¦ctrica parecen considerablemente menos abrumadores, incluso manteniendo un abastecimiento del 40% del suministro energ¨¦tico a partir de fuentes variables de energ¨ªa renovable. En otras palabras, en igualdad de condiciones y teniendo en cuenta todas las posibles externalidades, las energ¨ªas renovables siguen siendo b¨¢sicamente competitivas.?
Las fuentes variables de energ¨ªa renovable plantean diferentes cuestiones en relaci¨®n con el sistema de suministro el¨¦ctrico, si bien el principio es el mismo: se necesitar¨¢ una combinaci¨®n de tecnolog¨ªas instaladas en una amplia gama de ubicaciones para satisfacer una demanda que var¨ªa a diario. La energ¨ªa hidroel¨¦ctrica, la producci¨®n de energ¨ªa a partir de biomasa, la energ¨ªa geot¨¦rmica y la energ¨ªa solar de concentraci¨®n con almacenamiento de energ¨ªa t¨¦rmica son tecnolog¨ªas con carga de base o disponible, y no plantean problemas especiales para el funcionamiento de la red el¨¦ctrica.
Los costos adicionales en todo el sistema que se podr¨ªan considerar situados por encima del costo de las fuentes variables de energ¨ªa renovable son relativamente asequibles. Las consecuencias en t¨¦rminos de costos para los sistemas de trasmisi¨®n y distribuci¨®n suelen ser m¨ªnimas. Sin embargo, cabe a?adir a los costos generales del sistema la constituci¨®n de una reserva adicional destinada a compensar las fluctuaciones de tensi¨®n, permitir la intermitencia y proporcionar la capacidad de hacer frente a la escasez de viento o luz solar durante per¨ªodos m¨¢s largos.
Aun as¨ª, siempre se deben sopesar las externalidades en materia de salud y medio ambiente derivadas del uso de combustibles f¨®siles para la generaci¨®n de energ¨ªa. Sin dicho an¨¢lisis, las energ¨ªas renovables no se encontrar¨¢n en igualdad de condiciones. Si se analiza en t¨¦rminos econ¨®micos el perjuicio para la salud humana que causan los combustibles f¨®siles en la generaci¨®n de electricidad, junto con las externalidades derivadas de las emisiones de CO2 (asumiendo un costo de 20 a 80 d¨®lares de los Estados Unidos por tonelada de CO2), los costos de la generaci¨®n de electricidad a partir de combustibles f¨®siles aumentan en 0,01 d¨®lares de los Estados Unidos hasta alcanzar la cifra de 0,13 d¨®lares de los Estados Unidos por kWh (dependiendo del pa¨ªs y la tecnolog¨ªa), por lo que el costo de la electricidad procedente de combustibles f¨®siles se incrementa hasta situarse en un intervalo entre 0,07 y 0,19 d¨®lares de los Estados Unidos por kWh (v¨¦ase el gr¨¢fico 2).
Gr¨¢fico 2: Costo normalizado de la electricidad procedente de fuentes variables de energ¨ªa renovable y combustibles f¨®siles, incluidos los costos de integraci¨®n en la red el¨¦ctrica (con una penetraci¨®n de las fuentes variables de energ¨ªa renovable del 40%) y los costos externos relacionados con la salud y las emisiones de CO2.
PERSPECTIVAS DE REDUCCI?N DE LOS COSTOS ADICIONALES DE LA TECNOLOG?A DE LA ENERG?A RENOVABLE
Retomemos en este apartado el t¨ªtulo del presente art¨ªculo. El tema no deber¨ªa ser ¡°El potencial de competitividad de la energ¨ªa renovable en t¨¦rminos de costos¡±, porque las tecnolog¨ªas de dicha energ¨ªa son ya competitivas. La pregunta que debemos plantearnos es c¨®mo seguir reduciendo los costos y cu¨¢les son los retos a los que nos enfrentamos para lograr ese objetivo.
Este es el desaf¨ªo fundamental al que nos enfrentamos hoy. Los an¨¢lisis de IRENA muestran que la historia de la competitividad de las energ¨ªas renovables presenta muchos matices. Existen amplias diferencias en cuanto a costos de instalaci¨®n, no solo entre pa¨ªses, sino dentro de un mismo pa¨ªs. Algunas de estas diferencias se deben a cuestiones estructurales o espec¨ªficas de proyecto, pero otras muchas se pueden abordar mediante pol¨ªticas m¨¢s adecuadas.
Al mismo tiempo, existen oportunidades de reducci¨®n de costos en materia de equipos y dise?o del proyecto que a¨²n est¨¢n por aprovechar. Sin embargo, en una ¨¦poca marcada por el bajo costo de los equipos, las futuras reducciones de costos podr¨ªan depender cada vez m¨¢s de la disminuci¨®n de los costos del balance del proyecto, as¨ª como de los costos de financiaci¨®n, mantenimiento y funcionamiento.
Desbloquear este potencial de reducci¨®n de costos y disminuir las diferencias de costos entre mercados resultar¨¢ esencial para cumplir los objetivos mundiales de car¨¢cter econ¨®mico, ambiental y social. La siguiente etapa en la extraordinaria historia de las energ¨ªas renovables estar¨¢ marcada por su competitividad subyacente. Como algunos pa¨ªses est¨¢n descubriendo, entre ellos, Chile, Jordania, los Emiratos ?rabes Unidos y la India, la energ¨ªa renovable suele ser, en la actualidad, la fuente m¨¢s econ¨®mica para satisfacer su demanda de electricidad. Sin embargo, el ritmo de esta transformaci¨®n ser¨¢ demasiado lento para nuestro planeta, pese al aumento progresivo de la competitividad de las energ¨ªas renovables.
Ha llegado el momento de aprovechar la oportunidad de acelerar el desarrollo de este tipo de energ¨ªas para cumplir nuestro objetivo com¨²n de lograr un sector energ¨¦tico seguro, fiable, asequible y ecol¨®gicamente sostenible. Porque nunca ha sido tan barato hacerlo y por tratarse de una opci¨®n que se perfila cada vez m¨¢s como una alternativa capaz de ahorrar dinero a los consumidores tanto actualmente como a largo plazo.
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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?



