1 abril 2015

Objetivo 3

Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades

La salud es esencial para el desarrollo humano. Todo el mundo, independientemente de su situaci¨®n social, considera siempre que la buena salud es prioritaria1, y es indispensable que la poblaci¨®n est¨¦ sana para que la sociedad funcione. Por lo tanto, no es de extra?ar que cuatro de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) est¨¦n directamente relacionados con la salud2.

Los ODM lograron centrar la atenci¨®n y los recursos del planeta en determinados problemas acuciantes del mundo, en particular, el hambre, la salud maternoinfantil, el VIH/SIDA y la malaria. Se dio precedencia a esas cuestiones en la agenda mundial y se invit¨® a los organismos internacionales, los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, la sociedad civil, las empresas privadas y otras partes interesadas a que cooperaran para lograr los objetivos. Como resultado, la pobreza extrema se redujo a la mitad, se avanz¨® considerablemente en la lucha contra la malaria y la tuberculosis y m¨¢s de 2.000 millones de personas obtuvieron acceso a agua potable.

No obstante, como ocurre con muchas otras metas mundiales, aparte de los ¨¦xitos y los aspectos positivos, tambi¨¦n hay dificultades y deficiencias. El progreso ha sido desigual en cada pa¨ªs, e incluso dentro de los pa¨ªses. Si bien se han reducido de forma considerable la desnutrici¨®n cr¨®nica y la mortalidad materna y en la ni?ez, todav¨ªa queda mucho por hacer. La educaci¨®n p¨²blica y las pruebas de diagn¨®stico r¨¢pido de VIH/SIDA han reducido el n¨²mero de casos nuevos y, gracias a los tratamientos m¨¢s efectivos, las personas seropositivas pueden vivir m¨¢s tiempo. Sin embargo, se debe extender el acceso al tratamiento, prevenir los casos nuevos y reducir la estigmatizaci¨®n y la discriminaci¨®n.

Los ODM alentaron las intervenciones concretas orientadas a subpoblaciones, a saber, mujeres embarazadas y ni?os de menos de 5 a?os, en vez de a toda la poblaci¨®n. No obstante, algunos pa¨ªses trataron de mejorar los indicadores invirtiendo en sus sistemas sanitarios para apoyar a toda la poblaci¨®n, con lo que lograron un avance espectacular en la salud de todos los grupos de edad. Otros pa¨ªses se centraron en intervenciones que daban servicios de salud principalmente a las mujeres embarazadas y los ni?os peque?os, y registraron menos mejoras en la salud general del conjunto de la poblaci¨®n. Se necesita una nueva agenda que d¨¦ prioridad a la equidad de resultados y aborde los problemas de los sistemas sanitarios, adem¨¢s de luchar contra enfermedades concretas.

Por otra parte, la carga mundial de morbilidad ha cambiado enormemente en los ¨²ltimos 30 a?os, lo que hace m¨¢s necesario centrarse en los sistemas sanitarios. Las enfermedades no transmisibles, como los ictus, el c¨¢ncer y la diabetes, ocupan porcentajes cada vez m¨¢s altos de las tasas de mortalidad y morbilidad en los pa¨ªses desarrollados y en desarrollo3. De hecho, el r¨¢pido crecimiento econ¨®mico ha colocado a muchos pa¨ªses en desarrollo ante una dif¨ªcil dicotom¨ªa: en las zonas m¨¢s pobres y remotas, queda mucho por hacer para alcanzar los ODM, mientras que en las ciudades m¨¢s pr¨®speras, aumentan la diabetes y las enfermedades card¨ªacas. Incluso dentro de los hogares, la din¨¢mica familiar puede provocar que unos miembros de la familia tengan deficiencias cal¨®ricas o de oligoelementos y otros sean obesos. De cara al futuro, necesitamos una agenda para despu¨¦s de 2015 que ayude a los pa¨ªses a abordar todas esas cuestiones.

La investigaci¨®n m¨¦dica ha revelado que las cuestiones de salud que antes quedaban relegadas a un segundo plano desempe?an un papel mucho m¨¢s importante en la salud y el bienestar en su conjunto. Una de esas cuestiones es la salud mental: existe un consenso cada vez mayor en la necesidad de hacer m¨¢s esfuerzos para reducir la estigmatizaci¨®n de los enfermos mentales y ofrecer servicios de salud mental a la poblaci¨®n. Tambi¨¦n hay otras cuestiones, como la gesti¨®n de la calidad del aire en espacios abiertos y cerrados, la calidad del agua y otros determinantes medioambientales de la salud. Para proteger la salud mundial es fundamental hacer frente a esas cuestiones y colocarlas en un lugar m¨¢s destacado de la agenda para despu¨¦s de 2015.

Por tanto, recomendamos una agenda para el desarrollo despu¨¦s de 2015 que, por una parte, reafirme el compromiso con los ODM y, por la otra, vaya m¨¢s all¨¢ y aborde cuestiones nuevas que merecen atenci¨®n urgente a nivel mundial. La formulaci¨®n del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3 (¡°Garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades¡±) puede abarcar f¨¢cilmente un programa de esa amplitud. El texto actual, que incluye metas num¨¦ricas de mortalidad materna y en la ni?ez, puede revitalizar las medidas para completar la agenda relativa a los ODM. Las metas relacionadas con las enfermedades no transmisibles, el abuso de sustancias adictivas y la salud ambiental sensibilizar¨¢n a nivel mundial sobre la importancia de esas cuestiones y estimular¨¢n los avances.

El aspecto m¨¢s revolucionario del ODS 3 es quiz¨¢ la meta de lograr la cobertura sanitaria universal, aunque se le puede achacar el hecho de ser demasiado amplio y, por tanto, dif¨ªcil de lograr o medir. No obstante, a veces es necesario plantear metas ambiciosas para inspirar el progreso. As¨ª como en los ODM se daba prioridad a las intervenciones concretas para mujeres embarazadas y los ni?os menores de 5 a?os, la cobertura sanitaria universal promueve una vida m¨¢s saludable para todos mediante la inversi¨®n en sistemas sanitarios. Cada vez hay m¨¢s estudios emp¨ªricos que muestran que la inversi¨®n en sistemas sanitarios es fundamental para obtener mejores resultados en materia de salud4.

En pocas palabras, con la cobertura sanitaria universal se pretende garantizar que todas las personas tengan los servicios de salud de buena calidad que necesiten sin sufrir dificultades econ¨®micas. Esa cobertura contribuye a aumentar la igualdad en los resultados en materia de salud porque hasta los m¨¢s pobres pueden permitirse la asistencia que necesitan. Adem¨¢s, ayuda a adoptar un enfoque de ciclo de vida, ya que aborda las cuestiones de salud a todas las edades. La cobertura sanitaria universal, si se implanta correctamente, satisface la demanda de atenci¨®n primaria para todos y fomenta la prestaci¨®n de servicios de promoci¨®n, prevenci¨®n, cura, paliaci¨®n y rehabilitaci¨®n de la salud. Por ¨²ltimo, la cobertura sanitaria universal puede implantarse de manera que aproveche los determinantes sociales y ambientales de la salud, incluidos los h¨¢bitos personales (alimentaci¨®n, ejercicio, calidad del aire, consumo de tabaco, etc.).

Con la cobertura sanitaria universal en el horizonte durante los pr¨®ximos 15 a?os, podr¨ªa producirse una verdadera transformaci¨®n tanto en los pa¨ªses ricos como en los pobres. Es de vital importancia que las mejoras sanitarias lleguen a todos, no solo a determinados grupos. Los an¨¢lisis causales de 153 pa¨ªses revelan que el aumento de la cobertura sanitaria normalmente mejora el acceso a la atenci¨®n necesaria y mejora tambi¨¦n la salud de la poblaci¨®n, y los m¨¢s beneficiados son los m¨¢s pobres5. El Informe sobre la salud en el mundo 2010 demostr¨® los efectos catastr¨®ficos que ten¨ªan los gastos de salud en la poblaci¨®n: en todo el mundo, casi 150 millones de personas ten¨ªan dificultades econ¨®micas y 100 millones viv¨ªan por debajo del umbral de pobreza a causa de los pagos directos6. La cobertura sanitaria universal centra la atenci¨®n y los esfuerzos en eliminar las barreras econ¨®micas que impiden el acceso a la atenci¨®n m¨¦dica, en tomar medidas para lograr el acceso universal y en velar por que nadie renuncie al tratamiento por el costo.

Est¨¢ claro que solo se pueden establecer objetivos y prioridades de ¨¢mbito mundial hasta cierto punto. La verdadera prueba consiste en decidir c¨®mo se cumplen los objetivos y c¨®mo se supervisan y eval¨²an los avances. Habida cuenta del amplio objetivo de garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades, los gobiernos, las organizaciones internacionales y otros agentes deben ser pragm¨¢ticos a la hora de aplicar pol¨ªticas y supervisar los avances. Los acuerdos sobre los objetivos y las metas mundiales, as¨ª como todas las decisiones de pol¨ªticas, surgir¨¢n inevitablemente de un proceso tan pol¨ªtico como t¨¦cnico en el que incluso habr¨¢ que convencer a las partes interesadas que participen. Habr¨¢ que lidiar con la tensi¨®n que se genere entre las partes pol¨ªtica y t¨¦cnica para que los objetivos y las metas sean viables y sea posible dar seguimiento a la aplicaci¨®n y supervisarla.

El debate sobre los indicadores que se deben utilizar y sobre la financiaci¨®n de los ODS sigue su curso. La Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN, ) ha propuesto un marco de indicadores para despu¨¦s de 2015. Los indicadores deben ser claros y simples, deben surgir del consenso de un grupo diverso de interesados y basarse en fuentes de datos existentes. Tambi¨¦n deben cuantificar los resultados en la medida de lo posible y desglosarlos en una amplia variedad de variables socioecon¨®micas (edad, sexo, urbano/rural, etc.) para garantizar un progreso equitativo. Adem¨¢s, los gobiernos deben apoyar los llamamientos a la ¡°revoluci¨®n de los datos¡± y avanzar lo m¨¢ximo posible hacia la publicaci¨®n anual de los datos disponibles. Las nuevas tecnolog¨ªas, como los tel¨¦fonos m¨®viles y la teleobservaci¨®n, hacen que sea cada vez m¨¢s sencillo recopilar y analizar r¨¢pidamente datos de alta calidad y la agenda para despu¨¦s de 2015 deber¨ªa aprovechar esas posibilidades.

Se nos ha dado la oportunidad de formular una agenda de desarrollo ambiciosa y equitativa para los pr¨®ximos 15 a?os. Los procesos pol¨ªticos mundiales est¨¢n a punto de ofrecer resultados significativos que podr¨ªan transformar la salud mundial. A medida que nos acercamos a septiembre de 2015, las partes interesadas deben pedir a los gobiernos que cumplan su promesa de lograr un acuerdo sustancial y empiecen a trabajar juntos para lograr los ODS.

Notas

1 John Helliwell, Richard Layard y Jeffrey Sachs, eds., World Happiness Report (Nueva York, Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, 2012).

2 Nos referimos a los Objetivos de Desarrollo del Milenio primero (Erradicar la pobreza extrema y el hambre), cuarto (Reducir la mortalidad de los ni?os menores de 5 a?os), quinto (Mejorar la salud materna) y sexto (Combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades).

3 Instituto para la Medici¨®n y Evaluaci¨®n de la Salud (IHME), GBD Compare, Seattle, Washington, Universidad de Washington, 2013. Se puede consultar en: .

4 Organizaci¨®n Mundial de la Salud, Everybody¡¯s Business: Strengthening Health Systems to Improve Outcomes (Ginebra, 2007). Se puede consultar en: .

5 Rodrigo Moreno-Serra y Peter C. Smith, ¡°Does progress towards universal health coverage improve population health?¡±. The Lancet, vol. 380, n¨²m. 9845 (septiembre de 2012), p¨¢gs. 917 a 923. Se puede consultar en: .

6 Organizaci¨®n Mundial de la Salud, Financiaci¨®n de los sistemas de salud: el camino hacia la cobertura universal. Informe sobre la salud en el mundo 2010 (Ginebra, 2010). Se puede consultar en: .

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