17 octubre 2011

Las Naciones Unidas desempe?an un papel fundamental en la superaci¨®n de uno de los principales desaf¨ªos del mundo de hoy y en el aprovechamiento de una de las mayores oportunidades que ofrece: cerrar la brecha digital entre los pa¨ªses y dentro de ellos.

Es innegable la importancia de contar con comunicaciones accesibles y pertinentes para fomentar el desarrollo nacional, la realizaci¨®n social y la dignidad humana. Mientras m¨¢s comunicada sea una sociedad, mayores oportunidades generar¨¢. De aqu¨ª la urgencia de abrir las puerta de la informaci¨®n y las comunicaciones al mayor n¨²mero posible de personas. Todas la plataformas y todos los medios de difusi¨®n son pertinentes a este efecto. Sin embargo, la clave de la ecuaci¨®n contempor¨¢nea radica en la conectividad digital generalizada, lo que significa realzar las tecnolog¨ªas de la informaci¨®n y las comunicaciones (TIC) en el mundo en desarrollo hasta llevarlas al nivel que ocupan en la mayor¨ªa de los pa¨ªses desarrollados.

Este es el verdadero sentido de la supresi¨®n de la brecha digital. No se trata de una cuesti¨®n de recursos y tecnolog¨ªa ni de equipo y programas inform¨¢ticos. Es tambi¨¦n una cuesti¨®n de prioridades sensatas, buenas pol¨ªticas, liderazgo inteligente, decisiones transparentes y participaci¨®n de la poblaci¨®n.

En este sentido, la buena noticia es que ya las Naciones Unidas est¨¢n trabajando con ahinco para cerrar la brecha digital y tienen disposici¨®n y capacidad para hacer m¨¢s. La mala noticia es que el desaf¨ªo es inmenso y el ¨¦xito final depende de una diversidad de actores y factores que incluyen a los gobiernos nacionales y locales, las organizaciones p¨²blicas y las empresas privadas y las mejoras t¨¦cnicas, as¨ª como voluntad pol¨ªtica y libertad.

A fin de ampliar su papel y lograr mayores adelantos, las Naciones Unidas deben obrar en dos direcciones; maximizar su repercusi¨®n directa y aprovechar el poder de todas las partes interesadas pertinentes, tanto del lado de la oferta como del lado de la demanda de los servicios de comunicaciones.

Existen evidencias cada vez mayores de que la brecha digital est¨¢ correlacionada con tres conjuntos de cuestiones principales:

  • El desarrollo econ¨®mico, que determina la capacidad de cada pa¨ªs, o de cada una de sus regiones, para establecer y mejorar constantemente la conectividad necesaria.
  • Las iniciativas p¨²blicas y privadas en materia de inversi¨®n, que determinan la utilizaci¨®n de los recursos disponibles y su asignaci¨®n a esferas decisivas como la educaci¨®n, la infraestructura digital y los servicios pertinentes.
  • Las condiciones pol¨ªticas que, o bien fomentan o bien estorban, las posibilidades de las personas, los grupos y las empresas para obtener y compartir libremente informaci¨®n, opiniones y otras formas de expresi¨®n.

Es evidente que la reducci¨®n de la brecha digital no es solo una cuesti¨®n de m¨¢s recursos, sino de c¨®mo se utilizan y en qu¨¦ condiciones. Por ejemplo, hay pa¨ªses o regiones de capacidad financiera muy limitada que han mejorado espectacularmente el acceso a los tel¨¦fonos celulares o a Internet, gracias a empresarios privados que han actuado en un contexto de respeto del estado de derecho, transparencia y libertad pol¨ªtica. Sin embargo, tambi¨¦n hay algunos Estados que limitan deliberadamente el acceso al intercambio de comunicaciones, ya sea prohibiendo el acceso a una infraestructura adecuada existente, o erigiendo barreras para su utilizaci¨®n sin restricciones. Desde luego, muchos pa¨ªses desean y necesitan diseminar las comunicaciones y mejorar la educaci¨®n, pero sencillamente carecen de fondos para avanzar. Merecen que se les ayude. Por tanto, nos vemos ante diferentes brechas digitales de diversos grados, causas y dificultades. Ante esta realidad, en el terreno de las TIC, como en muchas otras cuestiones relacionadas con el desarrollo, no existe ninguna estrategia ¨²nica que pueda seguirse.

Al mismo tiempo, hay cada vez m¨¢s evidencias de que el crecimiento econ¨®mico, el tama?o del mercado, las inversiones acertadas, la penetraci¨®n de la educaci¨®n, la voluntad del empresariado, los mercados din¨¢micos, los reglamentos adecuados y transparentes y la libertad pol¨ªtica son factores que conducen todos al dinamismo, la disponibilidad y la asequibilidad de las TIC. Los datos publicados por la Uni¨®n Internacional de Telecomunicaciones (UIT) el 16 de mayo de 2011 indican algunas tendencias alentadoras respecto de la penetraci¨®n y el nivel de los precios de las TIC en todo el mundo. Entre 2008 y 2010, el precio medio mundial de las conexiones de alta velocidad a Internet se redujo en m¨¢s de 50%; el de los tel¨¦fonos celulares se redujo en 22% en tanto que el n¨²mero de suscripciones aument¨® de 4.000 millones a 5.300 millones en todo el mundo.

La UTI comunic¨® que la mayor disminuci¨®n de servicios fijos de banda ancha ocurri¨® en el mundo en desarrollo, donde tambi¨¦n ha venido disminuyendo el precio de las l¨ªneas m¨®viles. No obstante, esta tendencia tambi¨¦n tiene un lado oscuro, a saber, la enorme diferencia en gastos relativos existente entre los pa¨ªses desarrollados y los pa¨ªses en desarrollo. De acuerdo con la UTI, mientras que en gran parte de Europa y en los pa¨ªses de ingresos altos de la regi¨®n de Asia y el Pac¨ªfico los precios representan menos del 1% del producto interno bruto per c¨¢pita, para los pa¨ªses en desarrollo aumenta a un 17% por t¨¦rmino medio, que var¨ªa mucho entre ellos. As¨ª pues, reducir las diferencias en precios relativos es otro de los grandes obst¨¢culos para la utilizaci¨®n generalizada de las TIC por las poblaciones de los pa¨ªses en desarrollo.

Con objeto de elevar al m¨¢ximo su repercusi¨®n directa en un contexto tan complejo, las Naciones Unidas est¨¢n dedicadas a fomentar la conciencia pol¨ªtica y el compromiso entre los Estados, mejorar la disponibilidad de recursos y proporcionar asistencia y capacitaci¨®n t¨¦cnicas. Por ejemplo, en 1993, a solicitud de la Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Educaci¨®n, la Ciencia y la Cultura (Ä¢¹½ÊÓÆµESCO), la Asamblea General declar¨® el 3 de mayo D¨ªa Mundial de la Libertad de Prensa, subrayando la importancia de las comunicaciones abiertas y los medios de difusi¨®n libres para los seres humanos y para las sociedades, como fundamentos de los derechos civiles y pol¨ªticos y como instrumentos para lograr el desarrollo inclusivo.

La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Informaci¨®n, que se celebr¨® en T¨²nez en noviembre de 2005 y estuvo precedida por conferencias regionales preparatorias, aprob¨® un ambicioso programa de promoci¨®n de las TIC para el desarrollo. En 2006, el 17 de mayo fue declarado D¨ªa Mundial de la Sociedad de la Informaci¨®n, con lo cual se puso de relieve la pertinencia de los nuevos medios de comunicaci¨®n y tecnolog¨ªas, as¨ª como la urgencia de reducir la brecha entre los acaudalados y los necesitados.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros organismos y programas de las Naciones Unidas han proporcionado asistencia t¨¦cnica y conocimientos especializados a los Estados Miembros en esferas relacionadas con las TIC, incluida una reglamentaci¨®n adecuada. Tambi¨¦n se ha proporcionado a los sectores p¨²blico y privado capacitaci¨®n en la utilizaci¨®n de los nuevos medios de comunicaci¨®n y redes sociales.

Tal vez sea representativo del a?o 2000 el hecho de que cuando se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio ninguno estuvo directamente relacionado con las TIC. Por otra parte, mientras m¨¢s metas de los ODM se cumplan, mayor ser¨¢ el impacto sobre las posibilidades de acceso a las comunicaciones.

Puesto que el acceso en gran escala a las TIC depende de tantas partes interesadas, desde los ciudadanos hasta las grandes empresas, incluidas las instituciones acad¨¦micas, las organizaciones comunitarias y las organizaciones no gubernamentales (ONG), hay una palabra clave para maximizar la repercusi¨®n de las Naciones Unidas m¨¢s all¨¢ de sus acciones directas: asociaciones. No solo se trata de que las Naciones Unidas se asocien directamente con actores externos (no estatales). Tambi¨¦n es importante promover, a nivel nacional e internacional, asociaciones eficaces entre las entidades comerciales y las instituciones acad¨¦micas, entre las diversas comunidades o entre las organizaciones de base y posibles "¨¢ngeles" proveedores de apoyo o inversores. Y, desde luego, estimular un claro compromiso de los donantes de apoyar iniciativas bien dirigidas en el mundo en desarrollo.

La promoci¨®n de asociaciones tambi¨¦n consiste en crear, compilar e intercambiar buenas pr¨¢cticas para multiplicar el efecto de los recursos limitados o para aplicar medios eficaces rentables y pertinentes desde el punto de vista cognitivo que permitan incorporar las TIC en los procesos de educaci¨®n acad¨¦mica y no acad¨¦mica.

Mediante su Oficina para las Asociaciones de Colaboraci¨®n, las Naciones Unidas han hecho notables avances en el est¨ªmulo de la colaboraci¨®n entre diferentes interesados en esferas como la innovaci¨®n social, el empresariado, la colaboraci¨®n comercial para la consecuci¨®n de los ODM y la promoci¨®n democr¨¢tica. No obstante, pese a su acertada gesti¨®n y su creciente impacto, todav¨ªa la Oficina no ha llegado a ser reconocida como una operaci¨®n principal en el sistema de las Naciones Unidas. Por tanto, dada la naturaleza de la brecha digital, puede que haya llegado la hora de comenzar a pensar en una ampliaci¨®n del papel y los recursos de la Oficina en esa esfera y de dotarla de m¨¢s recursos.

Por conducto de la sociedad civil podr¨ªan abrirse tambi¨¦n grandes posibilidades a nivel nacional e internacional. Existe un amplio margen para mejorar y reactivar la Red de la Sociedad Civil del Consejo Econ¨®mico y Social, aprovechar las relaciones del Departamento de Asuntos Econ¨®micos y Sociales de las Naciones Unidas con m¨¢s de 13.000 organizaciones de la sociedad civil que figuran en su base de datos, y procurar medios para hacer participar activamente a las ONG afiliadas al Departamento de Informaci¨®n P¨²blica de las Naciones Unidas en la promoci¨®n de las TIC en los pa¨ªses en desarrollo. Podr¨ªan establecerse asociaciones de ONG locales responsables con oficinas y programas locales del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, dirigidas a la creaci¨®n de medios innovadores para reducir, a nivel nacional, la brecha digital. A fin de multiplicar las posibilidades de las asociaciones, las Naciones Unidas seguramente necesitar¨¢n recursos, pero m¨¢s a¨²n necesitar¨¢n apertura, flexibilidad y creatividad por parte de su personal y, en especial, de los Estados Miembros, para superar la renuencia tradicional a establecer contactos con otras partes interesadas emergentes.

El papel fundamental que desempe?aron diferentes plataformas pluralistas con base en la Internet en la Primavera ?rabe, sin un control central de las operaciones, ha hecho patente su importancia como fuentes de cambio social y pol¨ªtico; y tambi¨¦n, desde el punto de vista de los gobiernos autoritarios, como peligros para la estabilidad impuesta verticalmente.

Son muchas y muy importantes las cuestiones que est¨¢n en juego: desde el tan necesario desarrollo hasta los derechos humanos, las oportunidades individuales y colectivas y la transformaci¨®n potencial de las ecuaciones de poder tradicionales.

Ese es un ejemplo m¨¢s de que no existe una soluci¨®n ¨²nica para reducir la brecha. Tampoco existen pociones m¨¢gicas para mejorar de inmediato las infraestructuras, la disponibilidad, la asequibilidad y la utilizaci¨®n de las TIC. Ahora bien, sabemos que determinadas condiciones favorecen m¨¢s que otras el desarrollo de esas tecnolog¨ªas, entre ellas las pol¨ªticas adecuadas, las prioridades claras, la transparencia institucional y los sistemas pol¨ªticos abiertos. Adem¨¢s, los l¨ªderes del sector p¨²blico y el sector privado est¨¢n aprendiendo cada vez m¨¢s mejores pr¨¢cticas para la creaci¨®n del tipo de servicios, sistemas y m¨¦todos capaces de explotar todo el potencial de los recursos disponibles.

Gracias a su legitimidad, liderazgo, conocimientos pertinentes, experiencia acumulada, capacidad institucional y naturaleza y presencia mundiales, las Naciones Unidas desempe?an un papel principal en la prestaci¨®n de ayuda a los pa¨ªses para que superen los desaf¨ªos y aprovechen las oportunidades que les depara el desarrollo de las TIC. Ahora bien, se trata de una responsabilidad compartida que depende en gran medida del compromiso de los Estados Miembros y de su disposici¨®n a encaminar a las Naciones Unidas en esa direcci¨®n.

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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?