27 junio 2013

La comunidad internacional ha cumplido la primera parte del Sexto objetivo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: detener e invertir la propagaci¨®n del VIH. Por lo menos 56 pa¨ªses han estabilizado o reducido las nuevas infecciones por el VIH en m¨¢s de 25% en los diez ¨²ltimos a?os, y ello se hace m¨¢s evidente en el ?frica Subsahariana, la regi¨®n m¨¢s afectada por la epidemia. Las nuevas infecciones por VIH entre los ni?os se han reducido en 25%, un notable avance hacia el logro de la casi total eliminaci¨®n de la transmisi¨®n maternoinfantil en 2015. Adem¨¢s, hoy m¨¢s de cinco millones de personas reciben tratamiento antirretroviral, lo que ha reducido las muertes relacionadas con el SIDA en m¨¢s de 20% en los cinco ¨²ltimos a?os. No obstante, dado que actualmente m¨¢s de 33 millones de personas viven con el VIH, se registran 2,6 millones de nuevas infecciones por el VIH y ocurrieron casi 2 millones de muertes en 2009, son fr¨¢giles las ganancias logradas con la respuesta al SIDA.

En junio de 2011, los l¨ªderes mundiales se reunir¨¢n en la Asamblea General de las Naciones Unidas para renovar sus compromisos en relaci¨®n con la respuesta al SIDA. Esta Reuni¨®n de alto nivel sobre el SIDA es oportuna, puesto que se celebrar¨¢ al cumplirse 10 a?os de la aprobaci¨®n de la Declaraci¨®n de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA y cinco a?os de la formulaci¨®n del compromiso mundial de lograr el acceso universal a la prevenci¨®n, el tratamiento, la atenci¨®n y el apoyo relacionados con el VIH.

La oportunidad que brinda la Reuni¨®n de alto nivel es monumental. La comunidad internacional tiene la responsabilidad ¨²nica de establecer una respuesta global contra el SIDA dirigida al logro de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminaci¨®n y cero muertes relacionadas con el SIDA.

En esa reuni¨®n se alentar¨¢ a los l¨ªderes mundiales a crear un nuevo programa de responsabilidades compartidas, as¨ª como a formular un nuevo pacto social mundial para el VIH que tenga presente la r¨¢pida evoluci¨®n del mundo actual. Habida cuenta de que disminuye la disponibilidad de fondos para la respuesta al SIDA, la gobernanza y el r¨¦gimen de financiaci¨®n tradicionales ya no son sostenibles. Convendr¨¢ que los l¨ªderes mundiales examinen medios para aprovechar las oportunidades que ofrece el papel cada vez mayor de los nuevos poderes pol¨ªticos en el desarrollo, al igual que el en¨¦rgico crecimiento econ¨®mico de muchos pa¨ªses con capacidad para asignar m¨¢s recursos nacionales a la financiaci¨®n de sus respectivas respuestas nacionales al SIDA. No obstante, se necesita un nuevo pacto, un pacto por el que se trate de hallar el mejor equilibrio posible entre los recursos externos e internos sobre la base de la capacidad de pago del pa¨ªs y la carga que le impone la enfermedad.

La segunda esfera fundamental que deber¨¢ abordarse en junio ser¨¢ la promoci¨®n de un renacimiento de la prevenci¨®n del VIH a escala mundial. Solo una revoluci¨®n en la prevenci¨®n del VIH podr¨¢ llevarnos a lograr el objetivo de cero nuevas infecciones por el virus. Los mejores enfoques de la respuesta actual deben realzarse con un r¨¢pido acceso a instrumentos de que se dispone hace pocos a?os o est¨¢n en proceso de desarrollo, como la circuncisi¨®n masculina y los geles y las p¨ªldoras antirretrovirales utilizados para bloquear la transmisi¨®n del VIH, incluso en los ni?os, y una mayor disponibilidad del tratamiento. Junto con esta revoluci¨®n en la prevenci¨®n se necesita imperiosamente superar las violaciones de los derechos humanos y garantizar leyes que favorezcan, y no entorpezcan, nuestros esfuerzos comunes.

Invertir y por ¨²ltimo detener el SIDA requiere la puesta en pr¨¢ctica de una respuesta amplia que incorpore innovaciones en los ¨¢mbitos pol¨ªtico, social, econ¨®mico y cient¨ªfico, as¨ª como la plena utilizaci¨®n de tecnolog¨ªas existentes y rentables. Estoy convencido de que la respuesta al SIDA puede extraer ense?anzas y beneficios de la asociaci¨®n con otros sectores que han logrado aumentos de la demanda y mercados sostenidos por medio de la innovaci¨®n constante. Aunque el desarrollo de innovaciones ha experimentado cambios en virtud de la participaci¨®n de interesados nuevos y diferentes de los sectores p¨²blico y privado, se requiere un examen de la manera en que, con la aplicaci¨®n de las nuevas tecnolog¨ªas, podr¨ªamos lograr el acceso universal a los servicios de prevenci¨®n, tratamiento, atenci¨®n y apoyo en materia de VIH.

Los l¨ªderes y las j¨®venes que se re¨²nan en Nueva York tendr¨¢n una plataforma para identificar los elementos nuevos capaces de cambiar la situaci¨®n y ayudar as¨ª a que la respuesta al SIDA provoque en los j¨®venes de ambos sexos una transformaci¨®n que les permita actuar como agentes del cambio. De todas las cuestiones acuciantes que enfrenta hoy d¨ªa la respuesta al SIDA, una de las que debe abordarse con m¨¢s urgencia es la del impacto del VIH en las j¨®venes y las ni?as. En ?frica Meridional las j¨®venes tienen cinco veces m¨¢s probabilidades de ser infectadas por el VIH que los hombres j¨®venes. Abordar los factores sociales y estructurales que determinan que las j¨®venes y las ni?as sean m¨¢s vulnerables al VIH coadyuvar¨¢ a su autonom¨ªa y har¨¢ retroceder la epidemia.

La ¨²ltima esfera importante en el programa de reestructuraci¨®n es lograr mejores v¨ªnculos y sinergias entre el VIH y la tuberculosis, la mortalidad maternoinfantil, otras enfermedades contagiosas y no contagiosas y los programas de salud mundiales. Durante los tres ¨²ltimos decenios hemos presenciado la forma en que el SIDA ha pasado a formar parte de los problemas de los pa¨ªses en materia de salud y desarrollo, sin embargo, muchos servicios de salud de pa¨ªses de ingresos bajos y medianos todav¨ªa est¨¢n organizados en torno al modelo de atenci¨®n de un episodio de enfermedad infecciosa aguda. Ha llegado el momento de explorar medios que permitan aprovechar la ampliaci¨®n de la atenci¨®n del VIH para fortalecer no solo la prestaci¨®n de servicios de calidad durante per¨ªodos espec¨ªficos de la vida, como el embarazo y la infancia, sino tambi¨¦n respuestas a una diversidad de otras enfermedades cr¨®nicas mediante la informaci¨®n, el perfeccionamiento y el fortalecimiento de los sistemas necesarios para prestar una atenci¨®n continuada a los millones de personas que la necesitan.

En junio de 2011 tendremos una oportunidad hist¨®rica para tomar como base y mejorar los resultados de los tres ¨²ltimos decenios. Las promesas que formulen los l¨ªderes mundiales, y las palabras que pronuncien, definir¨¢n el decenio venidero, el decenio que estoy seguro de que se?alar¨¢ el comienzo del fin del SIDA.

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