Vivir en armon¨ªa con la naturaleza es una cuesti¨®n de sensatez. Sin embargo, muchas veces, el ser humano olvida cu¨¢n dependiente es de los recursos naturales que lo rodean. Un pueblo de Trinidad y Tobago nos devuelve la esperanza de la cordura.
Vivir en armon¨ªa con la naturaleza es una cuesti¨®n de sensatez. Sin embargo, muchas veces, el ser humano olvida cu¨¢n dependiente es de los recursos naturales que lo rodean. Un pueblo de Trinidad y Tobago nos devuelve la esperanza de la cordura.