5 abril 2016

Ahora que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han entrado en vigor, son muchas las esperanzas depositadas en su potencial de propiciar cambios positivos en la vida de millones de personas.

Cuando aprobaron la nueva agenda para el desarrollo, los Estados Miembros prometieron no dejar a nadie atr¨¢s y esforzarse ¡°por llegar primero a los m¨¢s rezagados¡±. Tambi¨¦n nos recordaron que ¡°no puede haber desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo sostenible¡±.

La nueva agenda aspira a transformar un mundo que hace frente a dificultades cuya magnitud desconocemos desde hace decenios. Los violentos conflictos librados en el Oriente Medio, ?frica y otras zonas perturban la vida de millones de personas y siguen nutriendo el mayor movimiento de personas registrado en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial.

En el curso de un conflicto pensamos con demasiada frecuencia que los ni?os ocupan la periferia de la violencia. En realidad, son ellos los m¨¢s afectados por la guerra, y nuestro empe?o por protegerlos se ve gravemente limitado. Ahora mismo, en pa¨ªses como Siria, Sud¨¢n del Sur, el Yemen y muchos m¨¢s se da muerte, se mutila, se recluta, se usa como soldados, se secuestra y se somete a violencia sexual a ni?os. Escuelas y hospitales sufren ataques y carecen de acceso a asistencia humanitaria que podr¨ªa salvar vidas humanas.

Los ni?os, que representan cerca de la mitad de la poblaci¨®n mundial afectada por conflictos, siguen siendo, en su mayor parte, v¨ªctimas invisibles. Sin duda alguna, se encuentran entre los grupos m¨¢s vulnerables y m¨¢s rezagados.

Asimismo, los ni?os y ni?as afectados por conflictos armados son mucho m¨¢s que v¨ªctimas de circunstancias incre¨ªblemente dif¨ªciles; son elementos esenciales de la construcci¨®n de las sociedades pac¨ªficas y fuertes previstas en la nueva agenda para el desarrollo. Para cumplir la promesa de los ODS, debemos aprovechar el potencial de los ni?os y ni?as afectados por guerras.

Ä¢¹½ÊÓÆµA AGENDA QUE TIENE EN CUENTA LAS NECESIDADES DE LOS NI?OS AFECTADOS POR CONFLICTOS ARMADOS

La paz, la justicia y las instituciones s¨®lidas ocupan un lugar central en la nueva agenda para el desarrollo. Los ni?os son beneficiarios de varios objetivos, como los de garantizar una educaci¨®n y servicios de salud de calidad, poner fin al reclutamiento y la utilizaci¨®n de ni?os soldados y acabar con todas las formas de violencia contra los ni?os.

EDUCACI?N

En los ODS se afirma el derecho de todos los ni?os a una educaci¨®n de calidad. Sin embargo, el conflicto supone con excesiva frecuencia la interrupci¨®n de la ense?anza para millones de ni?os.

Las escuelas quedan destruidas o da?adas y los ni?os, obligados a abandonar el hogar, rara vez encuentran un lugar seguro para seguir estudiando mientras est¨¢n desplazados. Por ejemplo, se estima que, hasta la fecha, 5.000 escuelas de Siria han quedado totalmente destruidas y otras 1.000 m¨¢s da?adas desde el principio del conflicto. M¨¢s del 60% de los ni?os refugiados de Siria carecen de acceso a la educaci¨®n. En el Yemen m¨¢s de 500 escuelas han quedado da?adas o destruidas por bombardeos a¨¦reos u ofensivas terrestres. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Ä¢¹½ÊÓÆµICEF) informa de que, desde que comenzaron los ataques a¨¦reos en marzo de 2015, ha quedado desescolarizado un tercio de los ni?os del pa¨ªs. En otras partes miles de escuelas han cerrado sus puertas a causa de la inseguridad, lo cual ha interrumpido la educaci¨®n de millones de ni?os y ni?as.

Cuando los conflictos se prolongan corre peligro la educaci¨®n de generaciones enteras. Por ello, debe darse prioridad a impartir educaci¨®n en situaciones de emergencia. Si los ni?os pudieran seguir estudiando en tiempos de guerra los pa¨ªses estar¨ªan mejor preparados para recuperarse y construir una paz duradera. Asimismo, debemos dar prioridad a la reconstrucci¨®n de las escuelas cuando se ha alcanzado la paz. Se sabe por experiencia que suelen hacer falta decenios para restituir el cuerpo de docentes capacitados y la infraestructura f¨ªsica que se necesitan para impartir educaci¨®n de calidad.

Es fundamental invertir en educaci¨®n para cumplir la promesa de los ODS. No cabe esperar que los ni?os participen en el desarrollo de su pa¨ªs si carecen de conocimientos elementales. A falta de educaci¨®n, el desarrollo se ver¨¢ coartado y las oportunidades econ¨®micas seguir¨¢n siendo pocas y present¨¢ndose de forma espaciada, lo cual dar¨¢ origen a agravios y nuevos ciclos de inestabilidad.

El ODS 4 nos recuerda que debemos ¡°promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos¡±, algo especialmente importante en el caso de los ni?os que se reclutan o se utilizan como soldados o los que ven interrumpida su educaci¨®n tanto tiempo que la reincorporaci¨®n a la ense?anza acad¨¦mica puede ser dif¨ªcil o imposible.

Los ni?os soldados a menudo se ven obligados a cometer actos violentos. Puede que en su caso no haya opci¨®n de reintegrarse en la comunidad o volver a la escuela. Tal vez les resulte dif¨ªcil encontrar un lugar en la sociedad al t¨¦rmino de su calvario. Si no promovemos su reintegraci¨®n y no los ayudamos a encontrar la manera de contribuir a su comunidad ofreci¨¦ndoles oportunidades de formaci¨®n profesional, puede que, cuando crezcan, estos ni?os y ni?as contribuyan a la paralizaci¨®n del desarrollo o, a¨²n peor, a su anulaci¨®n.

Hacen falta abundantes recursos para prestar apoyo a la liberaci¨®n y la reintegraci¨®n de los ex ni?os soldados, y debe prestarse especial atenci¨®n a las necesidades de las ni?as. La prestaci¨®n de apoyo financiero a los programas de reintegraci¨®n ha de ser un factor crucial de los programas de desarrollo en situaciones posteriores a un conflicto.

VIDAS SANAS

Los servicios de salud salvan y mantienen vidas humanas. Los conflictos armados actuales cada vez tienen m¨¢s en el punto de mira a los hospitales. Los ataques dirigidos contra hospitales, trabajadores sanitarios y pacientes golpean en el coraz¨®n mismo de la protecci¨®n de los ni?os afectados por conflictos armados y obligan a los m¨¦dicos y al personal m¨¦dico a salir huyendo, con lo cual las comunidades quedan privadas de sus conocimientos especializados vitales cuando m¨¢s los necesitan. La violencia dirigida contra instalaciones y personal de asistencia sanitaria tiene un efecto notable al causar espectaculares aumentos en la tasa de mortalidad de los pacientes, incluidos, naturalmente, los ni?os.

La reconstrucci¨®n de la infraestructura sanitaria y la restituci¨®n de m¨¦dicos y enfermeros a las comunidades despu¨¦s de un conflicto pueden llevar a?os. Ello afecta a la salud de los ni?os y las ni?as, as¨ª como al desarrollo del pa¨ªs.

Para atender el llamamiento de la agenda para el desarrollo en el sentido de ¡°garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades¡±, debe tener prioridad la protecci¨®n de los hospitales y los servicios sanitarios en ¨¦poca de conflicto.

EL TRABAJO DECENTE PARA TODOS Y LA PROHIBICI?N DEL RECLUTAMIENTO Y LA UTILIZACI?N DE NI?OS SOLDADOS

Durante los dos ¨²ltimos decenios se ha hecho hueco a la protecci¨®n de los ni?os afectados por conflictos armados en el temario de los m¨¢ximos ¨®rganos de las Naciones Unidas.

Con los a?os se han elaborado instrumentos y se han aprobado resoluciones que constituyen el n¨²cleo de un marco s¨®lido para hacer frente a las vulneraciones sufridas por ni?os, en particular el reclutamiento y la utilizaci¨®n de ni?os soldados. Nuestra labor y nuestras actividades de promoci¨®n empiezan a surtir efecto, al tiempo que cunde entre los Estados Miembros el consenso en el sentido de que unas fuerzas de seguridad gubernamentales en ¨¦poca de conflicto no son lugar para los ni?os.

En marzo de 2014, tomando como base ese consenso, puse en marcha la campa?a ¡°Ni?os, No Soldados¡± a fin de colaborar estrechamente con el Afganist¨¢n, el Chad, Myanmar, la Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo, Somalia, el Sud¨¢n, Sud¨¢n del Sur y el Yemen, los ocho ¨²ltimos Estados se?alados por el Secretario General como responsables de reclutar ni?os para su incorporaci¨®n en fuerzas de seguridad.

Los avances han sido alentadores, pero prosigue nuestra labor. Hasta la fecha, el Chad ha adoptado las medidas necesarias para impedir que se reclute a ni?os, por lo que se ha eliminado al pa¨ªs de la lista del Secretario General. La campa?a tambi¨¦n ha ayudado a reducir notablemente el n¨²mero de casos verificados de reclutamiento y utilizaci¨®n de ni?os en algunos pa¨ªses. Sin embargo, a pesar de los alentadores avances iniciales, el conflicto se ha llevado por delante todos los progresos registrados en el Yemen y Sud¨¢n del Sur.

Este a?o seguir¨¦ prestando apoyo a los Estados Miembros a los que ata?e la campa?a a fin de ayudarlos a implantar las medidas necesarias para proteger a los ni?os y las ni?as frente al reclutamiento y la utilizaci¨®n. El impulso generado por la campa?a tambi¨¦n ha abierto nuevas v¨ªas de contacto con grupos armados no estatales, en particular los que operan en pa¨ªses a los que ata?e ¡°Ni?os, No Soldados¡±.

Con apoyo de la comunidad internacional, puede que por fin est¨¦ a nuestro alcance el objetivo de poner fin al reclutamiento y la utilizaci¨®n de ni?os. Es ahora nuestra responsabilidad com¨²n dirigir a este problema la atenci¨®n y los recursos necesarios para no perder la oportunidad de dar cumplimiento a este objetivo de desarrollo.

SOCIEDADES PAC?FICAS E INCLUSIVAS Y FIN DE TODAS LAS FORMAS DE VIOLENCIA Y TORTURA CONTRA LOS NI?OS

Los agravios fermentan si los jueces no dictan sentencia de forma equitativa. Las oportunidades laborales desaparecen si la actividad empresarial queda a merced de la corrupci¨®n.

A falta de derecho y de rendici¨®n de cuentas no hay desarrollo sostenible. Puede que se quede en nada nuestro desvelo por prevenir el conflicto y, por ejemplo, por mejorar la educaci¨®n y la salud. De ah¨ª la importancia capital que tienen para nuestra labor la justicia y la rendici¨®n de cuentas. Tambi¨¦n es vital su importancia para ofrecer protecci¨®n a los ni?os velando por que no se repitan las infracciones.

Garantizar la rendici¨®n de cuentas por infracciones cometidas contra ni?os es la mejor manera de conseguir que no vuelvan a ocurrir. La rendici¨®n de cuentas se manifiesta de muchas maneras, pero incumbe a los gobiernos la responsabilidad primordial de proteger a sus civiles y administrar justicia. Los Estados deben aprobar legislaci¨®n clara y dictar ¨®rdenes de mando a sus fuerzas de seguridad a fin de proteger a los civiles, as¨ª como, en particular, adoptar medidas cautelares para que los ni?os no sufran da?o. Todos los delitos deben investigarse con diligencia y eficacia y dar lugar a enjuiciamientos efectivos.

Los ODS est¨¢n abocados a marcar diferencias de verdad en la vida de, espero, millones de ni?os afectados por el conflicto armado. Ahora nos incumbe la tarea colectiva de aunar fuerzas para velar por que todos estos ni?os y ni?as, del Afganist¨¢n a Sud¨¢n del Sur pasando por Colombia, crezcan para estar a la altura del potencial de cambio significativo inducido por la nueva agenda para el desarrollo y contribuir a su plasmaci¨®n.

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