18 septiembre 2017

Tendencia mundial en el rendimiento de la producci¨®n mundial de la pesca de captura y la acuicultura desde 1950. Fuente: Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Alimentaci¨®n y la Agricultura, El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2016: contribuci¨®n a la seguridad alimentaria y la nutrici¨®n para todos (FAO-SOFIA 2016), p¨¢g. 3.

Se ha escrito mucho y desde distintos puntos de vista sobre si las pesquer¨ªas son actualmente sostenibles y, en la medida en que no lo son, sobre las medidas que deben adoptarse para lograr su sostenibilidad. En el informe de la Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Alimentaci¨®n y la Agricultura (FAO), titulado El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2016 (SOFIA)1, se incluyen dos figuras que indican que, aunque todav¨ªa existen pesquer¨ªas no sostenibles, no son la regla. El volumen total de la pesca de captura a nivel mundial ha permanecido estable durante tres decenios (Figura 1, [incl¨²yase si est¨¢ disponible]), y la proporci¨®n de poblaciones de peces evaluadas clasificadas como sobreexplotadas ha aumentado solo marginalmente durante el mismo per¨ªodo (Figura 2, [incl¨²yase si est¨¢ disponible]).

La proporci¨®n de poblaciones de peces clasificadas como sobreexplotadas sigue estando alrededor del 30% desde la d¨¦cada de 1990, por lo que sigue siendo necesario avanzar hacia la sostenibilidad de todas las pesquer¨ªas. Tambi¨¦n es necesario vigilar que la pesca actualmente sostenible no alcance niveles insostenibles. Una opci¨®n consistir¨ªa simplemente en reducir la explotaci¨®n. Reducir la presi¨®n sobre la pesca permitir¨ªa recuperarse a las poblaciones sobreexplotadas y aumentar¨ªa la resiliencia de las pesquer¨ªas sostenibles a presiones como el cambio clim¨¢tico, la contaminaci¨®n oce¨¢nica y otros factores. Algunas propuestas de las metas para la protecci¨®n de los oc¨¦anos promueven estas estrategias, como el llamamiento a clasificar el 30% de los oc¨¦anos en zonas marinas protegidas en las que no se permita el uso de los recursos extractivos2.

El enfoque de la reducci¨®n de la explotaci¨®n podr¨ªa considerarse apropiado si el ¨²nico criterio de sostenibilidad fuera el estado de las poblaciones explotadas y de los ecosistemas que las albergan. Sin embargo, esto no es as¨ª. La pesca tiene como objetivo proporcionar beneficios econ¨®micos de las ventas en el mercado, medios de subsistencia a los que participan en la actividad, y sobre todo, alimento para las personas. Debemos garantizar la sostenibilidad de la pesca en todos sus aspectos ¡ªecol¨®gico, econ¨®mico y social¡ª. Aparte de en algunos casos raros y excepcionales generalmente asociados a una grave sobrepesca, la mera reducci¨®n de la explotaci¨®n tendr¨ªa resultados sociales y econ¨®micos insostenibles incluso aunque aumentaran las poblaciones de peces elegidas.

Si el ¨²nico impacto de la reducci¨®n de la pesca para lograr una mayor sostenibilidad ecol¨®gica fuera de orden financiero, las pol¨ªticas econ¨®micas y las medidas relacionadas con los mercados podr¨ªan mitigar algunos de los efectos negativos sobre los ingresos. Los inversores se mostrar¨ªan reacios a realizar nuevas inversiones de capital que contribuir¨ªan al exceso de capacidad de las flotas pesqueras. En muchas pesquer¨ªas, sin embargo, especialmente en las dedicadas a la pesca en peque?a escala, hay poco margen para que las comunidades costeras puedan adaptarse a la p¨¦rdida de medios de subsistencia derivados de la pesca. La dependencia de la pesca de estas comunidades no solamente existe en los Estados menos desarrollados. Las consecuencias econ¨®micas y sociales de la moratoria del bacalao en el Canad¨¢ oriental, por ejemplo, han sido enormes y han durado mucho m¨¢s tiempo que la propia moratoria. En los Estados menos desarrollados, donde apenas se asignan recursos a apoyo social y las oportunidades de conseguir otro empleo son limitadas, las consecuencias de la p¨¦rdida de medios de subsistencia derivados de la pesca son a¨²n m¨¢s duras; la pesca en peque?a escala suele proporcionar empleo a m¨²ltiples generaciones y tanto hombres como mujeres desempe?an papeles importantes, por lo que se podr¨ªa perder la propia base de las comunidades. Hasta hace poco, la pesca en peque?a escala no ocupaba un lugar destacado en las pol¨ªticas o debates sobre la sostenibilidad de las pesquer¨ªas, pero esto est¨¢ cambiando3. Quiz¨¢, si prestamos m¨¢s atenci¨®n a estos desaf¨ªos, podremos encontrar estrategias m¨¢s s¨®lidas que ayuden a las pesquer¨ªas en peque?a escala a adaptarse a una menor explotaci¨®n pesquera.

Sin restar importancia a las consecuencias econ¨®micas y sociales, la reducci¨®n de la pesca implica que las pesquer¨ªas producir¨¢n menos alimentos. Dicho resultado hace que la estrategia de pescar menos sea inviable, incluso aunque se mitiguen otros resultados econ¨®micos y sociales, porque el pescado es crucial para la seguridad alimentaria mundial. En 2010 se hicieron estimaciones sobre la producci¨®n de pescado que ser¨ªa necesaria en 2050 para sostener el ritmo del crecimiento demogr¨¢fico y para mantener el n¨²mero de personas que padecen hambre y malnutrici¨®n en los m¨ªnimos establecidos por la Organizaci¨®n Mundial de la Salud (OMS), teniendo en cuenta las variaciones regionales en cuanto a la proporci¨®n de pescado consumido en las dietas locales4. Se calcul¨® que har¨ªan falta de 70 a 80 millones de toneladas m¨¦tricas m¨¢s, esto es, un aumento del 50% en la producci¨®n total actual de la pesca de captura y la acuicultura. En 2016, se revisaron estas estimaciones y se combinaron con las previsiones de producci¨®n de la agricultura a gran y peque?a escala, para estudiar el modo en que el cambio clim¨¢tico puede afectar a la seguridad alimentaria en el futuro. Se concluy¨® que, teniendo en cuenta los efectos del cambio clim¨¢tico sobre los cultivos y el ganado, la pesca y la acuicultura tendr¨ªan que producir entre 100 y 120 millones de toneladas m¨¦tricas m¨¢s de pescado, un aumento de dos terceras partes de la producci¨®n actual5. Esto solo ser¨¢ posible pescando m¨¢s, no menos, y aumentando considerablemente los rendimientos de la acuicultura. Por tanto, el aut¨¦ntico desaf¨ªo para mantener la sostenibilidad de la pesca no es c¨®mo abordar el 30% de las poblaciones de peces que siguen siendo sobreexplotadas a pesar de decenios de esfuerzos encaminados a mejorar la sostenibilidad, sino c¨®mo aumentar considerablemente el suministro de peces para una poblaci¨®n humana necesitada sin volver a la tendencia observada en los a?os setenta y ochenta, cuando el n¨²mero de pesquer¨ªas no sostenibles aumentaba todos los a?os.

Se trata de un desaf¨ªo muy dif¨ªcil, pero tenemos mucho de lo que hace falta para lograrlo. Se han identificado y estudiado los factores extr¨ªnsecos que contribuyen a que la pesca no sea sostenible. Entre otros, los numerosos incentivos inadecuados de los mercados y los Gobiernos, la gran demanda de recursos limitados, especialmente de los de alto valor, la complejidad y el conocimiento insuficiente de los sistemas de producci¨®n marina, la pobreza y la falta de alternativas, que hacen que haya un n¨²mero excesivo de participantes en pesquer¨ªas, la falta de una gobernanza eficaz para aplicar medidas apropiadas y los factores externos del cambio clim¨¢tico y la contaminaci¨®n oce¨¢nica6.

Se conocen los factores de la insostenibilidad y las muchas actividades vinculadas a la pesca que podr¨ªan corregirlos, y tambi¨¦n las pol¨ªticas y medidas necesarias para promover y apoyar esas actividades. Estas se recogen en el C¨®digo de Conducta para la Pesca Responsable y sus diversos anexos, que est¨¢ a disposici¨®n de quienes operan y gestionan las pesquer¨ªas7. Este c¨®digo incluye estrategias bastante cautelosas frente a las complejidades e incertidumbres de la ordenaci¨®n pesquera, que evitan o mitigan los numerosos efectos de la pesca en los ecosistemas, incluidas las capturas incidentales y el impacto en los h¨¢bitats de los fondos marinos.

Estos mensajes deben considerarse positivos. El c¨®digo aborda de forma individual todas las actividades de la pesca, diagnostica las principales amenazas para la sostenibilidad y selecciona las medidas apropiadas para hacerles frente. Sin embargo, el panorama general no es alentador. Incluso aunque se identifiquen las pol¨ªticas y medidas necesarias, estas pueden no ser f¨¢ciles de aplicar. Cuanto m¨¢s necesitemos aumentar la productividad, m¨¢s conocimientos tendremos que adquirir, tanto sobre el estado de los recursos como sobre las actividades de las pesquer¨ªas. Dichos conocimientos no tienen por qu¨¦ consistir ¨²nicamente en actividades de vigilancia y evaluaci¨®n cient¨ªficas que requieran una gran cantidad de datos, aunque para la pesca en gran escala estas son las principales fuentes de conocimiento. Independientemente de la pesca practicada, el conocimiento local de los pescadores y la cultura de pesca aut¨®ctona pueden resultar de alto valor como base para adoptar las decisiones.

El conocimiento para identificar las medidas apropiadas es necesario para mantener la sostenibilidad de la pesca conforme aumentan las capturas, pero no es suficiente. Debe existir capacidad de gobernanza para tomar decisiones que los afectados consideren leg¨ªtimas y para hacer cumplir las medidas una vez adoptadas. Puede tratarse de la capacidad de las instituciones competentes para imponer las decisiones y despu¨¦s hacerlas cumplir mediante funcionarios encargados de su vigilancia y cumplimiento, o de la capacidad de las comunidades locales para incorporar las pr¨¢cticas adecuadas en la cultura y la vida cotidiana de los miembros de la comunidad. Ambas pueden resultar eficaces, pero ambas plantean problemas. Los enfoques descendentes requieren muchos recursos para las actividades de evaluaci¨®n, gesti¨®n, control y vigilancia, y el no dotar a las instituciones de fondos suficientes compromete su eficacia. En las zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales estos desaf¨ªos pueden ser mayores, aunque los ¨®rganos regionales de ordenaci¨®n pesquera pueden resultar eficaces si reciben el apoyo adecuado. Los enfoques comunitarios requieren una cultura comunitaria uniforme. Esta puede verse afectada por inmigrantes que ni se integran en la comunidad ni consideran leg¨ªtimas las medidas de gobierno, o por cambios tecnol¨®gicos que incrementan el impacto de las pr¨¢cticas tradicionales sobre los recursos o los ecosistemas. Las formas de mejorar la eficacia de la gesti¨®n institucional y comunitaria reciben mucha atenci¨®n en los debates sobre las pol¨ªticas y la gobernanza en materia de oc¨¦anos. Aunque lentos, se han realizado progresos en ¨¢mbitos como el de la diversidad biol¨®gica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicci¨®n nacional8.

Si queremos lograr una pesca sostenible, debemos entablar un di¨¢logo serio sobre otra cuesti¨®n. Por muy eficaz que sea la gesti¨®n y la ordenaci¨®n de la pesca, esta modifica los ecosistemas en los que se practica. La biomasa total de las especies plenamente explotadas se reduce, por lo general, en m¨¢s del 50%. Cada vez est¨¢ m¨¢s claro que una explotaci¨®n m¨¢s equilibrada de las especies marinas puede reducir el grado de alteraci¨®n de los ecosistemas donde se practica. Sin embargo, si la captura total tuviera que aumentar un 50% o m¨¢s para cubrir las necesidades de seguridad alimentaria, los ecosistemas marinos se ver¨ªan inexorablemente alterados. El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14 (Conservar y utilizar sosteniblemente los oc¨¦anos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible) desempe?ar¨¢ un papel central en los debates sobre las pol¨ªticas para mantener la salud de los oc¨¦anos. El necesario di¨¢logo deber¨¢ centrarse en definir lo que constituye un "oc¨¦ano sano". Si el criterio de facto para determinar la salud de los oc¨¦anos es que las aguas sean "lo m¨¢s cristalinas posible", incluso la pesca que se practica actualmente atenta contra el ODS 14, y el incremento de la pesca necesario para lograr el ODS 2 (Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrici¨®n y promover la agricultura sostenible) se convertir¨¢ en una grave amenaza. Debe producirse un di¨¢logo serio para determinar qu¨¦ tipos de alteraciones en los ecosistemas marinos y costeros son sostenibles, ya sea para mantener opciones de adaptaci¨®n a otras condiciones, si la sociedad as¨ª lo decide, o por otras razones. La complejidad de estos debates puede hacer que los esfuerzos pasados por lograr la sostenibilidad de la pesca parezcan sencillos en comparaci¨®n.

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Notas

1????? Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Alimentaci¨®n y la Agricultura, El estado mundial de la pesca y la acuicultura, 2016: contribuci¨®n a la seguridad alimentaria y la nutrici¨®n para todos (Roma, 2016). Disponible en .

2????? Bethan C. O'Leary y otros, "Effective coverage targets for ocean protection¡±, Conservation Letters, vol. 9, n¨²m. 6 (noviembre y diciembre de 2016), p¨¢gs. 398 a 404.

3????? Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Alimentaci¨®n y la Agricultura, Directrices voluntarias para lograr la sostenibilidad de la pesca en peque?a escala en el contexto de la seguridad alimentaria y la erradicaci¨®n de la pobreza (Roma, 2015).

4????? Jake C. Rice y Serge M. Garcia, "Fisheries, food security, biodiversity and climate change", ICES Journal of Marine Science, vol. 68, n¨²m. 6 (2011), p¨¢gs. 1343 a 1353.

5????? Foro de Cooperaci¨®n Econ¨®mica de Asia y el Pac¨ªfico, Smart climate information and accountable actions: achieving sustainable food security in a changing world. Propuesta de proyecto del Foro (2016). Base de datos de proyectos del Foro de Cooperaci¨®n Econ¨®mica de Asia y el Pac¨ªfico. ?ltima modificaci¨®n: 4 de agosto de 2016. Disponible en .

6????? Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Alimentaci¨®n y la Agricultura, "International workshop on the implementation of international fisheries instruments and factors of unsustainability and overexploitation in fisheries¡±, Mauricio, 3 a 7 de febrero de 2003, Informe de la FAO sobre la pesca, n¨²m. 700 (Roma, 2004). Disponible en ftp://ftp.fao.org/docrep/fao/007/y5242e/y5242e00.pdf.

7????? Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Alimentaci¨®n y la Agricultura, C¨®digo de Conducta para la Pesca Responsable (Roma, 1995 (reeditado en 1996 y 2000)). Disponible en .

8????? Para obtener m¨¢s informaci¨®n sobre el Comit¨¦ Preparatorio establecido en virtud de la resoluci¨®n 69/292 de la Asamblea General: Elaboraci¨®n de un instrumento internacional jur¨ªdicamente vinculante en el marco de la Convenci¨®n de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la conservaci¨®n y el uso sostenible de la diversidad biol¨®gica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicci¨®n nacional, v¨¦ase .

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