Es muy dif¨ªcil lograr mejoras estructurales duraderas en la esfera de los derechos humanos. Los ¨ªndices mundiales sugieren que el mundo de hoy se diferencia muy poco del de hace 10 a?os. Seg¨²n Freedom House, una organizaci¨®n no gubernamental de los Estados Unidos, en 2002 hab¨ªa 85 Estados "libres", 59 "parcialmente libres" y 48 "no libres". En 2011 solo dos nuevos pa¨ªses se consideraron "libres" y hubo uno menos en la categor¨ªa de "no libres". El informe anual titulado The Political Terror Scale, aunque se concentra en las violaciones de la integridad y se compila sobre la base de informes de Amnesty International y el Departamento de Estado de los Estados Unidos, presenta una situaci¨®n similar. De acuerdo con una escala de 1 a 5 en la que 5 representa el estado de terror m¨¢s grave, en 2001 el promedio mundial fue de 2,58. Pese a las diferencias entre los datos, en 2010 el promedio mundial permaneci¨® en 2,58. Esta insolubilidad aparente parece confirmar evidencias cada vez m¨¢s amplias de que no es probable que la asistencia externa en materia de gobernanza y derechos humanos facilite mejoras nacionales sostenibles sin un genuino liderazgo pol¨ªtico local. Estas cifras tal vez indiquen tambi¨¦n que frente a poderosas fuerzas contrarias, las Naciones Unidas deben esforzarse al m¨¢ximo, simplemente para no retroceder.
Teniendo presente lo anterior, se han alcanzado muchos resultados satisfactorios durante el primer mandato del Secretario General Ban Ki-moon. Si bien persisten los desaf¨ªos, por t¨¦rmino medio ha disminuido el n¨²mero de personas asesinadas arbitrariamente y torturadas por sus propios gobiernos, hay menos posibilidad de reanudaci¨®n de conflictos armados, y los episodios de violencia contra civiles, cuando ocurren, tienden a ser m¨¢s cortos y menos sangrientos. Tambi¨¦n se han registrado progresos institucionales. Cabe se?alar en particular el compromiso del Secretario General de promover la responsabilidad de proteger, que ha dado lugar a progresos reales. La nueva Oficina Conjunta del Asesor Especial para la Prevenci¨®n del Genocidio y el Asesor Especial sobre la Responsabilidad de Proteger, aprobada por la Quinta Comisi¨®n de la Asamblea General a fines de 2010, ya ha hecho una contribuci¨®n positiva mediante alertas tempranas y llamamientos a los gobiernos para que asuman sus responsabilidades. Tambi¨¦n ha comenzado a prestar asistencia en el fortalecimiento de las capacidades regionales y nacionales para detectar y mitigar los riesgos asociados al genocidio y las atrocidades masivas. La Secretar¨ªa de las Naciones Unidas ha reforzado el papel de la protecci¨®n de los derechos humanos en sus actividades, por ejemplo, mediante el mandato de que se proteja a los civiles en las operaciones de paz, la creciente utilizaci¨®n de las oficinas pol¨ªticas para apoyar la promoci¨®n de los derechos humanos en cada pa¨ªs y los v¨ªnculos entre la Secretar¨ªa y las oficinas regionales.
Se ha reforzado la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, bajo la capaz direcci¨®n de Navanethem Pillay. No solo la propia Alta Comisionada ha desempe?ado un papel fundamental alertando al mundo sobre peligros inminentes y recordando a los diferentes Estados Miembros, entre ellos Libia, Siria y mi pa¨ªs, Australia, el cumplimiento de sus responsabilidades jur¨ªdicas, sino que la Oficina tambi¨¦n ha ampliado su presentaci¨®n de informes sobre los derechos humanos y preparado informes notables, incluido uno en el que figura el inventario de las atrocidades y otras violaciones de los derechos humanos cometidas en la Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo. Su labor de apoyo y aliento de las instituciones de derechos humanos ha contribuido a la constante proliferaci¨®n de estos ¨®rganos.
El Consejo de Derechos Humanos ha mostrado indicios de haber superado algunos de los problemas que agobiaron al ¨®rgano predecesor. Durante los cinco ¨²ltimos a?os, el Consejo ha demostrado que est¨¢ dispuesto a eliminar de entre sus miembros a aquellos pa¨ªses que atentan contra los derechos de sus ciudadanos, y el proceso del examen peri¨®dico universal ha pasado a ser un elemento b¨¢sico de las actividades del Consejo, creando as¨ª expectativas comunes entre los Estados. Esta labor tambi¨¦n ha contribuido a diseminar las normas de derechos humanos en todo el mundo. Una indicaci¨®n de ello es el establecimiento de la Comisi¨®n Intergubernamental de Derechos Humanos de la ASEAN.
La creaci¨®n de la entidad ONU-Mujeres en 2010 constituy¨® un avance que puede ser significativo para la promoci¨®n y protecci¨®n de los derechos humanos de la mujer. Sus programas, que est¨¢n dedicados a la eliminaci¨®n de la violencia contra la mujer y se concentran en la protecci¨®n de las mujeres durante los conflictos armado, son especialmente pertinentes en este sentido. El nombramiento por el Secretario General de Margot Wallstr?m como Representante Especial sobre la Violencia Sexual en los Conflictos tambi¨¦n ha fortalecido la capacidad de la Organizaci¨®n para proteger a las mujeres, pese a las cr¨ªticas por su respuesta a los casos de violaciones en masa que tuvieron lugar en la Rep¨²blica Democr¨¢tica del Congo en 2010.
Las cr¨ªticas formuladas al Secretario General por su actuaci¨®n en relaci¨®n con los derechos humanos tienden a concentrarse en lo que se percibe como abstenci¨®n de denunciar las violaciones, especialmente respecto de Myanmar, Sri Lanka y China. Esas cr¨ªticas contradicen investigaciones acad¨¦micas recientes que han demostrado que aislar a los Estados es un modo relativamente ineficaz de dar respuesta a problemas cr¨®nicos de derechos humanos. En este sentido cabe se?alar que el Secretario General ha expresado reiteradamente su preocupaci¨®n por la situaci¨®n de los derechos humanos en Myanmar, Sri Lanka y otros lugares. No obstante, esta controversia tiene que ver m¨¢s con las t¨¢cticas que con el contenido. Cada caso individual es diferente, y lo que puede dar resultado en lugar tal vez fracase en otro. En ocasiones el Secretario General se ha expuesto a considerables riesgos pol¨ªticos para proteger los derechos humanos, muy especialmente en el caso de C?te d'Ivoire, a principios de 2011. A menudo tales t¨¢cticas no funcionan.
Con todo, persisten importantes problemas y desaf¨ªos:
Como ha demostrado la experiencia reciente con Siria, en algunos casos sigue siendo dif¨ªcil crear consenso sobre cuestiones concretas relacionadas con la protecci¨®n de los derechos humanos.
El Consejo de Derechos Humanos sigue propenso a la politizaci¨®n, como demuestran las decisiones que dan preferencia a los intereses pol¨ªticos sobre la protecci¨®n de los derechos humanos, por ejemplo, su resoluci¨®n de 2009 en la que encomi¨® a Sri Lanka antes de que se realizaran investigaciones apropiadas.
En los ¨²ltimos a?os, los derechos humanos de grupos que ya eran marginados han sido objeto de ataques concertados provenientes de varios sectores. Se destacan en particular las violaciones de los derechos humanos de las mujeres, la proliferaci¨®n de leyes homof¨®bicas y otras violaciones contra los homosexuales, una tendencia a la detenci¨®n arbitraria de personas que piden asilo y abusos contra las poblaciones itinerantes.
Persisten los problemas de coherencia. Algunos funcionarios de las Naciones Unidas sobre el terreno siguen inseguros del lugar que ocupan los derechos humanos en su trabajo y de si deben abordar con los gobiernos anfitriones cuestiones relacionadas con la protecci¨®n. Ostensiblemente, la protecci¨®n de los derechos humanos es un elemento central de la labor de muchas misiones y organismos, pero algunos funcionarios siguen reticentes a cumplir estos mandatos por temor a una reacci¨®n pol¨ªtica violenta.
Algunos lugares del mundo se han convertido efectivamente en "zonas libre de derechos humanos", en los que se violan los derechos humanos b¨¢sicos con impunidad. Somalia se destaca como pa¨ªs caracterizado por violaciones tan masivas y generalizadas de estos derechos que la expresi¨®n "derechos humanos" parece ir¨®nica e inadecuada.
En su conferencia Cyril Foster de 2011, el Secretario General describi¨® un ambicioso programa de protecci¨®n humana que constituy¨® un llamado a la interiorizaci¨®n de los derechos humanos en todo el sistema de las Naciones Unidas. Por supuesto, es en extremo dif¨ªcil pensar estrat¨¦gicamente sobre la mejor manera de utilizar los limitados recursos de las Naciones Unidas para promover y proteger los derechos humanos frente a poderosas fuerzas contrarias y en competencia con numerosas prioridades. En lo que respecta a la estructura institucional del sistema, el fortalecimiento de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, el establecimiento de la Oficina Conjunta del Asesor Especial para la Prevenci¨®n del Genocidio y el Asesor Especial sobre la Responsabilidad de Proteger, la creaci¨®n de ONU-Mujeres y la incorporaci¨®n de los principios relativos a la protecci¨®n en las actividades de mantenimiento de la paz y ayuda humanitaria de la Organizaci¨®n, han sentado las bases durante el primer mandato del Secretario General Ban Ki-moon. Ahora el desaf¨ªo consiste en hacer que esas instituciones funcionen.
Ello significa velar por que las pr¨¢cticas de las Naciones Unidas contribuyan a promover y proteger los derechos humanos en todas partes. Ya se han efectuado progresos, pero puede lograrse m¨¢s llevando el esp¨ªritu de la iniciativa "Unidos en la acci¨®n" al ¨¢mbito de los derechos humanos, de modo que el sistema de las Naciones Unidas se manifieste con una sola voz y ponga todos sus recursos en juego al servicio de los derechos humanos. Por ejemplo, para prevenir los graves cr¨ªmenes asociados a la responsabilidad de proteger y garantizar que ning¨²n lugar del mundo se convierta en una "zona libre de derechos humanos" de facto, el sistema de las Naciones Unidas podr¨ªa incorporar en su labor general un "lente de prevenci¨®n de atrocidades" que orientara la formulaci¨®n de pol¨ªticas y la programaci¨®n. Para abordar los problemas de coherencia, el Secretario General podr¨ªa emitir directrices sobre la promoci¨®n y la protecci¨®n de los derechos humanos sobre el terreno. Para asegurar que estas cuestiones no fueran relegadas por temor a reacciones pol¨ªticas, podr¨ªa proporcionarse un claro apoyo de alto nivel a los funcionarios de las Naciones Unidas sobre el terreno encargados de las cuestiones de derechos humanos, tal vez mediante una carta dirigida al Jefe de Estado o de Gobierno al comienzo de cada misi¨®n. A fin de velar por que los derechos humanos de las mujeres se situaran en primera l¨ªnea, ONU-Mujeres y la Representante Especial sobre la Violencia Sexual en los Conflictos podr¨ªan colaborar m¨¢s estrechamente y establecer una presencia en todo el sistema de las Naciones Unidas para garantizar que no se perdiera ninguna oportunidad de promover y proteger los derechos humanos de las mujeres.
Dentro de este marco podr¨ªan tomarse otras medidas m¨¢s modestas. La informaci¨®n oportuna y precisa es una manera importante de reducir la politizaci¨®n y crear consenso. La informaci¨®n sobre las violaciones de los derechos humanos hace que se concentre la atenci¨®n, proporciona una base emp¨ªrica para la formulaci¨®n de pol¨ªticas adaptadas a las situaciones, y ejerce un efecto limitado, pero moderador, sobre los perpetradores. La provisi¨®n de recursos adicionales para la presentaci¨®n de informes sobre derechos humanos y el fortalecimiento de la cooperaci¨®n entre los titulares de los mandatos ser¨ªa una manera eficaz y relativamente modesta de enfrentar algunos de los desaf¨ªos. Tambi¨¦n convendr¨ªa fortalecer m¨¢s las relaciones entre la Sede de las Naciones Unidas y las regiones. Oficinas como la Comisi¨®n Econ¨®mica y Social para Asia y el Pac¨ªfico y la Oficina de las Naciones Unidas para ?frica Occidental proporcionan valiosos veh¨ªculos para el di¨¢logo entre funcionarios, la capacitaci¨®n y la cooperaci¨®n sobre promoci¨®n y protecci¨®n de los derechos humanos, en consonancia con el esp¨ªritu de "Unidos en la acci¨®n". Tambi¨¦n proporcionan la oportunidad de establecer relaciones con ¨¢nimo de previsi¨®n, que ayudar¨ªan a mejorar las respuestas a las crisis de derechos humanos.
No obstante, en ¨²ltima instancia mucho depende de los Estados Miembros y de la firmeza de sus compromisos con los derechos humanos. Los recursos de que disponen las Naciones Unidas y los instrumentos que se les permite utilizar influyen en su capacidad para promover y proteger los derechos humanos. Por ejemplo, a medida que se haga habitual el examen peri¨®dico universal, podr¨ªa fortalecerse en el sentido de hacerlo m¨¢s riguroso, integrarlo en el proceso de selecci¨®n de las elecciones para ¨®rganos como el Consejo de Derechos Humanos o el Consejo de Seguridad, y conectarlo con otras partes del sistema responsables de la prestaci¨®n de asistencia material y t¨¦cnica a los Estados. La Oficina de la Alta Comisionada puede apoyar estos esfuerzos, pero en ¨²ltima instancia incumben a los Estados Miembros. Lo mismo puede decirse de la b¨²squeda de consenso frente a crisis de derechos humanos. Los Estados Miembros reconocen que las Naciones Unidas son m¨¢s eficaces cuando sus organismos de adopci¨®n de decisiones est¨¢n unidos, pero sobre los Estados recae en primer lugar la responsabilidad de lograr consenso.
Durante su Conferencia Cyril Foster, el Secretario General Ban Ki-moon nos record¨® que: "Las Naciones Unidas se crearon para que fueran un agente de cambio, y no solo un objeto de cambio. Han hecho historia y al mismo tiempo han evolucionado con ella. Desde sus inicios la Organizaci¨®n ha sido incubadora de ideas, creadora de normas y ¨¢rbitro de su cumplimiento. Lo sigue siendo hoy. Con sus actos, y tambi¨¦n con sus palabras, el ¨®rgano mundial ha ayudado a transformar la agenda global al acoger la protecci¨®n humana como un componente esencial". Durante su primer mandato se efectuaron progresos, pero es preciso hacer m¨¢s para superar los impedimentos estructurales del desarrollo sostenible. Con la arquitectura institucional ya establecida, hacer avances concretos hacia el enfoque "unidos en la acci¨®n" es un medio por el que las Naciones Unidas podr¨ªan fortalecer su papel de agentes de un cambio positivo en materia de derechos humanos.
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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?



