17 octubre 2011

"Desde el comercio a la telemedicina y de la ense?anza a la protecci¨®n medioambiental, tenemos en nuestras manos, en nuestros despachos y en los cielos sobre nosotros la capacidad de mejorar la calidad de vida de millones y millones de personas."

Con estas palabras, el Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan capt¨® la promesa de las tecnolog¨ªas de la informaci¨®n y las comunicaciones (TIC) en su discurso de apertura de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Informaci¨®n, en 2003. Tomando como base los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), esta convincente visi¨®n abri¨® las puertas a nuevos compromisos, nuevas inversiones y, sobre todo, a la creatividad y el empuje necesarios para llevar la tecnolog¨ªa mucho m¨¢s lejos de lo que jam¨¢s se hab¨ªa so?ado. Hoy d¨ªa, gracias a aquellos pioneros decididos a experimentar con nuevas tecnolog¨ªas en nuevos contextos, a menudo dif¨ªciles y riesgosos, muchos pueden dar por sentados los beneficios de las TIC para la salud. Para otros en cambio, demasiado numerosos, esa promesa a¨²n no se ha cumplido.

En los a?os transcurridos desde que se convinieron los ODM se produjo un cambio fundamental: el reconocimiento del papel que las TIC pueden desempe?ar en la consecuci¨®n de los objetivos relacionados con la salud. No hace tanto tiempo que los encargados de tomar decisiones en el ¨¢mbito de la salud dudaban de la utilidad de adoptar TIC en los servicios y sistemas de salud, es decir, la "cibersalud", sobre todo en los pa¨ªses en desarrollo. Por entonces, los proyectos de cibersalud eran escasos en n¨²mero, desvinculados, limitados y costosos. No eran dirigidos por pa¨ªses, sino por los proveedores de fondos. Usualmente su planificaci¨®n y ejecuci¨®n se apoyaba en la asistencia t¨¦cnica proporcionada por organismos de ayuda y por agentes internacionales del sector privado, puesto que hab¨ªa muy pocos conocimientos especializados locales que se pudieran aprovechar. Generalmente el objetivo de esas iniciativas era validar un concepto tecnol¨®gico o explorar nuevos mercados, en lugar de fortalecer los procesos locales de atenci¨®n de la salud. L¨®gicamente, los encargados de adoptar decisiones desconfiaban del valor de las TIC para la salud puesto que los proyectos distra¨ªan al personal de sus deberes regulares, las aplicaciones y la infraestructura eran inadecuadas y poco confiables, y en ¨²ltima instancia no hab¨ªa ninguna manera definitiva de medir su repercusi¨®n en los resultados sanitarios.

Tampoco hab¨ªa consenso sobre las prioridades para la inversi¨®n. Tal vez algunos recuerden el en¨¦rgico debate sobre si la ayuda para el desarrollo deb¨ªa invertirse en computadoras o en vacunas, debate que continua en nuestros d¨ªas. Especialmente en los pa¨ªses m¨¢s pobres, donde la supervivencia diaria es el objetivo de una gran parte de la poblaci¨®n, puede resultar dif¨ªcil justificar cualquier gasto ajeno a la atenci¨®n de las necesidades humanas b¨¢sicas. Tambi¨¦n avivaron el debate en parte algunas iniciativas de gran relieve que, si bien eran precursoras, tambi¨¦n resultaban insostenibles y, por tanto, se utilizaron como ejemplos del fracaso de la tecnolog¨ªa en esos contextos. Sin embargo, incluso en pa¨ªses m¨¢s ricos el valor de las TIC para la salud ha sido descartado con facilidad por esc¨¦pticos que han aducido en¨¦rgicamente, y con ¨¦xito, que es preferible dedicar los fondos escasos a otros fines.

Actualmente no es tan f¨¢cil negar el papel de las TIC en el campo de la salud. Durante los diez ¨²ltimos a?os, el paradigma ha cambiado porque la utilizaci¨®n de la tecnolog¨ªa ha pasado de inimaginable a indispensable en muchos sectores. Las TIC se han difundido por todo el mundo y llegado incluso a regiones remotas, y han transformado el comercio, la recreaci¨®n y la industria a nivel mundial. A medida que aumenta la utilizaci¨®n de la cibersalud, se prev¨¦ que surgir¨¢n nuevos negocios y que proliferar¨¢n las oportunidades econ¨®micas junto con plataformas para la innovaci¨®n y los servicios. En los pa¨ªses en que existen mercados de cibersalud establecidos, est¨¢ cobrando importancia el objetivo de recibir una atenci¨®n m¨¢s eficiente, eficaz y personalizada, y los ciudadanos utilizan y comparten activamente informaci¨®n con miras a obtener mejores servicios, precios y tratamientos.

Durante a?os se han promovido las TIC como un motor impulsor del desarrollo y los mercados, y a pesar de que subsisten importantes brechas en el acceso a esas tecnolog¨ªas, las estad¨ªsticas nacionales confirman lo anterior. Si bien hace tiempo se vienen promoviendo los beneficios de las TIC para la salud y se han observado importantes ventajas desde su adopci¨®n, es evidente que contin¨²a la brecha digital, tanto dentro de los pa¨ªses como entre ellos. Recientemente se dieron a conocer las cifras relacionadas con la utilizaci¨®n de TIC para la salud en los pa¨ªses, por conducto del Observatorio Mundial de Cibersalud de la Organizaci¨®n Mundial de la Salud (OMS)1. En el informe m¨¢s reciente, correspondiente a 2010, se indica que la adopci¨®n de las TIC en el sector de la salud crece uniformemente y que se observa una notable actividad en nuevas esferas como la salud m¨®vil. Se se?ala adem¨¢s una clara brecha entre los pa¨ªses ricos y los pa¨ªses pobres, no solo en el tipo y el volumen de la actividad de cibersalud emprendida, sino tambi¨¦n en el conocimiento de los beneficios que la cibersalud puede ofrecer. Todav¨ªa no se dispone de una s¨®lida base de pruebas a favor de la cibersalud, sin lo cual no es posible propugnar una inversi¨®n m¨¢s estrat¨¦gica y generalizada.

En su conjunto, las encuestas mundiales sobre cibersalud y los estudios de caso de la OMS, unidos a una d¨¦cada de experiencia en la aplicaci¨®n de la cibersalud en los pa¨ªses, han sido instructivos. ?Qu¨¦ hemos aprendido?

Lecci¨®n 1: Conectividad. No solo es factible, sino tambi¨¦n esencial, proporcionar acceso a las comunicaciones y a instrumentos de TIC, incluso en lugares remotos. Las deficiencias en materia de infraestructura y servicios b¨¢sicos como electricidad y tel¨¦fono constituyen un problema grave para lograr las conexiones que los centros de salud necesitan en sus actividades cotidianas. En ¨²ltima instancia, la soluci¨®n consiste en colaborar con otros sectores para establecer una infraestructura de TIC que pueda utilizarse y compartirse para la atenci¨®n de la salud. Las tecnolog¨ªas m¨®viles son un importante avance en esta direcci¨®n, y su amplia y r¨¢pida acogida ha cambiado irrevocablemente el concepto del acceso.

Lecci¨®n 2: Contenido. El acceso a recursos de informaci¨®n y conocimientos en materia de salud es vital para la atenci¨®n de la salud y para la salud p¨²blica, y es una importante motivaci¨®n para el uso de las TIC. Para los profesionales de la salud, un contenido cr¨ªtico incluye colecciones de recursos sobre salud, documentos program¨¢ticos y normativos, estad¨ªsticas, publicaciones cient¨ªficas e instrumentos para la investigaci¨®n y la pr¨¢ctica cl¨ªnica. La informaci¨®n sobre la salud empodera a los ciudadanos al facilitar la selecci¨®n y la transparencia. Facilitar el acceso a una informaci¨®n confiable, pertinente, asequible y de alta calidad sobre la salud, en lenguajes apropiados, debe ser una alta prioridad para los gobiernos.

Lecci¨®n 3: Capacidad. El acceso a la informaci¨®n est¨¢ estrechamente unido a la capacidad para utilizarla. La utilizaci¨®n eficaz de las TIC en la salud p¨²blica y la atenci¨®n de la salud requiere aptitudes espec¨ªficas. La capacitaci¨®n y la educaci¨®n son puertas de entrada a la sociedad de la informaci¨®n, y esta inversi¨®n en el ma?ana debe comenzar hoy. Sin esa capacidad, el potencial de las TIC para la salud no podr¨¢ realizarse en ning¨²n entorno.

Lecci¨®n 4: Contexto. La coordinaci¨®n de las actividades, la determinaci¨®n de prioridades para la inversi¨®n, la garant¨ªa de equidad y la optimizaci¨®n del uso de recursos limitados requieren una formulaci¨®n de pol¨ªtica proactiva que beneficie a los ciudadanos, los profesionales de la salud y todo el sector de la salud. Las innovaciones en cibersalud no podr¨¢n llegar muy lejos ni se podr¨¢ adoptar esta tecnolog¨ªa si no se hacen inversiones en infraestructura, educaci¨®n, pol¨ªticas y servicios para garantizar un acceso equitativo y de bajo costo a las TIC para la salud. Es preciso reforzar las pol¨ªticas nacionales cuando proceda para enfrentar los retos de la era de la informaci¨®n.

La mayor¨ªa de los pa¨ªses avanzan en la aplicaci¨®n de la cibersalud y las asociaciones innovadoras desempe?an un papel catalizador. Ya se trate de prestar atenci¨®n a individuos, intervenir en favor de la salud de poblaciones, emprender investigaciones o formar a profesionales, la utilizaci¨®n de las TIC en la esfera de la salud est¨¢ cobrando impulso. La sociedad de la informaci¨®n es la realidad central de nuestra era y debemos ayudar a los dem¨¢s a construir su futuro dentro de ella. Sabemos que eso requerir¨¢ tiempo, recursos y voluntad pol¨ªtica. Pero sobre, todo, sabemos que no es posible volver atr¨¢s.

Notas

1 .

?

La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?