29 septiembre 2015

?Ä¢¹½ÊÓÆµ Photo/Paulo Filgueiras

Hace 70 a?os, los dirigentes del mundo se reunieron en San Francisco para firmar un documento singular e hist¨®rico: la Carta de las Naciones Unidas. En nombre de ¡°Nosotros los pueblos¡±, trazaron el camino a un mundo en el que se reafirmar¨ªa la fe en la dignidad y el valor del ser humano.

En los siete decenios transcurridos desde entonces, las nuevas tecnolog¨ªas, las fuerzas de la globalizaci¨®n y, especialmente, los logros de las propias Naciones Unidas han transformado el mundo. Impulsados por el esp¨ªritu de cooperaci¨®n internacional y de diplomacia multilateral, que constituyen la esencia misma de la Organizaci¨®n, a millones de personas se les ha sacado de la pobreza extrema y protegido de la violencia del conflicto armado o de la devastaci¨®n de los desastres naturales.

Han inspirado, innovado y servido como catalizador; los Objetivos de Desarrollo del Milenio se convirtieron en una revoluci¨®n en los asuntos internacionales, colocando, por primera vez, la pobreza en todas sus formas en un lugar prioritario de la agenda internacional. La creaci¨®n del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria ha contribuido a salvar la vida de millones de personas y ha proporcionado un nuevo modelo para una cooperaci¨®n internacional eficaz. La Corte Penal Internacional y el aumento de la doctrina de la responsabilidad de proteger redefinieron la noci¨®n de soberan¨ªa del Estado y ofrecieron esperanza a las v¨ªctimas de los delitos m¨¢s atroces.

Las Naciones Unidas, con sus normas e instituciones se sit¨²an en el centro del sistema internacional. Alientan a los Estados a prevenir o arreglar las controversias por medios pac¨ªficos, una de las razones por las que mueren menos personas a causa de los conflictos armados que en ning¨²n momento anterior. Las Naciones Unidas hablan por los que no tienen voz, alimentan a las personas que padecen hambre, protegen a los desplazados, combaten la delincuencia organizada y el terrorismo, y luchan contra las enfermedades en todo el mundo.

Y estos son solo los logros que acaparan los titulares. Setenta a?os despu¨¦s, la labor de la Organizaci¨®n llega a todos los rincones del planeta. No menos importante, por ejemplo, es el hecho de que en los ¨²ltimos seis decenios, en el marco de las Naciones Unidas, se han gestado m¨¢s acuerdos y tratados multilaterales que en toda la historia de la humanidad, y cada adici¨®n a este corpus de derecho internacional estrecha m¨¢s los lazos de nuestra comunidad internacional.

Muchos de estos logros se deben al valor y la pericia del personal de la Organizaci¨®n, que se compromete con los principios humanitarios y trabaja sin descanso en los lugares m¨¢s peligrosos y desesperados de la tierra, que es donde m¨¢s se le necesita.

Lamentablemente, a pesar de estos esfuerzos y logros, algunas de las amenazas cuyo fin se encomend¨® a las Naciones Unidas seguir¨¢n proyectando su sombra.

Las Naciones Unidas celebran su 70? cumplea?os en un momento en que la desigualdad econ¨®mica mundial es inaceptablemente elevada y va en aumento; los niveles de la migraci¨®n internacional no tienen precedentes, las pandemias mortales, como el ¨¦bola, todav¨ªa pueden propagarse r¨¢pidamente y amenazar a regiones enteras, y los conflictos violentos, impulsados por las divisiones sectarias o religiosas sin resolver, nos asolan a¨²n.

Todas estas amenazas tienen una dimensi¨®n mundial que solo se puede resolver mediante la adopci¨®n de medidas a nivel mundial, sin embargo, la estructura internacional del per¨ªodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, sobre la que se fundaron las Naciones Unidas, se cuestiona cada vez m¨¢s. En un mundo que evoluciona tan r¨¢pidamente como el nuestro, ninguna instituci¨®n que permanezca est¨¢tica puede seguir siendo eficaz. Por consiguiente, debemos aprovechar esta oportunidad para remodelar la Organizaci¨®n a fin de responder mejor a los desaf¨ªos contempor¨¢neos. Debemos comprometernos de nuevo con la noci¨®n de unas Naciones Unidas representativas e inclusivas; con el bienestar de todas las personas como fundamento, y no ¨²nicamente la soberan¨ªa de todos los Estados. Una instituci¨®n con un liderazgo firme en la que los gobiernos y los ciudadanos de todas las naciones tienen la oportunidad de unirse para forjar un futuro com¨²n de paz y prosperidad.

Cuarenta a?os con las Naciones Unidas me han ense?ado mucho, pero la lecci¨®n m¨¢s importante para m¨ª sigue siendo que las sociedades sostenibles se basan en tres pilares: la paz y la seguridad, el desarrollo sostenible y el estado de derecho y el respeto de los derechos humanos. No puede haber seguridad a largo plazo sin desarrollo; no puede haber desarrollo a largo plazo sin seguridad, y ninguna sociedad puede permanecer pr¨®spera mucho tiempo sin estado de derecho y respeto de los derechos humanos.?

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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?