27 junio 2013

Hace unos 30 a?os que el mundo vive con la epidemia del VIH/SIDA, y casi durante el mismo per¨ªodo se han probado cient¨ªficamente m¨¦todos de prevenci¨®n que se han diseminado al p¨²blico. Sin embargo, de acuerdo con la Comisi¨®n de Alto Nivel sobre Prevenci¨®n del VIH del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), cada d¨ªa ocurren por lo menos 7.000 nuevas infecciones, cifra alarmante que indica que la sensibilizaci¨®n sobre este flagelo se encuentra en un inaceptable nivel de descuido por parte de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. Si bien a principios del decenio de 1990, cuando la enfermedad comenz¨® a propagarse por todo el mundo en desarrollo, se desplegaron en¨¦rgicos esfuerzos de prevenci¨®n del VIH a nivel mundial, m¨¢s recientemente se ha relegado la prevenci¨®n en favor del tratamiento, al que se ha dedicado una cantidad desproporcionada de fondos. Es obvio que la prevenci¨®n es el m¨¦todo m¨¢s eficaz para contener esta terrible enfermedad, pero para los encargados de adoptar decisiones la prevenci¨®n del VIH sigue siendo un problema sanitario y no social.

En mi pa¨ªs natal, Tailandia, ante los primeros casos de la enfermedad, surgidos en el decenio de 1980, hubo de inmediato una reacci¨®n de negaci¨®n por parte del Gobierno, que tem¨ªa que resultara perjudicial para la industria del turismo. Nos percatamos de que la crisis exig¨ªa una acci¨®n urgente, tomamos aquel "no" del Gobierno como algo que exig¨ªa respuesta y nos dirigimos entonces a las fuerzas armadas tailandesas, que ten¨ªan una actitud m¨¢s receptiva. Como estaban muy interesados en asegurar que sus soldados, marinos y reclutas no fueran infectados por el VIH, nos permitieron emprender una campa?a de sensibilizaci¨®n p¨²blica en 200 de sus radioemisoras y en dos de sus estaciones de televisi¨®n.

El Sr. Anand Panyarachun, nombrado Primer Ministro en 1991, abord¨® con mucha m¨¢s seriedad que sus predecesores la cuesti¨®n de atajar la r¨¢pida propagaci¨®n del virus. Me sent¨ª complacido de ser miembro de su Gabinete. Aprob¨® pol¨ªticas de promoci¨®n de relaciones sexuales seguras, sensibilizaci¨®n p¨²blica y, lo que es m¨¢s importante, contactos con todos los segmentos de la sociedad tailandesa a fin de educar a las personas acerca de los peligros del VIH/SIDA. La labor que se realiz¨® con las comunidades consideradas vulnerables, entre ellas los consumidores de drogas, los profesionales del sexo y los adolescentes sexualmente activos, y el hecho de hacerlos participar en la soluci¨®n, permiti¨® cambiar sus conductas para disminuir la tasa de infecci¨®n por VIH. De acuerdo con un estudio realizado por el Banco Mundial en 2005, se estim¨® en 7.700.000 el n¨²mero de vidas que fueron salvadas, y de acuerdo con el ONUSIDA, se registr¨® un 90% de disminuci¨®n de las nuevas infecciones gracias a estos singulares e innovadores enfoques. Lamentablemente, durante la ¨²ltima d¨¦cada del Gobierno de Thaksin Shinawatra se centr¨® la atenci¨®n casi totalmente en el tratamiento y se descuid¨® la vigilancia con respecto a la sensibilizaci¨®n p¨²blica. Debido a este tr¨¢gico error en materia de pol¨ªtica p¨²blica, se ha observado un aumento de la tasa de adolescentes tailandeses infectados por el VIH. Tailandia no es el ¨²nico pa¨ªs que sufre los efectos de un lapso en la prevenci¨®n, y es preciso que todos se empe?en en reactivar la educaci¨®n y la sensibilizaci¨®n sobre el VIH/SIDA.

Cabr¨ªa considerar el caso de una compa?¨ªa mundial con marca de f¨¢brica conocida internacionalmente, como la Coca-Cola, y preguntarnos por qu¨¦ dedica tanto tiempo y energ¨ªa a la propaganda y la comercializaci¨®n. Ello se debe a que, como nos ense?a la naturaleza humana, las personas tienden a olvidar f¨¢cilmente. El sector privado comprende esa caracter¨ªstica y de manera constante presenta al p¨²blico informaci¨®n para comercializar sus productos. En cambio, el Gobierno y el sector de la sociedad civil han llegado a depositar una confianza excesiva en el lapso de atenci¨®n de las personas, y a creer, equivocadamente, que ya el p¨²blico est¨¢ debidamente educado acerca de la prevenci¨®n del VIH. Para abordar la necesidad del cambio de conducta de las personas en cuanto a relaciones sexuales sin protecci¨®n y consumo il¨ªcito de drogas, es imperioso encaminar la pol¨ªtica y la financiaci¨®n hacia la educaci¨®n de los ni?os. Los j¨®venes son los m¨¢s fuertes factores de cambio de sus comunidades locales, y toda pol¨ªtica que no se adapte a las necesidades de la comunidad ir¨¢ al fracaso. Es indispensable promover en las escuelas y entre los grupos de j¨®venes las relaciones sexuales seguras para eliminar en toda la comunidad el estigma asociado a la utilizaci¨®n de preservativos. En el siglo XXI, debido a las modernas tecnolog¨ªas de la comunicaci¨®n y a la Internet, llegan a conocimiento de los ni?os temas mucho m¨¢s maduros que en las generaciones anteriores; por tanto, no hay raz¨®n para ser t¨ªmidos a la hora de hablarles sobre sexualidad. En realidad, probablemente aprendieron sobre esa cuesti¨®n en l¨ªnea mucho antes de que un adulto considerara siquiera la posibilidad de hablarles al respecto. Si nos enfocamos resueltamente en la educaci¨®n de los j¨®venes podemos ayudar a prevenir el VIH para la pr¨®xima generaci¨®n.

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