30 marzo 2026

El desperdicio de alimentos se ha considerado a menudo un subproducto inevitable de los sistemas alimentarios actuales, pero abordarlo se est¨¢ convirtiendo en una palanca fundamental para la mitigaci¨®n del cambio clim¨¢tico, un mejor uso de los recursos y una mayor seguridad alimentaria.

En todo el mundo, nuestros sistemas alimentarios generan m¨¢s de de residuos al a?o en los sectores minorista, de servicios de alimentaci¨®n y dom¨¦stico. La p¨¦rdida y el desperdicio de alimentos constituyen un grave problema clim¨¢tico, ya que generan entre el 8 por ciento y el 10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y son una fuente importante de metano, un gas mucho m¨¢s potente en los procesos de cambio clim¨¢tico que el di¨®xido de carbono a corto plazo.

A medida que el mundo se enfrenta a la urgencia de la crisis clim¨¢tica y se reduce el plazo para la implementaci¨®n de la Agenda 2030, abordar el desperdicio de alimentos se perfila no solo como un imperativo moral y econ¨®mico, sino tambi¨¦n como una de las soluciones m¨¢s r¨¢pidas y rentables para reducir el calentamiento global y minimizar la magnitud y la duraci¨®n de cualquier sobrecalentamiento que supere los 1,5 ¡ãC.

El D¨ªa Internacional de Cero Desechos de 2026 se centra en el desperdicio de alimentos, destacando la magnitud del desaf¨ªo y el impulso global que se est¨¢ consolidando en torno a las soluciones. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) trabaja para transformar la comprensi¨®n global del desperdicio de alimentos, pasando de considerarlo un problema marginal del comportamiento del consumidor a un desaf¨ªo sist¨¦mico que se relaciona con la mitigaci¨®n del cambio clim¨¢tico, la conservaci¨®n de la biodiversidad, la reducci¨®n de la contaminaci¨®n y las pol¨ªticas urbanas. El mandato del PNUMA, en virtud de reconoce la p¨¦rdida y el desperdicio de alimentos como un elemento central de los patrones de consumo y producci¨®n sostenibles. Como responsables de los indicadores , la Organizaci¨®n de las Naciones Unidas para la Alimentaci¨®n y la Agricultura (FAO) y el PNUMA monitorean la p¨¦rdida y la generaci¨®n de desperdicio de alimentos, respectivamente. Por ello, el PNUMA publica el , una evaluaci¨®n integral de datos globales y nacionales sobre el desperdicio de alimentos, que permite a los pa¨ªses monitorear el progreso, identificar zonas cr¨ªticas y desarrollar estrategias basadas en evidencia.

Con esta base cient¨ªfica, el PNUMA y sus socios lanzaron la en la trig¨¦sima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim¨¢tico (COP 30, Bel¨¦m, Brasil, 10-21 de noviembre de 2025) para movilizar a gobiernos, ciudades, empresas alimentarias y actores no estatales con el fin de reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos para 2030. Al elevar la reducci¨®n del desperdicio de alimentos como una estrategia clave para la mitigaci¨®n del cambio clim¨¢tico y las emisiones de metano, la Iniciativa se alinea con las agendas de sistemas alimentarios, clima y residuos, impulsando un enfoque ¨²nico y escalable. Sit¨²a a las ciudades en el centro, donde el desaf¨ªo ¡ªy la oportunidad¡ª es mayor: los residuos org¨¢nicos en vertederos y rellenos sanitarios son una de las mayores fuentes urbanas de metano, y la Agencia de Protecci¨®n Ambiental de los Estados Unidos (EPA) constat¨® que solo el desperdicio de alimentos genera . Mediante apoyo t¨¦cnico, desarrollo de capacidades y comunidades de pr¨¢ctica, el PNUMA est¨¢ ayudando a las ciudades a desarrollar planes de reducci¨®n del desperdicio de alimentos e implementar intervenciones integradas, alineadas con las estrategias clim¨¢ticas, los planes de gesti¨®n de residuos s¨®lidos y las iniciativas de econom¨ªa circular.

La p¨¦rdida y el desperdicio de alimentos constituyen un grave problema clim¨¢tico, generando, seg¨²n las estimaciones, 8-10 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Adobe Stock

Brasil, pa¨ªs l¨ªder en la lucha contra el desperdicio de alimentos, est¨¢ demostrando un s¨®lido liderazgo nacional y subnacional. Ha desarrollado una arquitectura de gobernanza integral para abordar la p¨¦rdida y el desperdicio de alimentos, comenzando con la elaboraci¨®n de una Estrategia Intersectorial actualizada para la P¨¦rdida y el Desperdicio de Alimentos. Esta estrategia ha fortalecido la coordinaci¨®n entre ministerios y organismos p¨²blicos, y ha creado un marco nacional que orienta la prevenci¨®n, la redistribuci¨®n y la gesti¨®n de los residuos org¨¢nicos inevitables. Como complemento, Brasil adopt¨® el , que ofrece orientaci¨®n a los municipios para reducir la generaci¨®n de residuos org¨¢nicos, promover la separaci¨®n en origen y ampliar el compostaje y otras soluciones circulares. En conjunto, estos marcos han creado un entorno propicio para el desarrollo de acciones a lo largo de toda la cadena de suministro.

El programa ayuda a las ciudades brasile?as a fortalecer sus pol¨ªticas alimentarias urbanas, centr¨¢ndose en el acceso a dietas saludables, la seguridad alimentaria y sistemas alimentarios locales m¨¢s resilientes. Este trabajo se est¨¢ expandiendo a trav¨¦s de Alimenta 1000, una ambiciosa red que re¨²ne a mil municipios comprometidos con la transformaci¨®n de sus entornos alimentarios. Con un ecosistema tan amplio de ciudades involucradas, el potencial para la acci¨®n coordinada contra el desperdicio de alimentos es enorme. Los municipios est¨¢n empezando a integrar la prevenci¨®n del desperdicio de alimentos en sus estrategias alimentarias urbanas, explorando intervenciones en compras p¨²blicas, programas de alimentaci¨®n escolar, cambios de comportamiento a nivel familiar, compostaje comunitario y cadenas de valor cortas que conectan a agricultores y consumidores de forma m¨¢s directa.

Como complemento a estas pol¨ªticas y avances subnacionales, Brasil tambi¨¦n impulsa una alianza p¨²blico-privada que re¨²ne a empresas, gobierno y sociedad civil para abordar la p¨¦rdida y el desperdicio de alimentos a lo largo de la cadena de suministro. La iniciativa est¨¢ dise?ada para fomentar la colaboraci¨®n entre las empresas alimentarias, permiti¨¦ndoles compartir datos, mejorar las pr¨¢cticas de medici¨®n, identificar puntos cr¨ªticos, superar obst¨¢culos y probar soluciones de forma colectiva. El PNUMA apoy¨® las primeras etapas de este proceso mediante la realizaci¨®n de una evaluaci¨®n de viabilidad, la identificaci¨®n de las partes interesadas en los sectores prioritarios y la ayuda en la identificaci¨®n de los acuerdos financieros e institucionales necesarios para un acuerdo voluntario nacional. Este tipo de modelo de alianza ha demostrado ser exitoso en otras regiones para reducir significativamente el desperdicio de alimentos en el comercio minorista, la industria manufacturera y la hosteler¨ªa. Brasil Sem Desperd¨ªcio es un nuevo e importante miembro de una red global de , que utiliza un marco de colaboraci¨®n para reducir la p¨¦rdida y el desperdicio de alimentos en diversos contextos de sistemas alimentarios nacionales.

Para fortalecer la base de evidencia para la acci¨®n, el PNUMA y sus socios nacionales en Brasil publicar¨¢n este a?o el Informe Nacional de Referencia sobre el Desperdicio de Alimentos en los Hogares, lo que permitir¨¢ subsanar una importante deficiencia en la medici¨®n y facilitar¨¢ a los responsables pol¨ªticos el dise?o de intervenciones dirigidas a los patrones de consumo reales. La combinaci¨®n de una s¨®lida pol¨ªtica federal, una creciente interconexi¨®n con las pol¨ªticas e implementaciones subnacionales, una red municipal en expansi¨®n, una plataforma p¨²blico-privada colaborativa y un panorama de datos en constante mejora convierten a Brasil en un ejemplo ilustrativo de lo que puede lograr un enfoque sist¨¦mico integral. Demuestra c¨®mo la acci¨®n se vuelve posible cuando las estructuras de gobernanza, los incentivos y las alianzas est¨¢n alineados, y c¨®mo las ciudades y los gobiernos nacionales pueden trabajar juntos para impulsar el cambio.

Al conmemorar el D¨ªa Internacional de Cero Desechos, estos ejemplos ofrecen lecciones que resuenan a nivel mundial. En primer lugar, la reducci¨®n del desperdicio de alimentos requiere un enfoque integral que conecte las agendas clim¨¢ticas, alimentarias y de gesti¨®n de residuos, reconociendo que las emisiones se generan en la producci¨®n, en la eliminaci¨®n y a lo largo de toda la cadena de valor. En segundo lugar, la gobernanza multinivel es esencial: los marcos nacionales proporcionan orientaci¨®n y coherencia, pero las ciudades son la primera l¨ªnea de implementaci¨®n, donde las intervenciones pueden probarse y ampliarse con mayor rapidez. En tercer lugar, los datos son fundamentales. Sin bases de referencia nacionales y metodolog¨ªas consistentes, es imposible dirigir las intervenciones de manera efectiva o medir el progreso con credibilidad. Finalmente, la colaboraci¨®n a lo largo de la cadena de suministro, en torno a un objetivo com¨²n, es indispensable. Las alianzas p¨²blico-privadas ayudan a superar la fragmentaci¨®n, alinear los incentivos y desbloquear soluciones rentables que ser¨ªan dif¨ªciles de implementar para cualquier actor por s¨ª solo.

A trav¨¦s de la iniciativa Food Waste Breakthrough y la continua expansi¨®n de los esfuerzos regionales y nacionales, el PNUMA est¨¢ ayudando a construir un movimiento global que transforma la ambici¨®n en un impacto cuantificable.

Con la creciente evidencia, el fortalecimiento de las alianzas y el reconocimiento cada vez mayor por parte de los gobiernos del desperdicio de alimentos como una prioridad clim¨¢tica, se presenta una oportunidad para acelerar el progreso en esta d¨¦cada decisiva. El D¨ªa Internacional de Cero Desechos nos recuerda que las soluciones ya existen; la tarea que tenemos por delante es implementarlas a la brevedad y escala que el planeta exige.

 

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