El t¨ªtulo de este art¨ªculo se ha extra¨ªdo del primer subtema de la Serie de Di¨¢logos sobre ?frica 2023 de la Oficina de las Naciones Unidas del Asesor Especial para ?frica.?
Un?informe pol¨ªtico?en cuya redacci¨®n particip¨® la Oficina de las Naciones Unidas del Asesor Especial para ?frica en mayo de 2023 destaca las estad¨ªsticas seg¨²n las cuales la poblaci¨®n de clase media africana podr¨ªa superar el 40?por ciento de la poblaci¨®n total del continente de aqu¨ª a 2060. Este cambio demogr¨¢fico ofrece a ?frica una oportunidad ¨²nica de acelerar su industrializaci¨®n, allanando el camino a una Cuarta Revoluci¨®n Industrial.?
La evoluci¨®n del panorama industrial africano es una historia estrechamente vinculada a la procedencia de su clase media y al cambio estrat¨¦gico hacia la sustituci¨®n continental de las importaciones.1 Las demandas y preferencias de esta floreciente clase media desempe?an un papel esencial en la configuraci¨®n de la trayectoria econ¨®mica del continente, en que ?frica pasa a ocupar el lugar que le corresponde en el escenario econ¨®mico mundial. ?C¨®mo convergen estas din¨¢micas para influir en la transici¨®n de ?frica hacia el modelo ??
Examen del historial africano de intentos de sustituci¨®n de las importaciones?
Los pa¨ªses africanos aplicaron estrategias de sustituci¨®n de las importaciones entre los a?os cuarenta y cincuenta y entre los a?os sesenta y setenta. Sin embargo, las estrategias no dieron el fruto esperado. En los a?os cuarenta y cincuenta, los gobiernos coloniales no consideraron la industrializaci¨®n una prioridad pol¨ªtica, pues ve¨ªan las colonias africanas como meras fuentes de materias primas de bajo coste y mercados a los que exportar productos manufacturados. En los a?os sesenta, el perfil que heredaron los Estados coloniales no era propicio para iniciar un proceso de industrializaci¨®n sostenible basado en estrategias de sustituci¨®n de las importaciones, por lo que surgieron Estados dependientes de las materias primas y basados en la extracci¨®n de recursos.?
El?Informe de 2022 del Secretario General sobre la promoci¨®n de la paz duradera y el desarrollo sostenible en ?frica?ahonda a¨²n m¨¢s sobre este fen¨®meno. Cuando los pa¨ªses africanos lograron la independencia, heredaron estructuras de gobierno que no estaban concebidas para gestionar pa¨ªses eficientes basados en el concepto de un actor realmente independiente con una pol¨ªtica de industrializaci¨®n eficaz e integrada.?
Econ¨®micamente, las administraciones coloniales se centraron en la extracci¨®n de recursos y la recaudaci¨®n de impuestos, sin promover el desarrollo econ¨®mico, la producci¨®n ni la inversi¨®n. Asimismo, priorizaron el ejercicio de la autoridad sobre el respeto de los derechos de las personas desde el punto de vista del Estado de Derecho. Incluso en cuanto al uso del suelo, estas administraciones buscaron controlar los lugares estrat¨¦gicos por su situaci¨®n o su valor econ¨®mico, en vez de garantizar la presencia del Estado.?
Si bien el incremento del poder de consumo es un buen inicio, a largo plazo los pa¨ªses africanos deben transformar sus econom¨ªas y convertirse en productores para los mercados nacionales y de exportaci¨®n.?
Durante las ¨²ltimas cinco d¨¦cadas, ?frica no ha sido capaz de superar este modelo econ¨®mico de la ¨¦poca colonial. Adem¨¢s, la dependencia de las materias primas mantuvo a las econom¨ªas del continente en los m¨¢s bajos escalones de las cadenas mundiales de valor. Debido a este modelo econ¨®mico, muchos productos de valor a?adido que se aprecian en ?frica vienen desde el exterior. A medida que se expande la clase media, ha de aumentar tambi¨¦n el inter¨¦s por estas importaciones de valor a?adido.?
Por este motivo, es fundamental aprender estas lecciones de la historia del continente y de sus fracasadas estrategias de sustituci¨®n de las importaciones, y optar por un modelo que defienda y proteja los valores de ¡°Made in Africa¡±. En el siglo XXI, la situaci¨®n es tambi¨¦n totalmente distinta, ya que ?frica presenta mayores niveles de voluntad pol¨ªtica de controlar sus flujos econ¨®micos y financieros.?
Clase media africana: nuevo motor de crecimiento??
La interacci¨®n entre la floreciente clase media africana, el comercio intraafricano y la industrializaci¨®n puede servir para impulsar la prosperidad econ¨®mica del continente. Por un lado, la creciente demanda de productos de consumo de alto valor a?adido puede favorecer los flujos comerciales intraafricanos y ampliar las capacidades de producci¨®n. Esto tambi¨¦n requiere la adopci¨®n de medidas proactivas que mejoren la eficiencia y la competitividad de dichas capacidades, mitigando al mismo tiempo el riesgo de exacerbar los actuales desequilibrios del comercio internacional que durante tanto tiempo han frenado las econom¨ªas africanas.??
Los africanos son conscientes de que el continente debe avanzar hacia la diversificaci¨®n econ¨®mica y de las exportaciones, para reducir su dependencia de las materias primas y ascender en las cadenas de valor mundiales. Pero tambi¨¦n deben comprender que las estrategias continentales de sustituci¨®n de las importaciones pueden acelerar este proceso, al desbloquear la industrializaci¨®n del continente, impulsando as¨ª su capacidad de forjar r¨¢pidamente la necesaria cultura industrial, crear trabajo digno, densificar y diversificar el tejido econ¨®mico, consolidar el sector privado y mejorar la gesti¨®n de las reservas nacionales, a fin de promover una paz y una estabilidad duraderas.?
En consonancia con el discurso de ¡°Africa Rising¡± y con el fin de aprovechar al m¨¢ximo el potencial de la creciente clase media africana (parte de la cual sigue siendo vulnerable a los impactos externos, especialmente, quienes viven con entre 2 y 4 d¨®lares al d¨ªa), el continente necesita desarrollar una econom¨ªa productiva de amplio espectro, que incremente el poder adquisitivo y facilite la demanda de eficiencia tanto en el sector p¨²blico como en el privado. Si bien el incremento del poder de consumo es un buen inicio, a largo plazo los pa¨ªses africanos deben transformar sus econom¨ªas y convertirse en productores para los mercados nacionales y de exportaci¨®n.?

En ¨²ltimo t¨¦rmino, la creciente clase media africana proporciona al continente uno de sus m¨¢s valiosos activos: un mercado en expansi¨®n.?
Sustituci¨®n continental de las importaciones: un prop¨®sito panafricano??
La sustituci¨®n continental de las importaciones va m¨¢s all¨¢ del proteccionismo. Es un llamamiento a priorizar las industrias africanas y a ponderar y popularizar la marca ¡°Made in Africa¡±. Para que este empe?o d¨¦ su fruto, es indispensable tener en cuenta tres aspectos fundamentales.??
En primer lugar, la sustituci¨®n de las importaciones no puede derivar en estructuras productivas ineficientes y debe ir de la mano de la productividad.?La (ZLCCA) est¨¢ preparada para mitigar este riesgo. Con un mercado potencial de 1.400 millones de personas, la ZLCCA proporciona econom¨ªas de escala y fomenta la competencia, garantizando la disponibilidad de excelentes productos africanos a precios competitivos. Las pol¨ªticas han de centrarse en detectar ineficiencias, y las naciones africanas deben aprender c¨®mo forjar econom¨ªas de alta productividad y generadoras de empleo, capaces de aprovechar la innovaci¨®n y las nuevas tecnolog¨ªas. Tambi¨¦n es preciso invertir en la elaboraci¨®n de programas de alta calidad de desarrollo de capacidades, que proporcionen a la creciente poblaci¨®n activa del continente las habilidades adecuadas para acceder al mercado laboral y competir al m¨¢s alto nivel.?
En segundo lugar, se ha de promocionar intensamente ¡°Made in Africa¡±.?Un factor de ¨¦xito clave para esta estrategia es la supresi¨®n de las barreras comerciales para los productos africanos. Los responsables pol¨ªticos deben colaborar para mejorar un sistema que movilice efectivamente la creciente clase media africana, a fin de promover, priorizar y consumir ¡°Made in Africa¡±. De este modo se garantizar¨¢ la inversi¨®n en el desarrollo de ?frica y la consecuci¨®n del prop¨®sito com¨²n africano.?
En tercer lugar, se han de aprovechar las oportunidades de crear un efecto domin¨®.?Los pa¨ªses africanos deben priorizar un enfoque centrado en las personas, a fin de aumentar el efecto distributivo de la ZLCCA, aumentando las oportunidades de participaci¨®n econ¨®mica de las mujeres y los j¨®venes, para conseguir una financiaci¨®n sostenible de control interno. Con ello se podr¨ªa impulsar a¨²n m¨¢s el crecimiento de la clase media, fortalecer las capacidades productivas del continente y acelerar su industrializaci¨®n, un efecto domin¨® que es preciso generar y mantener para garantizar la competitividad de ?frica en el mercado mundial.?
?frica debe cumplir con sus compromisos clim¨¢ticos mundiales, pero al mismo tiempo se deben reconocer sus necesidades energ¨¦ticas espec¨ªficas.?
Energ¨ªa: la piedra angular de la industrializaci¨®n??
El modelo Industria 4.0 requiere una base energ¨¦tica s¨®lida, que constituye la piedra angular de la transformaci¨®n econ¨®mica, la seguridad alimentaria, la educaci¨®n digital y de todo sistema de salud eficiente. No obstante, ?frica se halla en medio de una paradoja: el continente posee grandes recursos energ¨¦ticos, pero sufre una escasez cr¨®nica de energ¨ªa. Pese a ser el hogar del 17?por ciento de la poblaci¨®n mundial, solo da cuenta del 3,3?por ciento del consumo mundial de energ¨ªa primaria. En 2019, la Uni¨®n Europea, con poco m¨¢s de un tercio de la poblaci¨®n africana, consumi¨® el triple de energ¨ªa, y solo el consumo conjunto de Francia y Alemania fue mayor que el de todo el continente africano,?.?
Sin un suministro fiable y asequible de energ¨ªa, los sue?os industriales de ?frica se ven frustrados por los elevados costos operativos y la baja productividad, convirtiendo la competitividad en un trabajo de S¨ªsifo. Es fundamental superar esta brecha energ¨¦tica, ya que una matriz energ¨¦tica fiable es fundamental para sectores como la producci¨®n de acero, cemento y fertilizantes. La transici¨®n energ¨¦tica verde mundial, que gira en torno a la energ¨ªa sostenible, tambi¨¦n depende del potencial africano de procesar los minerales b¨¢sicos que necesita. ?frica requiere inversiones energ¨¦ticas que vayan m¨¢s all¨¢ del suministro a los hogares y se centren en catalizar el empleo verde y fomentar las industrias de alto consumo de energ¨ªa.?
Las pol¨ªticas ecol¨®gicas mundiales deben adaptarse a la singular situaci¨®n de ?frica, cediendo a los pa¨ªses africanos la oportunidad de elegir su propia ruta energ¨¦tica. Un enfoque de talla ¨²nica para todos en materia de energ¨ªa no funciona, ni siquiera con las energ¨ªas renovables, y el discurso sobre la energ¨ªa debe priorizar el acceso por encima de la transici¨®n. De este modo, mientras los pa¨ªses africanos tratan de llegar al mismo ¡°destino verde¡± que el resto del mundo, tienen todo el derecho a elegir v¨ªas diferentes en funci¨®n de sus distintos puntos de partida. ?frica debe cumplir con sus compromisos clim¨¢ticos mundiales, pero al mismo tiempo se deben reconocer sus necesidades energ¨¦ticas espec¨ªficas.?
El tapiz del futuro industrial de ?frica est¨¢ tejido por su creciente clase media, respaldada por una estrategia hacia la sustituci¨®n continental de las importaciones. Abrazando estos cambios y aprovechando la oportunidad de elegir una ruta energ¨¦tica acorde con su situaci¨®n particular, el continente puede hacer realidad las promesas de ¡°Made in Africa¡± y conducir a su gente a una era de prosperidad en Industria 4.0. Este es el camino que lleva al ?frica que queremos, la que el mundo necesita y la que los africanos merecen.?
?Nota?
1 No en el ¨¢mbito nacional, debido a las econom¨ªas de escala.?
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La Cr¨®nica?ONU??no?constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, as¨ª como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los art¨ªculos no implican necesariamente un apoyo o una aceptaci¨®n por parte de las Naciones Unidas.?



