La pandemia de COVID-19 ha hecho que el mundo tome conciencia sobre lo interconectado que est¨¢ el sistema alimentario. Las restricciones de movimiento han impedido el transporte de alimentos de los productores a los consumidores a lo largo de toda la cadena de suministro alimentario. No obstante, las implicaciones de la interrupci¨®n del sistema alimentario siguen estando poco claras. Lo que s¨ª sabemos es que no nos podemos permitir que esta crisis sanitaria desencadene una crisis alimentaria.
La inseguridad alimentaria ya era una preocupaci¨®n mucho antes de la pandemia de COVID-19, pues se en 2019 de que casi el 9?% de la poblaci¨®n mundial estaba subalimentada. La pandemia simplemente nos ha hecho ser m¨¢s conscientes de la urgencia de abordar las necesidades alimentarias de las personas. Esta conciencia se pone de manifiesto por el mayor foco que se ha puesto sobre la seguridad alimentaria. Por ejemplo, la Uni¨®n Africana ha adoptado recientemente la .
Este virus amenaza la vida, los medios de subsistencia y, en ¨²ltima instancia, la seguridad alimentaria de las personas. No obstante, tambi¨¦n ofrece la oportunidad de acelerar el avance hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS)?2, lograr el hambre cero, imaginando un sistema alimentario que sea inclusivo y que priorice la disponibilidad de alimentos para generaciones futuras. El informe de pol¨ªticas del Secretario General de las Naciones Unidas titulado "El impacto de la COVID-19 en la seguridad alimentaria y la nutrici¨®n" apunta a diversas oportunidades para contrarrestar el impacto de una crisis alimentaria durante esta pandemia. Estas oportunidades est¨¢n relacionadas entre s¨ª y se refieren a la recopilaci¨®n de datos, el establecimiento de asociaciones y el fortalecimiento del sistema alimentario.
Datos, asociaciones y sistemas alimentarios reforzados
Se han formulado compromisos de alto nivel para reducir el hambre mediante acuerdos como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye los ODS. Sin embargo, el progreso ha sido lento porque no se ha otorgado suficiente prioridad a las acciones que se deben llevar a cabo para acabar con el hambre y, en consecuencia, no se han instaurado los sistemas e instituciones necesarios para superar la inseguridad alimentaria y la desnutrici¨®n. Del mismo modo, las lagunas en los datos han dificultado la identificaci¨®n de las personas que sufren inseguridad alimentaria, d¨®nde viven y a qu¨¦ nivel les afecta. Esta falta de datos ha hecho que muchos pa¨ªses no puedan responder de manera eficaz a las necesidades alimentarias de sus ciudadanos durante esta pandemia.
Todo ello se ve empeorado por una falta de colaboraci¨®n y coordinaci¨®n entre los actores del sistema alimentario. Diversas partes interesadas, como agencias humanitarias, gobiernos, instituciones financieras y el sector privado, recopilan datos, pero rara vez los comparten o consolidan en una base de datos central que se pueda utilizar para la toma de decisiones informada. El mundo est¨¢ entrando r¨¢pidamente en la , que ofrece oportunidades de utilizar las tecnolog¨ªas de la informaci¨®n y la comunicaci¨®n para una mejor recopilaci¨®n de datos, supervisi¨®n y evaluaci¨®n. El establecimiento de asociaciones y la coordinaci¨®n de las funciones de las diversas instituciones implicadas en las actividades en materia de seguridad alimentaria y nutrici¨®n resultan esenciales para mitigar cualquier crisis alimentaria. Tambi¨¦n es vital para evitar la duplicaci¨®n de esfuerzos y recursos.

El refuerzo de las asociaciones a lo largo de todo el sistema alimentario es fundamental para abordar los problemas que se han producido. Durante esta pandemia, las restricciones del movimiento han llevado a un importante desperdicio de alimentos, lo que ha resultado en p¨¦rdidas de ingresos para los productores primarios, como agricultores, ganaderos y pescadores. Al mismo tiempo, los m¨¢s vulnerables (mujeres y ni?os) sufren hambre, lo que potencialmente puede revertir los logros conseguidos en la reducci¨®n de la desnutrici¨®n, especialmente entre ni?os menores de cinco a?os. La mejora de los sistemas en que se basa la adquisici¨®n de alimentos nutritivos de productores primarios y la garant¨ªa de su transporte seguro desde las granjas y su entrega a los m¨¢s vulnerables son pasos cr¨ªticos para amortiguar el impacto de una crisis alimentaria. La creaci¨®n de infraestructuras para almacenar y transportar comida podr¨ªa ayudar a ello. En ¨²ltima instancia, depende de la mejora de la coordinaci¨®n y la conectividad a lo largo del sistema alimentario.
Comprendiendo los sistemas alimentarios particulares
Para reducir el impacto de una crisis alimentaria, es necesario comprender que los sistemas alimentarios son espec¨ªficos de contextos particulares. Por ejemplo, todo el mundo tiene conocimientos del sistema alimentario global, pero muy poca informaci¨®n sobre las oportunidades ¨²nicas que ofrece el sistema alimentario africano para prevenir una crisis alimentaria. El proyecto de la Red de investigaci¨®n sobre sistemas alimentarios de ?frica (FSNet-Africa), un consorcio dirigido por la Universidad de Pretoria, es un ejemplo de red de investigaci¨®n inclusiva que recurre a socios de diversos pa¨ªses y continentes para generar evidencia con el fin de fundamentar las decisiones pol¨ªticas de transformaci¨®n del sistema alimentario africano. FSNet-Africa es un proyecto de excelencia investigadora financiado por el Fondo de Investigaci¨®n de Desaf¨ªos Globales (, por sus siglas en ingl¨¦s) a trav¨¦s de la asociaci¨®n de la Alianza Africana de Universidades de Investigaci¨®n (, por sus siglas en ingl¨¦s) y el United Kingdom Research and Innovation ().
El informe de pol¨ªticas del Secretario General se?ala que el cierre de las brechas en los datos, el establecimiento de asociaciones y el refuerzo del sistema alimentario son esenciales para prevenir una crisis alimentaria. Ahora bien, este tipo de respuesta debe continuar tras la crisis. Millones de personas han perdido sus fuentes de ingresos. Los programas de protecci¨®n social, que incluyan asistencia alimentaria de supervivencia y monetaria, son de necesidad inmediata. No obstante, m¨¢s all¨¢ de estas medidas, se deben implementar sistemas que reviertan el da?o causado por la COVID-19 sobre los medios de subsistencia de las comunidades que probablemente ya se enfrentaban a limitaciones financieras. Para ello, ser¨¢ necesario reorientar los presupuestos nacionales no solo a la sanidad, sino que tambi¨¦n se deben hacer inversiones en todo el sistema alimentario.
La pandemia de COVID-19 amenaza la seguridad alimentaria global, pero tambi¨¦n ofrece una oportunidad para acelerar el avance hacia dicho objetivo. se celebra cada a?o el 16 de octubre. El lema de este a?o "Nuestras acciones son nuestro futuro" nos recuerda que debemos reflexionar sobre los avances que hemos conseguido en la promoci¨®n del hambre cero y utilizar estos logros para proteger nuestros sistemas alimentarios futuros.
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