Desde que comenzaron las pruebas de armas nucleares el 16 de julio de 1945 se han llevado a cabo más de 2 000 ensayos. En los inicios de estas pruebas, apenas se tuvieron en cuenta sus efectos devastadores para la vida humana y mucho menos los peligros de la lluvia radiactiva derivada de los ensayos atmosféricos. La perspectiva que ofrece el tiempo y la historia nos ha revelado las consecuencias aterradoras y trágicas de los ensayos con armas nucleares. En este (29 de agosto), comprendemos que dichas pruebas no demuestran fortaleza; por el contrario, socavan la confianza, propician ensayos recíprocos, alimentan la carrera armamentista nuclear y traicionan a todas las comunidades que aún conviven con el legado de los ensayos nucleares del pasado.
Desarme
En un avance histórico, el mundo decidió hace 30 años poner fin a los ensayos nucleares con el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (). Un convenio que hoy cuenta con apoyo casi universal. Su sólido sistema de verificación global detecta pruebas y en tiempos inciertos, demuestra que el multilateralismo funciona y el progreso hacia cero ensayos es posible.
En 2045, cuando las Naciones Unidas celebren su centenario, ¿habrán abordado sus miembros de forma definitiva los retos de la seguridad mundial, el desarme, el control de armamentos, la prevención del armamentismo digital y la diplomacia?
El Centro Regional de la ONU para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (), con sede en Lima (Perú), ayuda a los Estados miembros a implementar sus compromisos en estas tres áreas.
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas () cuenta con 193 Estados miembros y una ٲí Técnica, que es el órgano encargado de la aplicación de la . En 2023, la OPAQ consiguió un hito histórico: verificar la destrucción de todos los arsenales declarados de este tipo de armas. En este vídeo, la Organización te explica como lo logró.
La Asamblea General el 4 de abril como el Día Internacional de Información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las mismas. Durante más de 20 años, el (ĢƵMAS) trabaja para poner fin a esta lacra trabajando en su eliminación e impulsado por las necesidades de los civiles, las fuerzas de mantenimiento de la paz y los trabajadores humanitarios afectados. ĢƵMAS continúa su trabajo durante la pandemia del COVID-19.
Las armas químicas se utilizaron por primera vez durante la Primera Guerra Mundial, lo que resultó en más de 100.000 muertes y un millón de víctimas. No sería hasta 1992, después de casi un cuarto de siglo de negociaciones, que se aprobó la. Este texto, que entró en vigor en 1997, constituye el primer tratado multilateral que prohíbe toda una categoría de armas de destrucción masiva y vela por la verificación internacional de su destrucción. Desde entonces, más del 96% de los arsenales de armas químicas del mundo han sido destruidos bajo el control de la , que fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2013.
Con el fin de erradicar para siempre el flagelo de las armas químicas, en 1997 se firmó la y, para asegurar su seguimiento, se creó la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) . Es precisamente ésta la promotora del Día de Conmemoración de todas las Víctimas de la Guerra Química cada 30 de noviembre. En la ceremonia anual, que cuenta con la asistencia de representantes de las asociaciones de víctimas como invitados de honor, los Estados miembros de la OPAQ renuevan su determinación de lograr un mundo verdaderamente libre de armas químicas. Después de la sesión conmemorativa, los participantes colocarán coronas de flores y guardarán un minuto de silencio en homenaje a las víctimas. Obtenga más información sobre el [EN] en apoyo a las víctimas de las armas químicas.




