Como dijo –

DECLARACI?N POR LA PRESIDENTA DE LA ASAMBLEA GENERAL,?MARI?A FERNANDA ESPINOSA-GARCE?S

27 de septiembre de 2018

 

Jefes de Estado y de Gobierno,

Distinguidos Ministros,

Excelencias,

Excmo. Sr. Presidente de la República Oriental del Uruguay

Se?ora Vicesecretaria General,

Sr. Director General de la Organización Mundial de la Salud.

Su Alteza Real, Presidenta electa de la Unión para el Control Internacional del Cáncer

Se?oras y se?ores delegados, se?oras y se?ores,

 

Para mí es un honor inaugurar esta Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades no Transmisibles.

Me gustaría expresar mi reconocimiento al apoyo de la Organización Mundial de la Salud y de las organizaciones de la sociedad civil, aquí tan bien representado, que trabajaron arduamente en la preparación de esta Reunión de Alto Nivel.

También deseo reconocer el liderazgo y las habilidades de los Representantes Permanentes de Italia y Uruguay, facilitadores del proceso de consultas del documento que aprobamos el día de hoy.

Finalmente, permítanme reconocer el papel desempe?ado por los miembros de la Comisión Independiente de alto nivel de la OMS sobre Enfermedades no Transmisibles, y expresarles mi gratitud por el proceso preparatorio hacia esta Reunión de Alto Nivel.

Excelencias, la situación de las enfermedades no transmisibles es alarmante: 15 millones de personas, entre 30 y 70 a?os, morirán este a?o a causa de enfermedades no transmisibles. La mayoría de estas personas, cerca del 80%, viven en países en desarrollo. Hombres y mujeres, que deberían vivir una vida vibrante y productiva están muriendo prematuramente.

No solo es más probable que los más pobres padezcan enfermedades no transmisibles, sino que los efectos del cáncer, la diabetes, las condiciones de salud mental y las enfermedades cardiovasculares afectan su capacidad para llevar a cabo actividades sociales y económicas y contribuir al desarrollo de sus comunidades.

De hecho, las enfermedades no transmisibles generan pérdidas anuales de hasta el 6% del PIB en nuestros países.

En síntesis, las enfermedades no transmisibles se han convertido en nuestro mayor desafío para la salud, que además generan graves repercusiones económicas y fiscales.

Las enfermedades no transmisibles afectan a la mayoría de nosotros, lo que debería motivarnos para prevenirlas? y controlarlas de manera urgente.

Excelencias, creo que todos estamos consientes del complejo desafío que enfrentamos, el cual requiere de acciones en todos los niveles, incluyendo el legislativo,? que permitan gestionar intereses corporativos y superar prácticas que en muchos países están profundamente arraigadas.

Lo que necesitamos ahora es la voluntad política y la? asignación de recursos para su controle, a fin de alcanzar los ambiciosos objetivos que nos hemos propuesto.

Amigos, objetivos ambiciosos? requieren de acciones contundentes. Hasta ahora, nuestro progreso siempre ha estado a la zaga de nuestras expectativas.

La primera reunión de alto nivel sobre este tema, convocada por la Asamblea General en 2011 posicionó a las enfermedades no transmisibles en la agenda multilateral, pese a que no estaban representadas en los? Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Las limitaciones de capacidad y otros desafíos tampoco se abordaron con la urgencia que ameritaban, pues ya en ese entonces se estimaba que las enfermedades no transmisibles costarían a los países en desarrollo 7 billones de dólares, entre el 2010 y el 2025.

Hoy la situación es diferente, con la inclusión de las enfermedades no transmisibles en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los Estados están comprometidos a reducir en un tercio la mortalidad prematura por esta causa, hasta el 2030, a través de la prevención y el tratamiento.

Sin embargo, para alcanzar esta meta en los próximos 12 a?os, necesitamos una acción inmediata, urgente y acelerada.

Los compromisos y las promesas de una Declaración Política solo pueden trascender cuando son cumplidas e implementadas y cuando su impacto alcanza a las vidas de las personas, sus hogares y a la economía en general.

Por ello, les invito a ustedes, Jefes de Estado y de Gobierno, Ministras y Ministros de Salud, a cumplir con todos estos compromisos.

También hago un llamado al sector privado para que refuerce su contribución a la consecución de la meta 3.4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Es imprescindible que toda la sociedad se enfoque en reforzar e intensificar la implementación de los compromisos asumidos en 2011 y 2014 para reducir el consumo de tabaco, el uso nocivo de alcohol, las dietas poco saludables y la inactividad física, así como para asegurar acceso equitativo y asequible de medicinas y vacunas e implementar medidas para mejorar la salud mental y el bienestar.

Tenemos en nuestras manos el poder de salvar millones de vidas.

Trabajemos para no dejar una deuda con las próximas generaciones, para que cuando pasen los a?os y miremos hacia atrás, podamos decir que nos enfrentamos con valor a una situación que podía haber continuado causando enfermedades y sufrimiento, disminuyendo la esperanza de vida, en un momento en que solo debía aumentar.

Que hicimos coincidir nuestra retórica con la acción, nuestras palabras con hechos.

Muchas gracias.